Documental de montaje
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El documental de montaje es una película documental basada en la compilación de materiales diversos de segunda mano, esto es que no fueron obtenidos para formar parte del documental, con preeminencia de material de archivo, filmes o fragmentos de ellos rodados por otros realizadores antes de la compilación.
El filme documental es el que refleja un aspecto de la realidad, mostrada con imágenes y sonidos (textos y entrevistas), según el punto de vista del autor.
La secuencia cronológica de los materiales, el tratamiento de la figura del narrador, la naturaleza de los materiales —completamente reales, recreaciones, imágenes infográficas, etcétera— dan lugar a una variedad de formatos tan amplia en la actualidad, que van desde el documental puro hasta documentales de creación, pasando por modelos de reportajes muy variados, llegando al docudrama (formato en el que los personajes reales se interpretan a sí mismos), llegando hasta el documental falso conocido a veces como Mockumentary.[1]
Con frecuencia, los programas de ficción adoptan una estructura y modo de narración muy cercanas al documental, y a su vez, algunos documentales reproducen recursos propios de la creación de obras de ficción.
Elaboración del documental de montaje
En el documental de montaje la labor creativa se realiza en la sala de montaje donde se ensamblan los materiales con los que se cuenta y en esta forma el eje central de la obra es la generación de un nuevo discurso sobre la interpretación histórica del tema elegido. Estos materiales consisten fundamentalmente en el filmes o fragmentos de filmes rodados con otro propósito, fotografías diversas (de lugares, de periódicos, de personas, etc.) y demás elementos ilustrativos.
Algunos documentales de montaje utilizan secuencias procedentes del cine de ficción, sea para suplir la falta de material filmado de archivo o para complementarlo. Así para ilustrar sobre la vida en Estados Unidos en la época de la Gran depresión y el New Deal el director Philippe Mora incluyó en Hermano, ¿me das diez centavos? (1975), fragmentos de películas norteamericanas de la década de 1930, para su documental sobre el nazismo, Erwin Leiser utilizó en ¡Alemania, despierta! (1966), secuencias de filmes de ficción del periodo analizado y por su parte en el documental sobre la homosexualidad en el cine El celuloide oculto (1995) los directores Robert Epstein y Jeffrey Friedman usaron secuencias de más de un centenar de películas.
A veces se combinan imágenes de archivo con un fondo musical de la época. En el documental sobre la Guerra de Vietnam Querida América: cartas desde Vietnam (1988) el director Bill Couturie, usó material documental como cartas de soldados acompañadas de temas musicales de la época como Bob Dylan, Jimi Hendrix, Rolling Stones oThe Doors y en Hitler's Hit Parade (2003), de los directores Oliver Axer y Susanne Benze, las imágenes de archivo de películas y comerciales, fueron acompañadas de música popular y de baile del Tercer Reich.
