Diócesis de Albarracín
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| Diócesis de Albarracín | ||
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| Dioecesis Albarracinen(sis) (en latín) | ||
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| Catedral del Salvador | ||
| Información general | ||
| Iglesia | católica | |
| Iglesia sui iuris | latina | |
| Rito | romano | |
| Sufragánea de | archidiócesis de Zaragoza | |
| Fecha de erección | 1172 (como diócesis Arcabriacense) | |
| Unión aeque principaliter | 11 de agosto de 1984 | |
| Fecha de supresión | 1247 | |
| Restablecimiento | 21 de julio de 1577 | |
| Localización | ||
| Catedral | del Salvador | |
| Localidad | Albarracín | |
| Comunidad autónoma | Aragón | |
| País |
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La diócesis de Albarracín (en latín: Dioecesis Albarracinensis) fue una circunscripción eclesiástica de la Iglesia católica en España. Se trataba de una diócesis latina sufragánea de la archidiócesis de Zaragoza. Fue suprimida el 11 de agosto de 1984 y unida aeque principaliter con la diócesis de Teruel para formar la diócesis de Teruel y Albarracín.
La diócesis extendía su jurisdicción sobre los fieles católicos de rito latino residentes en parte de la comunidad autónoma de Aragón, comprendiendo parte de la provincia de Teruel.
La sede de la diócesis se encontraba en la ciudad de Albarracín, en donde se halla la Catedral del Salvador.
Historia
Diócesis Arcabricense
Luego de que la región fue arrebatada al Imperio almohade, entre los años 1160 y 1168 el caballero navarro Pedro Ruiz de Azagra se convirtió en señor de Albarracín y deseó refundar la supuesta antigua diócesis de Arcabria en la zona, pero el papa Adriano IV, donó la iglesia de la ciudad a la de Zaragoza, decisión apoyada por el rey de Aragón Alfonso II el Casto, que también la donó a aquella sede. Pese a ello, Pedro Ruiz de Azagra, trató de fundar silla episcopal en Albarracín. El obispo de Zaragoza, se opuso a la erección de este obispado y obtuvo dictamen favorable de la Santa Sede, declarando a Albarracín sujeta a la sede cesaraugustana. Pedro Ruiz de Azagra, recurrió al arzobispo de Toledo, que usando la facultad que había otorgado el papa Urbano II al primer arzobispo de Toledo de nombrar obispos en lugares que se hubieran conquistado y él creyese oportuno, concedió a Pedro Ruiz de Azagra su deseo. En 1172 Martín juró obediencia al metropolitano de Toledo, tomando cómo título el de obispo arcabricense, dado que durante la Reconquista no se fundaban nuevas diócesis, sino que se procuraba restablecer las antiguas. En 1200 la iglesia del Santísimo Salvador de Albarracín fue consagrada como catedral.
Diócesis de Segóbriga y de Albarracín
En los años cuarenta del siglo XIII, tras la reconquista de la ciudad de Valencia en 1238, comenzaron las disputas en torno a los límites diocesanos. En este período los obispos adquirieron importancia y derechos. Cuatro años más tarde, en Albarracín era ya común sentir que dicha tierra no perteneció a Arcabria, sino a la antigua diócesis de Segóbriga, apoyándose en las antiguas divisiones territoriales del rey Wamba. A consecuencia de este hecho, se obligó al obispo Martín a tomar el título de «obispo de Segóbrida y de Albarracín», aunque Segorbe, todavía no estaba reconquistada. El papa Gregorio IX y el papa Inocencio IV, exhortaron a la nobleza castellana y a la aragonesa para que tomasen dicha ciudad a los moros. Cuando se conquistó Segorbe en 1245, la sede episcopal se trasladó de Albarracín a Segorbe. En 1247 el papa Inocencio IV ordenó que se unieran las dos Iglesias, el obispo tomó posesión de Segorbe y erigió allí una nueva catedral.
La unión fue sancionada además por el papa Alejandro IV el 18 de marzo de 1258 mediante el breve Petitio vestra.[1][2]
Diócesis de Albarracín
La unión de Segorbe y Albarracín permaneció vigente hasta el 21 de julio de 1577, cuando las dos sedes fueron separadas mediante la bula Regimini universalis del papa Gregorio XIII.[3]
La ciudad y la diócesis vivieron un momento de prosperidad también gracias a la contribución de los árabes, numerosos en la zona. La conversión más o menos forzada y posterior expulsión en 1609, provocó graves daños a la ciudad.
La diócesis era una de las más pobres de España y también una de las más pequeñas; a mediados del siglo XIX constaba de un único arciprestazgo y 33 parroquias. El último obispo de Albarracín, José Talayero Royo, murió exiliado en Marsella en 1839 a causa de las guerras carlistas, y no tuvo más sucesores.
Diócesis de Teruel y Albarracín
El concordato de 1851 entre la Santa Sede y el Gobierno español estableció la supresión de la diócesis de Albarracín y su unión con la diócesis de Teruel.[4] Sin embargo, el concordato encontró obstáculos que impidieron su pronta aplicación; de hecho la diócesis de Albarracín siguió existiendo, gobernada por vicarios capitulares hasta 1878, cuando los obispos de Teruel pasaron a ser administradores apostólicos.
El 11 de agosto de 1984, mediante la bula Cor nostrum del papa Juan Pablo II, las dos diócesis fueron unidas aeque principaliter.[5]