Deuda de la independencia de Haití
pagos de Haití a Francia en compensación por bienes perdidos en la Revolución Haitiana
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La deuda de la independencia de Haití fue el resultado del acuerdo económico que Haití firmó con la República Francesa en 1825 para obtener el reconocimiento de su independencia. En este acuerdo, Francia accedió a reconocer a Haití como país independiente y soberano con la condición de que este le pagara una indemnización de 150 millones de francos, con el fin de compensar a Francia por la pérdida de bienes, plantaciones y personas esclavizadas sufrida a causa de la revolución de Saint-Domingue.
Puerto Príncipe, Haití
| Ordenanza de Carlos X de 1825 | ||
|---|---|---|
| Deuda de independencia de Haití | ||
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Primera página de la Real Ordenanza de Carlos X (1825), mediante la cual Francia reconoce la independencia de Haití a cambio del pago de una indemnización de 150 millones de francos. | ||
| Tipo de tratado | Económico - Fronterizo | |
| Firmado |
17 de abril de 1825 Puerto Príncipe, Haití | |
| Vigencia | 122 años | |
| Expiración | 1947 | |
| Firmantes |
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| Partes |
Acreedores: Francia Banco CIC Caja de Consignaciones Ternaux, Gandolphie & Cie Banco Nacional de Haití Citibank de Nueva York Deudores: República de Haití | |
| Depositario | Gobierno francés | |
| Idioma | Francés | |
Esta deuda le costó a Haití entre 21 000 y 115 000 millones de dólares en pérdida de crecimiento económico durante un período de 122 años, y los efectos colaterales que generó siguen afectando a la nación en el presente.[1][2][3] En 1838, la deuda fue reducida de 150 millones de francos a 90 millones, equivalentes a 21 000 millones de dólares de 2004. Incluyendo los intereses, Haití pagó alrededor de 112 000 millones de francos en total, terminando de liquidar la deuda en 1947.[4]
Durante 122 años, esta obligación financiera obstaculizó gravemente el desarrollo económico del país, pues los pagos de intereses y los recargos por mora consumieron gran parte del PIB anual haitiano. Estos pagos impidieron que Haití dispusiera de fondos para financiar servicios públicos como salud, educación, seguridad o infraestructuras, lo que contribuyó a la inestabilidad de la nación.[2][5]
Francia envió una flota de barcos de guerra a Haití para obligarla a firmar la ordenanza de pago en 1825, veintiún años después de que Haití se declarara libre en 1804.[1][6] Debido a la presión internacional y a las elevadas demandas económicas de Francia, Haití se vio obligada a solicitar grandes préstamos al banco francés Crédit Industriel et Commercial (CIC), lo que permitió el enriquecimiento de los accionistas de dicha entidad.[7] Aunque Francia recibió el último pago directo de la indemnización en 1888,[2] el gobierno de los Estados Unidos financió la adquisición del Banco Nacional de Haití en 1911 para recaudar los intereses relacionados con la deuda.[8] En 1922, el saldo restante que Haití debía a Francia fue transferido a inversionistas estadounidenses.[9]
Finalmente, en 1947, Haití realizó los últimos pagos de intereses asociados a la deuda al National City Bank of New York (hoy Citibank).[8][10] En 2016, el gobierno francés calificó de nula la ordenanza de Carlos X de 1825, aunque no ofreció ninguna devolución económica.[3] Varios economistas e historiadores consideran esta deuda como la causa culpable de la pobreza de Haití en la actualidad y es vista como un ejemplo de deuda odiosa. En 2022, el periódico estadounidense The New York Times publicó un trabajo de investigación especial sobre este tema.[11]
Historia
Colonia francesa de Saint-Domingue


La colonia francesa de Saint-Domingue (hoy Haití) era la colonia europea más productiva y rentable del mundo desde el siglo XVIII hasta inicios del siglo XIX.[12][13] Francia obtuvo una inmensa riqueza de esta colonia mediante la explotación de personas esclavizadas. La población esclava de Saint-Domingue era tan numerosa que representaba un tercio del total del Comercio atlántico de esclavos.[14] Entre los años 1697 y 1804, los colonos franceses trasladaron a 800 000 personas esclavizadas desde África occidental a la parte francesa de la isla de La Española para trabajar en vastas plantaciones de café, cacao, algodón, añil y caña de azúcar.[14] En 1790, la población de la colonia alcanzó los 520 000 habitantes, de los cuales 425 000 eran esclavos.[14] La tasa de mortalidad de los esclavos era sumamente alta: los franceses los obligaban a trabajar en las plantaciones hasta morir y sustituían a los fallecidos con nuevos esclavos importados de África, pues les resultaba más económico que mejorar sus condiciones de vida.[13] En aquella época, los productos que Francia extraía de Saint-Domingue constituían el 30 % del comercio francés y el azúcar representaba el 40 % del mercado atlántico.[13] Alrededor del 60 % del café consumido en los mercados europeos procedía de esta colonia.[14]

El Haití independiente y el rechazo de la comunidad internacional
El legado de la deuda haitiana se originó poco después de la gran insurrección contra el dominio francés. Los haitianos alcanzaron su independencia de Francia en 1804, acontecimiento al que siguió la Masacre de Haití de 1804, donde gran parte de la población europea que permanecía en el país fue eliminada.[15] Jean-Jacques Dessalines, gobernador general de Haití, ordenó la ejecución de los blancos restantes; ante esto, el entonces presidente estadounidense, Thomas Jefferson, ante el temor de que una revuelta similar se extendiera a su propio país, suspendió la ayuda iniciada por su predecesor John Adams y promovió el aislamiento internacional de la joven nación.[16][17]
La consolidación del nuevo Estado haitiano fue recibida con recelo y rechazo por las potencias coloniales de la región. Al ser todas ellas naciones esclavistas, temían que el ejemplo haitiano incitara rebeliones en sus propios territorios.[18][19] El diplomático haitiano Jacques Nicolas Léger señaló que incluso Simón Bolívar ignoró a Haití al convocar el Congreso de Panamá, evitando así ofender a los Estados Unidos a pesar del apoyo que recibió de los haitianos.[20]
Tras la declaración de independencia, la falta de socios comerciales dispuestos a negociar con Haití llevó al presidente Alexandre Pétion a proponer el pago de una indemnización a Francia —limitada al valor de las propiedades inmuebles perdidas— a cambio de levantar el embargo de facto. No obstante, el cálculo francés para dicha indemnización (fijado en 1825 y ratificado en 1826) se basó en los artículos 44 y 48 del Código Negro, los cuales estipulaban que las personas esclavizadas en una propiedad durante los 30 años previos representaban entre el 30 y el 60 por ciento del valor total del inmueble.[21]
Haití confiaba en obtener el reconocimiento del Reino Unido debido a la rivalidad anglo-francesa, llegando a ofrecer aranceles de importación preferenciales a los comerciantes británicos en 1825. Sin embargo, durante el Congreso de Viena (1814-1815), los diplomáticos franceses habían introducido una cláusula secreta que les facultaba para recuperar Saint-Domingue por «cualquier medio, incluido el uso de las armas».[13][22] Aunque en 1823 Gran Bretaña reconoció la independencia de Colombia, México y otras naciones americanas, continuó negándosela a Haití, lo que provocó que el gobierno haitiano revocara los beneficios arancelarios a los británicos.[22] Tampoco encontró un aliado en Estados Unidos; pese a la postura anticolonial de la Doctrina Monroe, el gobierno de Washington se negó a reconocer a la república negra, principalmente por la presión de los estados esclavistas del Sur.[23] El primer embajador estadounidense no llegaría a Puerto Príncipe hasta 1862, después de que los políticos sureños abandonaran el Congreso tras la secesión.[24]

Mientras Francia no reconociera formalmente su soberanía, los haitianos vivieron bajo la constante amenaza de una reconquista y un aislamiento asfixiante.[22] El país enfrentaba además una severa presión financiera por el gasto en armamento defensivo ante una eventual invasión.[22] Convencido de que la situación no mejoraría sin el reconocimiento internacional, el presidente de Haití, Jean-Pierre Boyer, envió emisarios a negociar con París.[22] En una reunión en Bruselas en agosto de 1823, Haití propuso una exención arancelaria de cinco años para los productos franceses y una reducción del 50 % posterior; Francia rechazó la propuesta de plano.[22] Para 1824, Boyer preparó al país para una guerra defensiva, trasladando arsenales al interior de la isla.[22] Tras nuevas convocatorias de Francia, dos enviados haitianos viajaron a París ese mismo año; aunque Haití ofreció pagar una indemnización, las conversaciones fracasaron cuando Francia insistió en reconocer solo la parte occidental de La Española y mantener el control sobre las relaciones exteriores haitianas.[22]
La Ordenanza de Carlos X
El 3 de julio de 1825, tres barcos de guerra franceses comandados por el barón de Mackau llegaron a la bahía de Puerto Príncipe.[13][22] Poco después, doce barcos de guerra más llegaron a las costas de Puerto Príncipe comandados por los almirantes Pierre Roch Jurien de La Gravière y Jean-Baptiste Grivel.[22] Un total de quince barcos de guerra, cargando entre todos 528 cañones, atracaron en la bahía de Puerto Príncipe y le exigieron al gobierno haitiano pagarle a Francia una indemnización por sus propiedades, plantaciones y esclavos perdidos, así como por la matanza de blancos de Haití de 1804.[13][22][25]
Los marinos franceses le exigieron al gobierno haitiano firmar la siguiente ordenanza, emitida por Carlos X, rey de Francia:[22]
| "Carlos, por la gracia de Dios, Rey de Francia y de Navarra.
"A todos los presentes, Salud. "Vistos los artículos 14[26] y 73[27] de la Carta, "Deseando atender al interés del Comercio francés, a las desgracias de los antiguos colonos de Saint-Domingue y a la precaria condición de los actuales habitantes de la isla; "Hemos ordenado y ordenamos lo siguiente: "Art. I. Los puertos de la parte francesa de Saint-Domingue estarán abiertos al comercio de todas las naciones. "Los derechos percibidos en estos puertos, ya sea sobre los buques o sobre las mercancías, al momento de su entrada o salida, serán iguales y uniformes para todas las naciones, excepto para el pabellón francés, en cuyo favor estos derechos se reducirán a la mitad de su importe. "Art. II. Los actuales habitantes de la parte francesa de Saint-Domingue pagarán en la Caisse des Dépôts et Consignations de Francia, en cinco plazos anuales, el primero con vencimiento el 31 de diciembre de 1825, la suma de ciento cincuenta millones de francos, destinada a indemnizar a los antiguos colonos que la reclamen. "Art. III. Bajo estas condiciones concedemos, por la presente Ordenanza, a los actuales habitantes de la parte francesa de Saint-Domingue la plena independencia de su Gobierno. "Y la presente Ordenanza será sellada con el gran sello. "Dado en París, en el Palacio de las Tullerías, a 17 de abril del año de gracia de 1825, y el primero de nuestro reinado. "Carlos.
"Por el Rey: El Par de Francia, Ministro Secretario de Estado de Marina y Colonias,
"Conde de Chabrol." |
En esta ordenanza, Francia exigió a Haití el pago de una indemnización de 150 millones de francos a cambio de reconocer la independencia haitiana.[28] En adición al pago, el rey Carlos X ordenó a Haití rebajar los impuestos a todas las importaciones francesas a la mitad, haciendo que el pago de la deuda fuese aún más difícil para los haitianos.[17] El 11 de julio de 1825, el Senado haitiano firmó la ordenanza para comenzar a pagar la indemnización a Francia.[22]
Discusiones territoriales
Durante las discusiones, los haitianos exigieron a Francia que la parte española de la isla fuera reconocida por Francia como territorio de Haití en la mencionada ordenanza. Los franceses rechazaron esta exigencia haitiana por considerarla inadmisible, infundada y carente de base legal; Francia, argumentaron, había devuelto la parte española de la isla a España en el Tratado de París de 1814, el cual anulaba el Tratado de Basilea de 1795.[29] Por lo tanto, no les correspondía disponer de ese territorio; por consiguiente, los haitianos estaban ocupando territorio español, no francés.[30]
Además, los franceses no iban a recompensar a Haití entregándoles un territorio que no pertenecía a Francia, especialmente cuando los haitianos habían hecho que Francia perdiera su colonia más rentable, Saint-Domingue, en primer lugar. Las relaciones franco-españolas, que habían sido tensas durante el Trienio Liberal (1820-1823), habían mejorado notablemente tras la imposición por la fuerza de un régimen absolutista bajo Fernando VII, que era borbón, legitimista y absolutista, muy similar a Carlos X. Cualquiera que hubiera sido la conveniencia política, Carlos X no estaba dispuesto a recompensar a una república revolucionaria a expensas de un régimen que consideraba muy afín.[31]
Los haitianos alegaron que ocupaban militarmente el territorio de un estado independiente, la República del Haití Español, libre de cualquier potencia, y que su presidente y fundador José Núñez de Cáceres había reconocido la ocupación haitiana. Los franceses rechazaron esta pretensión de los haitianos, ya que la República del Haití Español fue apenas un intento de estado que existió solo durante dos meses y pocos días, y que nunca recibió reconocimiento diplomático oficial, ni de su metrópoli ni de ningún otro país aparte de Haití.[32]
Además, Francia y otras potencias importantes aún no habían reconocido (para 1822) a Haití como una nación independiente; por lo tanto, argumentaban los franceses, la colonia de un país no podía reconocer la soberanía de la colonia de otro.[33] Al mismo tiempo, los haitianos querían que Francia obligara a los dominicanos a pagar la deuda de la independencia de Haití, y que también se les cobraran impuestos locales para que contribuyeran al pago de dicha deuda. Los franceses rechazaron esta reclamación. Francia no tenía por qué cobrar indemnizaciones a los habitantes de la parte española, ya que estos no habían causado ninguna pérdida a Francia que debiera ser compensada. Además, los franceses nunca establecieron plantaciones de esclavos en la parte española de la isla cuando esta estuvo bajo control francés.[34]
Pago de la indemnización


Francia diseñó los pagos con el objetivo de crear una «deuda doble»; Haití realizaría un pago directo anual al gobierno francés, pero como Haití no tenía ese dinero, tuvo que tomarlo prestado de bancos franceses y pagar intereses de dichos préstamos para cumplir con las cuotas anuales.[2] Según un ministro francés, esta deuda de independencia era «el principal activo de Francia en Haití, la cuestión que dominaba todo para nosotros».[2] Haití pagó gran parte de este dinero directamente en el banco estatal francés Caisse des Dépôts et Consignations.[3] Francia ordenó a Haití que pagara los 150 millones de francos en un período de cinco años, siendo el primer pago anual de 30 millones de francos, una cantidad seis veces mayor a los ingresos anuales del Estado haitiano. Esto obligó a Haití a solicitar un préstamo al banco privado francés Ternaux, Gandolphe et Cie para efectuar el primer depósito.[2][35]
Los primeros 30 millones de francos requirieron un préstamo de 24 millones del banco Ternaux, Gandolphe et Cie., lo que generó altísimas tasas de interés. Las arcas del Estado haitiano quedaron totalmente vacías, mientras barcos franceses transportaban cofres de dinero desde Puerto Príncipe hasta París.[2][22][35] Los primeros 24 millones de francos se trasladaron desde las bóvedas de Ternaux, Gandolphe et Cie. hasta las arcas del Tesoro Público francés.[cita requerida]
Haití continuó solicitando préstamos a bancos estadounidenses y franceses para cumplir con sus pagos.[13] Las sumas requeridas eran tan elevadas que Haití no podía realizar los pagos a tiempo, lo que aumentó las tensiones con Francia por incumplimiento.[2][22] El banco Ternaux, Gandolphe et Cie. embargó bienes del gobierno haitiano por no saldar su préstamo a tiempo, aunque el Tribunal del Sena anuló estas acciones el 2 de mayo de 1828.[35] El 12 de febrero de 1838, Francia acordó finalmente reducir la deuda de 150 millones a 90 millones, pagaderos en un plazo de 30 años para compensar a los colonos que perdieron sus propiedades, suma equivalente a 21 000 millones de dólares de 2004.[22][36][37][38] Jean-Pierre Boyer, el presidente haitiano que aceptó pagar esta deuda, fue derrocado en 1843 por ciudadanos que exigían más derechos y pagar menos impuestos.[2] Boyer se exilió en Francia, donde falleció en 1850.
Para finales del siglo XIX, el 80 % de los ingresos del Estado haitiano se destinaban a pagar esta deuda de independencia, siendo Francia el principal acreedor, seguida de Alemania y los Estados Unidos.[13] En 1874 y 1875, Haití adquirió dos grandes préstamos, aumentando aún más la deuda externa del país.[2][7] Los bancos franceses cobraron a Haití el 40 % de los fondos prestados solo por comisiones y otros cargos, y el CIC pasó a adquirir «gran parte del futuro financiero de Haití», según The New York Times.[13]
En 1880, el presidente haitiano Lysius Salomon otorgó al banco francés Crédit Industriel et Commercial (CIC) una concesión de 50 años para que se encargara de emitir la moneda haitiana y manejara las finanzas del Estado. Para estos fines, el Crédit Industriel et Commercial fundó el Banco Nacional de Haití, una entidad privada controlada por el CIC con sede central en París y su única sucursal en Puerto Príncipe. El CIC cobraba comisiones elevadas al Estado haitiano por sus operaciones como emisor de moneda y gestor financiero. A través del Banco Nacional de Haití (que era «nacional» solo de nombre), el CIC extraía grandes cantidades de dinero por comisiones mientras financiaba la construcción de la Torre Eiffel.[5][13][7]
El catedrático Éric Monnet, de la Escuela de Economía de París, describió al Banco Nacional de Haití como una entidad «de extracción, pura y simplemente».[7] El haitiano Charles Laforestrie, que residía principalmente en Francia y presionó para que Haití aceptara el préstamo de 1875 con el CIC, renunció a sus cargos públicos en Haití entre acusaciones de corrupción y se unió a la junta directiva del Banco Nacional de Haití en su sede de París poco después de su fundación.[7]
El refinanciamiento de la deuda

A inicios de la década de 1830, los pagos que Haití realizaba y los préstamos que adquiría eran de tal magnitud que las arcas del Estado quedaron vacías y el gobierno se declaró en bancarrota.[cita requerida]
En 1834, el gobierno francés comenzó los preparativos para refinanciar la deuda y creó una comisión integrada por los abogados de la firma Dalloz, Delagrange, Hennequin, Dupin, Jeune, et al., para que analizaran la naturaleza jurídica de la Ordenanza de Carlos X de 1825.[cita requerida]
Tras realizar sus estudios, la comisión declaró que esta ordenanza era ilegal.[39] Sostuvo que era el Estado francés el que debía indemnizar a los antiguos colonos de Saint-Domingue, no los haitianos.[39]
Era el gobierno de Francia (no Haití) el que debía asumir la responsabilidad por la pérdida de tierras y personas esclavizadas que sufrieron los colonos franceses, pues Francia renunció a seguir ejerciendo soberanía sobre la colonia de Saint-Domingue (1804-1825).[39]
Además, la comisión culpó al gobierno francés de actuar irresponsablemente al involucrarse en un acuerdo de deuda que sabían que Haití no podría cumplir.[39]
Ocupación estadounidense de Haití

En 1903, las autoridades haitianas comenzaron a acusar al Banco Nacional de Haití de fraude bancario y extorsión, y en 1908, el ministro de Finanzas de Haití, Frédéric Marcelin, impulsó medidas para que el Banco Nacional trabajara a favor del pueblo haitiano. Ante esta situación, los funcionarios franceses comenzaron a idear planes para reorganizar sus intereses financieros en el país.[7]
El embajador francés en Haití en ese momento, Pierre Carteron, reaccionó a las medidas de Marcelin afirmando:
Es de suma importancia que estudiemos la forma de cómo crear una nueva institución de crédito francés en Puerto Príncipe... sin ningún vínculo cercano con el gobierno haitiano.
Durante años, varios grupos empresariales de Estados Unidos habían buscado tener influencia en Haití. Entre 1910 y 1911, el Departamento de Estado de los Estados Unidos respaldó a un consorcio de inversionistas (dirigido por el National City Bank of New York) para que adquiriera el control sobre el BNH. Una vez logrado esto, los nuevos inversionistas crearon una nueva entidad: el Banco Nacional de la República de Haití. Este banco retenía pagos pertenecientes al gobierno haitiano, una práctica fraudulenta que provocó numerosos disturbios.[40][41][42][43]
Aunque el CIC fue excluido, los franceses mantuvieron acciones en la nueva institución.[7] Tras el golpe de Estado contra Michel Oreste en 1914, se desencadenaron graves disturbios. El National City Bank y el BNRH solicitaron al gobierno norteamericano el envío del Cuerpo de Marines para custodiar las reservas de oro haitianas en su poder, valoradas en casi 500 000 USD (equivalentes a más de 13 millones de dólares de 2021). En diciembre de ese mismo año, el oro fue transportado desde Puerto Príncipe hasta Nueva York a bordo del USS Machias y depositado en las bóvedas del National City Bank en el edificio del 55 Wall Street.[2][44][45][46] Esta maniobra otorgó a los Estados Unidos el control efectivo sobre las finanzas haitianas.[45]
El golpe de Estado contra el presidente haitiano Vilbrun Guillaume Sam y la inestabilidad subsecuente llevaron al presidente estadounidense Woodrow Wilson a ordenar la ocupación militar de Haití el 28 de julio de 1915 para proteger los intereses comerciales de su país.[47] En solo seis semanas, las fuerzas estadounidenses tomaron el control de las aduanas, instituciones administrativas, bancos y el tesoro nacional. Estados Unidos utilizó un cuarenta por ciento del ingreso nacional de Haití para pagar las deudas de los bancos estadounidenses y franceses durante los siguientes diecinueve años, hasta 1934.[48]
Repercusiones

Según el trabajo de investigación realizado por The New York Times, el pago de esta deuda privó a Haití de su potencial económico. De acuerdo con los cálculos realizados por quince economistas de renombre, esta deuda de independencia le costó a Haití entre 21 000 y 115 000 millones de dólares en pérdida de crecimiento económico acumulado.[2][3] La historia de la deuda de la independencia no se enseña en el sistema educativo de Francia.[3] En 2016, el Parlamento francés derogó la Ordenanza de 1825 de forma simbólica, pero no ofreció ninguna compensación económica.[3]
Exigencias de devolución
Gobierno de Aristide
En 2003, el presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide exigió a Francia la devolución de aproximadamente 21 000 millones de dólares, equivalentes al valor actualizado de los 90 millones de francos que Haití tuvo que pagar para obtener el reconocimiento de su independencia.[49][50]
Según la investigación de The New York Times, el gobierno francés colaboró con el gobierno de los Estados Unidos en las acciones que derivaron en el golpe de Estado contra Aristide, ante el temor de que otras excolonias francesas (como Argelia, Burkina Faso o Senegal) siguieran su ejemplo y exigieran indemnizaciones.[3]
En febrero de 2004, Aristide fue apartado del poder. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, del cual Francia es miembro permanente, rechazó la petición de la Caricom de intervenir militarmente para proteger el orden constitucional. Sin embargo, tres días después aprobó el envío de fuerzas de paz, tras la renuncia de Aristide. El primer ministro interino Gérard Latortue, quien asumió el gobierno tras el golpe, desestimó las peticiones de compensación calificándolas de «tontas» e «ilegales».[cita requerida]
Myrtha Desulme, integrante del Comité de Intercambio Haití-Jamaica, declaró a Inter Press Service:
Yo pienso que eso [pedir devoluciones de dinero] tuvo algo que ver con el golpe de Estado, pues ellos [los franceses] definitivamente no estaban contentos con eso e hicieron algunos comentarios muy hostiles [...] Yo pienso que él [Aristide] sí tenía fundamentos para exigir devoluciones de dinero, porque eso [la deuda de independencia] fue lo que dio inicio a la ruina de Haití.
El terremoto de 2010
Tras el terremoto de Haití de 2010, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia solicitó formalmente al Club de París la cancelación de la deuda externa haitiana el 17 de enero de 2010.[cita requerida] Diversos analistas e historiadores reexaminaron en ese contexto el impacto histórico de la deuda de independencia impuesta a principios del siglo XIX y su responsabilidad en el debilitamiento estructural de la economía haitiana.