Dolmen a Casa dos Mouros
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| Localización | ||
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| Comunidad |
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| Provincia | Pontevedra | |
| Localidad | Vigo | |
| Datos generales | ||
| Estilo | Arquitectura megalítica | |
El dolmen a Casa dos Mouros es un monumento megalítico situado en Candeán, en el municipio de Vigo, muy próximo a los campos de entrenamiento del Real Club Celta de Vigo y muy cerca también del Parque Zoológico de la Madroa. Construido entre finales del V milenio a. C. y el fin del III milenio a. C. Son restos del neolítico, ligados a la cultura megalítica que se desenvolvió en Galicia tres o cuatro milenios a C. Este dolmen se cataloga como uno de los mejor conservados y de mayores dimensiones. Es el monumento megalítico más grande de la zona y tiene la consideración de Bien de Interés Cultural.[1]
El nombre de «Casa dos Mouros» procede de los mouros, seres de la mitología popular gallega cuya tradición está frecuentemente asociada a construcciones megalíticas y a otros lugares considerados antiguos o legendarios en Galicia.[2]
El dolmen está compuesto por cinco ortostatos (losas verticales) que conforman la cámara funeraria, así como por una losa de cubierta que se apoya sobre una de las piedras laterales. Estas losas, de grandes dimensiones, alcanzan aproximadamente los dos metros de altura y pesan varias toneladas. La cámara presenta una planta poligonal y mide en torno a tres metros de largo por dos de ancho.
En origen, la estructura se encontraba cubierta por un túmulo de tierra, denominado mámoa, que ocultaba el conjunto megalítico, como es característico de este tipo de monumentos.
Historia
El dolmen constituye los restos visibles de un enterramiento colectivo del Neolítico, con una antigüedad superior a los 4.000 años. En la actualidad se conservan principalmente las estructuras pétreas de la cámara, tras la desaparición parcial del túmulo que las cubría.[3]
La tradición popular, que atribuía a estos monumentos la presencia de supuestos tesoros, propició a lo largo del tiempo la alteración de muchas mámoas, que fueron excavadas y saqueadas. Estas intervenciones afectaron negativamente a la conservación del yacimiento, provocando la pérdida de materiales arqueológicos y de evidencias relacionadas con los rituales funerarios.[4]
No obstante, este tipo de construcciones constituye un importante testimonio de la ocupación humana en la zona desde épocas prehistóricas.[4]