Discurso sobre la impureza
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El Discurso sobre la impureza es un relato de las enseñanzas de Jesús recogido en el Nuevo Testamento, en el Evangelio según San Mateo 15:1–20 y en el Evangelio según San Marcos Marcos 7: 1–23.[1][2]
En el relato del Evangelio de Mateo, los fariseos se quejan a Jesús de que sus discípulos rompen la tradición de los ancianos porque no se lavan las manos antes de comer. Jesús responde:
Escuchad y comprendid. Lo que entra en la boca del hombre no lo hace «impuro», sino lo que sale de su boca, eso es lo que lo hace «impuro».[3]
Mateo aprovecha la ocasión para señalar otras enseñanzas fariseas que, según Jesús, anulan el mandamiento de Dios, para citar de nuevo las profecías de Isaías, a las que Mateo hace referencia repetidamente, para señalar, sin preocuparse, que los fariseos se sintieron ofendidos por la respuesta de Jesús (Mateo 15:12), y para referirse de nuevo a la falta de comprensión de los discípulos, puesta de manifiesto por la petición de explicación del apóstol Pedro: «Explícanos esta parábola» (Mateo 15:15).
La Cambridge Bible for Schools and Colleges considera este intercambio como una prueba de la influencia de los fariseos en la época de Jesús: «los discípulos creían que a Cristo le preocuparía haber ofendido a quienes gozaban de tanta favor popular».[4]
El Evangelio de Marcos contiene un relato similar, en el que Jesús explica cómo un hombre se contamina por el mal que sale de él:
Lo que sale del hombre es lo que lo hace «impuro». Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, el robo, el asesinato, el adulterio, la codicia, la malicia, el engaño, la lascivia, la envidia, la calumnia, la arrogancia y la necedad. Todos estos males salen de dentro y hacen que el hombre sea «impuro».[5]