Danegeld

El danegeld fue un impuesto aplicado para el pago de tributo a los expedicionarios vikingos para evitar el saqueo y piratería en tierras de influencia. Se le denominaba comúnmente el geld o gafol en fuentes del siglo XI, Gafol, gyld y en una ocasión también como heregild aparece en la crónica anglosajona aunque el término Danegeld no apareció hasta principios del siglo XII. Era un impuesto característico en Inglaterra y la Francia carolingia durante los siglos IX y XI, siendo ambos tributarios para evitar a los atacantes y como pago para cubrir gastos de fuerzas defensivas. From Wikipedia, the free encyclopedia

La piedra rúnica U 241 de Lingsberg, Uppland, Suecia, levantado por los nietos de Ulfríkr sobre al año 1050 conmemorando que había recibido dos danegelds en Inglaterra.

El danegeld (o impuesto danés, literalmente del nórdico antiguo: oro danés) fue un impuesto aplicado para el pago de tributo a los expedicionarios vikingos para evitar el saqueo y piratería en tierras de influencia. Se le denominaba comúnmente el geld o gafol en fuentes del siglo XI, Gafol, gyld y en una ocasión también como heregild aparece en la crónica anglosajona aunque el término Danegeld no apareció hasta principios del siglo XII.[1][2] Era un impuesto característico en Inglaterra y la Francia carolingia durante los siglos IX y XI, siendo ambos tributarios para evitar a los atacantes y como pago para cubrir gastos de fuerzas defensivas.

Era Anglosajona

Las expediciones vikingas a Inglaterra eran habitualmente lideradas por los propios reyes daneses; eran hordas compuestas por guerreros de toda Escandinavia, y eventualmente solían regresar a casa con más de cien toneladas de plata.[3]

La piedra rúnica U 344 de Orkesta, Uppland, Suecia, levantada en memoria del vikingo Ulf de Borresta, cita que había recibido tres danegelds en Inglaterra. El primero con el caudillo Skagul Toste, el segundo con el mercenario vikingo Thorkell el Alto y el tercero con Canuto el Grande.

Un pago inglés de 10 000 libras romanas de plata, fue el primer pago documentado en el año 991 tras el triunfo vikingo en la batalla de Maldon en Essex, cuando el rey, Etelredo II el Indeciso fue instado por el arzobispo Sigerico el Serio y los concejales de las provincias del suroeste a pagar a los vikingos y frenar las continuas trifulcas armadas. Un manuscrito de la crónica anglosajona cita a Olav Tryggvason encabezando a las fuerzas vikingas.[4]

Hacia 994 los daneses, bajo Svend I de Dinamarca y Olaf I de Noruega, regresaron y asediaron Londres y fueron compensados de nuevo; la cantidad de plata pagada impresionó tanto que comenzó a cuajar la idea de que era mucho más provechoso arrancarles pagos que los beneficios que podrían conseguir actuando por su cuenta con los habituales pillajes.

Siguieron los pagos en el año 1002, y especialmente significativo el año 1007 cuando Alphege de Canterbury compró dos años de paz a los daneses por 36 000 libras troy (unos 13 400 kilogramos) de plata. En 1012, tras la captura de nuevo y asesinato de Alphege y el saqueo de Canterbury, los daneses recibieron otros 48 000 libras troy (aproximadamente 17 900 kilogramos) de plata.

En 1016 Canuto el Grande, hijo de Svend I de Dinamarca, se convirtió el rey de Inglaterra. Después de dos años se sintió suficientemente seguro del control de su nuevo reino al extremo de cubrir todos los pagos pendientes a excepción de 40 naves de su flota de la invasión, que retuvo como guardia personal, con un enorme danegeld de 72 000 libras troy (unos 26 900 kilogramos) de plata recogidos en todo el país, más 10 500 libras más (3900 kilogramos) de plata recaudados solo en Londres.

la piedra rúnica U 194, en una arboleda cerca de Väsby, Uppland, Suecia, erigida por un vikingo en conmemoración de su danegeld recaudado en Inglaterra.

Este tipo de extorsión contributiva no era única de Inglaterra: según Snorri Sturluson y Rimberto de Bremen, Finlandia y los estados Bálticos, pagaban el mismo tipo de tributo a los suecos. De hecho, en la crónica de Néstor citan a regiones del Jaganato de Rus que pagaban por su protección, un hábito que se extendía al este hasta Moscú, hasta que los finlandeses y las tribus eslavas bajo el mando del caudillo Vadim el Valiente se rebelaron y desviaron la atención de los varegos hacia otras tierras. De igual forma el pueblo lapón era frecuentemente extorsionado a pagar tributos en pieles y en la península ibérica donde los reinos cristianos contemporáneos eran receptores de tributaciones en oro procedente de los reinos de Taifas.

Se estima que el total de dinero pagado por los anglosajones se acercó a los sesenta millones de peniques. Se han encontrado más monedas en peniques de aquel periodo en Suecia que en Inglaterra. En la granja donde se encuentra la piedra rúnica vikinga Sö 260 cita un viaje al oeste y en sus cercanías se encontraron reservas de varios cientos de monedas inglesas.[5]

Normandos

En el sur de Inglaterra el danegeld se basaba y era proporcional a un área agrícola suficientemente rentable como para sustentar a una familia, denominado hide, a excepción de Kent (el antiguo reino de Kent mantuvo durante mucho tiempo muchas tradiciones endémicas) donde la únidad de cálculo era el sulung de cuatro yugos, la cantidad de la tierra que podía ser arada en una temporada por un equipo de bueyes. En el norte la unidad típica era el carucate, o ploughland, equivalente al sulung de Kent y en East Anglia se tasaba por el hundred. En todas partes los impuestos se basaban en unidades impositivas relacionadas con la granjas y recaudado por el sheriff del condado. Los registros sobre los archivos de tasación e ingresos preceden la conquista Normanda, indicando un sistema que James Campbell describe como "viejo, pero no incambiable".[6] Según David Bates, era un impuesto nacional de un tipo desconocido en Europa occidental,[7] y J.A. Green afirma que el sistema impositivo medieval que ayudó a promocionar el danegeld fue el primero en reaparecer tras el colapso del Imperio Romano en Occidente.[8]

Fue usado por Guillermo el Conquistador como método principal para costear sus guerras continentales, así como para sustentar los apetitos reales y sufragar los costes de las conquistas, más que para frenar a la amenaza vikinga. Guillermo y sus sucesores impusieron el geld frecuentemente comparado con los reyes anglosajones; el geld de los seis chelines de 1084 es famoso, y el geld de Ely en 1096, por ejemplo, doblaba el cambio ordinario.[9]

Judith Green afirma que desde 1110, la guerra y el desastre del White Ship desembocó en posteriores incrementos adicionales de impuestos.[10] Sobre 1130 Enrique I de Inglaterra impuso el danegeld anual, y dos chelines sobre el hide. El mismo año, según la crónica de Juan de Worcester el rey prometió suspender el danegeld durante siete años, una promesa renovada por su sucesor Esteban de Inglaterra en su coronación pero que incumplió más tarde. Enrique II de Inglaterra resucitó el danegeld en 1155/1156, pero en 1161/1162 es la última fecha documentada en un pergamino donde se comenta el impuesto, a partir de entonces cayó en desuso.[11]

El importe de cambio medio del danegeld estaba en unas £2400 libras en 1129-30, que suponía el 10% del total (sobre £23,000 libras) que supuso aquel año. Hay mucho para criticar en la recaudación del danegeld antes de principios del siglo XII: estaba basado en antiguas evaluaciones basadas en la productividad de la tierra, y había numerosas reducciones, privilegios o exenciones, concedidas como señales de favor de la Corona, ajustados a circunstancias cambiantes, en este sentido el danegeld era más un instrumento flexible de uso político que otra cosa.[12]

Francia

Bibliografía

Referencias

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