Cónclave de 1799-1800
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| Cónclave de 1799-1800 | |||||
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Escudo de armas del camarlengo Romoaldo Cardenal Braschi-Onesti | |||||
| Sede vacante | |||||
| Papa fallecido | Pío VI | ||||
| Funcionarios clave | |||||
| Decano | Gian Francesco Albani | ||||
| Camarlengo | Romoaldo Cardenal Braschi-Onesti | ||||
| Protodiácono | Antonio Doria Pamphilj | ||||
| Elección papal | |||||
| Inicio | 1 de diciembre de 1799 | ||||
| Final | 14 de marzo de 1800 | ||||
| Lugar |
Monasterio de San Giorgio, Venecia | ||||
| Colegio Cardenalicio elector | |||||
| Electores | 45 | ||||
| Presentes | 34 | ||||
| Ausentes | 11 | ||||
| Papa electo | |||||
| Pío VII (Barnaba Niccolò Chiaramonti) | |||||
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| Lista cronológica y alfabética de papas | |||||
El cónclave papal que siguió a la muerte del Papa Pío VI, acaecida el 29 de agosto de 1799, condujo a la elección de Barnaba Chiaramonti como Pío VII, el 14 de marzo de 1800. Este cónclave, el último realizado fuera de Roma, fue celebrado en Venecia. Este período estuvo marcado por la incertidumbre por la permanencia del Papa y la Iglesia católica tras la invasión de los Estados Pontificios y el secuestro de Pío VI bajo el Directorio francés.
Pío VI
El reinado de Pío VI había estado marcado por la tensión entre su autoridad y la de los monarcas europeos y de otras instituciones, tanto seculares como eclesiásticas. Esto se debió en gran parte a sus pretensiones liberales y la presencia de reformistas moderados. Al iniciar su pontificado, prometió continuar la obra de su predecesor, Clemente XIV, quien había anunciado la disolución de la Compañía de Jesús en su breve Dominus ac Redemptor de 1773. Movimientos projesuíticos permanecieron en apoyo de Pío, pensando en éste más motivado hacia la Compañía que hacia los pensamientos de Clemente. A este conflicto se sumó la amenaza del Archiducado de Austria, cuando su gobernante, el emperador José II, realizó reformas internas que entraban en conflicto con el poder del Papado. Además, arzobispos alemanes habían expuesto ideas independentistas en el Congreso de Ems, de 1786, siendo pronto aplastadas sus ideas.

Con el estallido de la Revolución francesa, Pío debió observar en silencio a la Iglesia galicana suprimida, las posesiones eclesiásticas y pontificias en Francia confiscadas y una efigie de él quemada por la misma población. El asesinato del agente republicano Hugo de Basseville en las calles de Roma, en enero de 1793, dio un nuevo motivo de choque: la corte papal fue acusada de complicidad por la Convención, y Pío echó su suerte al aliarse con la Primera Coalición contra la Primera República Francesa.
El estado de la Santa Sede
En 1796, Napoleón Bonaparte invadió la península itálica, derrotó a las tropas papales y ocupó Ancona y Loreto. No siguió al sur, sin conquistar Roma como había ordenando el Directorio francés, siendo consciente de que si la realizaba no ganaría adeptos entre las poblaciones francesa e italiana. Pío pidió la paz, pactada con el Tratado de Tolentino, el 19 de febrero de 1797. Por medio de éste se transfería Romaña a la recién formada República Cispadana de Bonaparte (fundada en diciembre de 1796 de la fusión de Reggio, Módena, Bolonia y Ferrara), con la esperanza de que los franceses no perseguirían más las tierras papales. Varias reformas se hicieron en las regiones controladas por los franceses, donde se confiscó gran parte propiedad de la Iglesia.
Sin embargo, pronto Roma sería ocupado, fruto de varios factores conjuntos. En primer lugar, la entrada del ejército ruso, por el norte de Italia, empujó la retaguardia francesa. En segundo lugar, el 28 de diciembre de 1797, en un motín creado por algunos revolucionarios italianos y franceses, el general Léonard Duphot de la embajada francesa murió, y se creó un nuevo pretexto para la invasión.
Louis Alexandre Berthier marchó hacia Roma, entrando en ella sin oposición el 13 de febrero de 1798 y, proclamando una república romana, exigió al Papa la renuncia a su autoridad temporal. Tras la negativa de éste, fue hecho prisionero y escoltado, el 20 de febrero, a Siena, y de allí a la cartuja cercana a Florencia. La declaración francesa de guerra contra Fernando III de Toscana condujo al traslado de Pío, él cual, mortalmente enfermo, terminaría su viaje en la ciudadela de Valence, donde feneció seis semanas luego de su llegada, el 29 de agosto de 1799.

