Devaluación del peso mexicano
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La depreciación o devaluación del peso mexicano es la pérdida de valor que ha experimentado la moneda de México frente a otras divisas, en particular frente al dólar estadounidense, a lo largo del tiempo.[1][2]
En noviembre de 2016, el dólar rebasó los 20 pesos por unidad en medio de la incertidumbre financiera que suscitó el triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.[3][4] Más tarde, en marzo de 2020, la paridad superó los 25 pesos por dólar en un movimiento asociado al impacto socioeconómico de la pandemia de COVID-19, que desencadenó el colapso del mercado de valores de ese año.
El máximo histórico de la cotización oficial se registró el 23 de marzo de 2020, cuando el dólar estadounidense se cotizó en 25.36 pesos.[5]
El 31 de julio de 2025, el tipo de cambio oficial se ubicó en 17.3288 pesos por dólar.[6]
Terminología
En las economías con tipo de cambio flexible se habla de depreciación cuando la moneda pierde valor por el libre juego de las fuerzas del mercado; en los regímenes fijos o semifijos, en cambio, la devaluación constituye una decisión deliberada de política económica que ajusta a la baja la paridad oficial. Con todo, en el uso cotidiano ambos términos se emplean de manera indistinta para aludir a la pérdida de valor del peso frente al dólar estadounidense.[7][8]
Antecedentes históricos
Primeras décadas de independencia (1821-1875)
Tras la consumación de la independencia, el peso heredó el prestigio internacional de las monedas de plata del Imperio español, en particular, el del real de a ocho, lo que favoreció su aceptación en el comercio transoceánico y, de manera señalada, en los mercados asiáticos, sobre todo el chino.[9][10] En 1859, un peso mexicano equivalía a 1.08 dólares y, en 1875, a 1.01 dólares.[11] Las primeras cotizaciones del Primer Imperio Mexicano situaban la paridad en torno a 0.97 pesos por dólar, relación que se mantuvo sin variaciones apreciables hasta 1875, año en el que el dólar superó por primera vez al peso (1.01 pesos por dólar).[11][12][13]
Porfiriato (1876-1910)
Crisis de la plata
A partir de 1875 se inició un deterioro sostenido de la paridad, que se agudizó durante el Porfiriato por el desplome del precio internacional de la plata. Hacia 1899, el dólar se cotizaba en torno a 2.08 pesos.[11][13][12] El abaratamiento del metal representó una carga financiera considerable para el Estado, pues buena parte de la deuda externa estaba denominada y era pagadera en oro. Al 30 de junio de 1902, la deuda pública total ascendía a 432 516 595 pesos, de los cuales 238 960 000 correspondían a deuda externa pagadera en oro.[13]
Reforma monetaria de Limantour (1905)
En abril de 1902, el Gobierno reconoció oficialmente la devaluación y fijó una paridad de referencia de 2 pesos por dólar.[12] Tres años más tarde, la Ley del 25 de marzo de 1905 adoptó el patrón cambio oro y estableció como unidad 75 centigramos de oro, equivalentes a 49.85 centavos de dólar, esto es, unos 2.006 pesos por dólar.[13][14]
Patrón oro y estabilidad cambiaria
Entre 1900 y 1910, el tipo de cambio se mantuvo relativamente estable, alrededor de 2 pesos por dólar, favorecido por una balanza comercial superavitaria y por la afluencia de capitales extranjeros.[11]
Revolución mexicana (1910-1920)
En 1910, la paridad rondaba los 2.01 pesos por dólar; el estallido revolucionario, sin embargo, desestabilizó la economía. Las emisiones monetarias de las distintas facciones, aunadas a la incertidumbre política y social, erosionaron la confianza en el peso, cuya cotización llegó a situarse cerca de los 23.83 pesos por dólar en 1916. Tras la consolidación del nuevo régimen se emprendieron medidas orientadas a restablecer la estabilidad monetaria.[12][15]
Banco de México y posrevolución temprana (1925-1930)
El Banco de México se fundó en 1925 con el objetivo de regular la emisión monetaria y contribuir a la estabilidad del peso.[16] En la segunda mitad de esa década, distintas series estadísticas registran una depreciación moderada, con promedios de entre 2.02 y 2.15 pesos por dólar entre 1925 y 1930.[10][17] Otras estimaciones ubican el tipo de cambio entre 1.81 y 2.12 pesos por dólar de 1917 a 1930, lo que apunta a una estabilidad relativa dentro de una banda acotada una vez superada la crisis revolucionaria.[17][16]
Desarrollo estabilizador, crisis y reformas (1930-1994)
A mediados de la década de 1950 se consolidó el desarrollo estabilizador, también conocido como milagro mexicano, etapa caracterizada por un crecimiento del PIB cercano al 6.5 % anual durante casi dos décadas y por un tipo de cambio estable, fijado en torno a 12.50 pesos por dólar.[18] La acumulación de desequilibrios macroeconómicos y una sucesión de choques externos desembocaron en crisis cambiarias recurrentes a lo largo de las décadas de 1970 y 1980, con episodios de devaluación abrupta, controles de cambios e inflación elevada.[1][2]
Nuevos pesos (1993) y reconversión monetaria
En 1993 se introdujo el nuevo peso mediante la supresión de tres ceros en la unidad monetaria: 1000 pesos anteriores (MXP) pasaron a equivaler a un nuevo peso (MXN), representado entonces con el símbolo N$. El Banco de México acompañó la reconversión con material informativo de difusión masiva y, años más tarde, se retomó el símbolo $.[19]
Evolución por sexenios
De acuerdo con las series históricas oficiales y con materiales de divulgación institucional, la evolución del tipo de cambio a lo largo de los distintos periodos presidenciales fue la siguiente. Las cifras son aproximadas y se expresan en pesos por dólar estadounidense: MXP para las anteriores a la reconversión de 1993 y MXN a partir de ella.[20]
- Lázaro Cárdenas del Río (1934-1940): de 4.50 a 4.85 MXP.
- Manuel Ávila Camacho (1940-1946): de 4.85 a 6.68 MXP.
- Miguel Alemán Valdés (1946-1952): de 6.68 a 8.65 MXP.
- Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958): de 8.65 a 12.50 MXP.
- Adolfo López Mateos (1958-1964) y Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970): la paridad se mantuvo estable en 12.50 MXP.
- Luis Echeverría Álvarez (1970-1976): de 12.50 a 22.00 MXP.
- José López Portillo (1976-1982): de 22.69 a 70.00 MXP, con episodios de control de cambios.
- Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988): fuertes devaluaciones; de 70.00 MXP al inicio del sexenio a 2295.00 MXP al cierre del mismo.[21]
- Carlos Salinas de Gortari (1988-1994): transición a los nuevos pesos; de 3438.60 MXP a 3.44 MXN tras la reconversión de 1993.
- Ernesto Zedillo (1994-2000): de 3.44 a 9.42 MXN.
- Vicente Fox (2000-2006): de 9.42 a 11.00 MXN.
- Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012): de 10.998 a 12.927 MXN; el 2 de marzo de 2009 el dólar alcanzó los 15.365 MXN.
- Enrique Peña Nieto (2012-2018): de 12.9268 a 20.3455 MXN, con un máximo de 21.9076 MXN el 11 de enero de 2017.
- Andrés Manuel López Obrador (2018-2024): de 20.3455 a 19.6440 MXN; en este periodo se registró el máximo histórico de 25.36 MXN, el 23 de marzo de 2020, a raíz del choque provocado por la pandemia de COVID-19.[5]
- Claudia Sheinbaum Pardo (desde 2024): de 19.6440 a 17.3288 MXN, cifra correspondiente a julio de 2026; el 27 de enero de 2025 el dólar alcanzó los 20.7278 MXN.
Causas y consecuencias de la depreciación
La depreciación del peso mexicano obedece a una combinación de factores internos y externos, entre los que suelen destacarse los siguientes:[1][2]
- Los diferenciales de inflación y de tasa de interés frente a otras economías, que inciden en la paridad de poder adquisitivo y en los flujos de capital.
- Las fluctuaciones de los términos de intercambio, en especial los del petróleo y los de las manufacturas, que alteran la balanza de pagos.
- El aumento de la incertidumbre y de la percepción de riesgo país, que propicia salidas de capital y encarece la cobertura cambiaria.
- La acumulación de desequilibrios fiscales o externos, que debilita la sostenibilidad macroeconómica.
Entre las consecuencias más frecuentes figuran la aceleración de la inflación importada, la pérdida de poder adquisitivo en el corto plazo, el encarecimiento de los pasivos denominados en moneda extranjera y la mejora relativa de la competitividad de las exportaciones y del turismo receptivo.
Cifras y comparaciones históricas
La trayectoria de largo plazo muestra una tendencia general a la depreciación del peso frente al dólar estadounidense, alternada con episodios de estabilidad y con devaluaciones abruptas. El cálculo de la variación acumulada entre 1910 y la actualidad exige precisar la serie y la metodología empleadas —tipo de cambio nominal o real, cotización oficial o interbancaria—, por lo que las estimaciones porcentuales deben tomarse con cautela y contrastarse con las fuentes oficiales.