Dios como el Diablo

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El Baphomet, símbolo adoptado en algunos sistemas del teísta satánico

Varios autores religiosos a lo largo de la historia han propuesto la noción del Dios de Abraham como el Diablo. Dan la razón de que el Dios bíblico es una fuerza divina que causa sufrimiento, muerte y destrucción y que tienta o dirige a la humanidad a cometer violencia y genocidio; presentándose así realmente como un Dios maligno.

Estos escritos se refieren a este dios de diversas maneras como "un demiurgo",[1] "un ángel malvado",[2] "el dios diablo",[3] "el Príncipe de la Oscuridad",[4] "la fuente de toda la maldad",[5] "el Diablo",[6] "un demonio",[7] "un tirano cruel, iracundo y guerrero",[8] "Satanás"[9] y "la primera bestia del libro del Apocalipsis".[10]

Muchos de los autores critican solo el concepto de dios que se encuentra en el Tanaj, en contraste con el "verdadero dios" que aseguran ver en el Nuevo Testamento. Sin embargo, otros autores aplican su condena a la deidad entera del judaísmo, el cristianismo y el islam.

Los autores afirman sus críticas al hacer referencia a ciertos pasajes en la escritura bíblica describiendo acciones de Dios que dicen que son malvadas o diábolicas. Muchos de los autores han sido severamente castigados por sus escritos, y sus seguidores han sido asesinados.

La Iglesia Primitiva

Marción de Sinope, el primer gran hereje del cristianismo en el siglo I, "sostenía que el Antiguo Testamento era un escándalo para los fieles … y daba cuenta para ello al postular que Dios era una deidad secundaria, un demiurgo, que era dios, en un sentido, pero no el Dios supremo; era justo, rígidamente justo, tenía sus buenas cualidades, pero no era el buen dios, que fue el Padre de Nuestro Señor Jesucristo."[1] La Iglesia condenó sus escritos como heréticos.

Apeles, el gnóstico del siglo II, "consideraba que el Inspirador de las profecías del Antiguo Testamento no era un dios sino un ángel malvado."[2]

El profeta persa Mani, fundador de la secta maniquea en el siglo tercero, identificó a Jehová como "el dios diablo que creó el mundo"[3] y dijo que "el que habló con Moisés, los judíos, y los sacerdotes, es el Príncipe de la Oscuridad, no el dios de la verdad."[4]

Edad Media

Los albigenses eran una secta cristiana en la Francia de los siglos XII y XIII, una rama de los cátaros. Su doctrina sostenía que "el creador, del mundo material es la fuente de toda la maldad, Él creó el cuerpo humano y es el autor del pecado, El Antiguo Testamento debe atribuírsele parcial o enteramente; mientras que el Nuevo Testamento es la revelación del Dios benefactor."[5] En última instancia, ellos terminaron en conflicto tanto con el orden civil como con la Iglesia lo que conllevó a la Cruzada Albigense.

Tiempos modernos

El Rey David, según los pasajes bíblicos de 2 Samuel 24:1 y 1 Crónicas 21:1., fue incitado por Dios en el primero y por el Diablo en el segundo para contar a Israel por medio de un censo.

El filósofo anglo-estadounidense del siglo XVIII Thomas Paine escribió en The Age of Reason que "cada vez que leemos las historias obscenas, la corrupción voluptuosa, las ejecuciones crueles y tortuosas, la venganza implacable, con lo que más de la mitad de la Biblia está llena, sería más consistente que la llamáramos la palabra de un demonio, antes que la Palabra de Dios."[7]

La autora "New Age" Dorothy Leon hace el argumento de que no solo se basa en las acciones de Dios, sino en una correspondencia remarcable en dos pasajes bíblicos. Escolares bíblicos han debatido su significado a través de los tiempos,[11] pero Leon declara: "El hecho de que Jehová es Satanás está confirmado en 2 Samuel 24:1 y 1 Crónicas 21:1."[12] El primer pasaje dice: "Y otra vez la furia del Señor se encendió contra Israel, e incitó a David contra ellos y dijera: Ve a contar a Israel y a Judá", mientras el segundo narra a la inversa que "Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que contará Israel."

El antropólogo estadounidense Walter L. Williams ha escrito una revisión de la historia de Jesús que presenta a "Dios como Satanás, el malhechor rechazado por Jesús en la confrontación del Nuevo Testamento durante el retiro de Jesús en el desierto."[9]

The Old Serpent Chained es un análisis tamaño libro de contenido bíblico que concluye que "el Señor y Dios del Antiguo Testamento que dice que él solo hace grandes maravillas es la primera bestia en libro del Apocalipsis que hace grandes maravillas, tanto que hace que el fuego caiga del cielo en la tierra ante la mirada de los hombres y engaña a los moradores de la tierra."[10]

Oposición

Véase también

Referencias

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