Dolores Balanzat
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| Dolores Balanzat | ||
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| Marquesa [consorte] de Nájera | ||
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Retrato en su madurez por Christian Franzen | ||
| Información personal | ||
| Nombre completo | María de los Dolores Balanzat y Bretagne | |
| Nacimiento |
1850 La Coruña, | |
| Fallecimiento |
31 de diciembre de 1911 Madrid, | |
| Sepultura | Cementerio de San Isidro, Madrid | |
| Familia | ||
| Padre | Rafael Balanzat y Baranda | |
| Madre | Carmen Bretagne | |
| Cónyuge | José Nájera y Aguilar, I marqués de Nájera | |
| Hijos | Alfonso | |
Dolores Balanzat y Bretagne (La Coruña, 1850-Madrid, 31 de diciembre de 1911) fue una noble española conocida por su servicio y amistad con la infanta Isabel de Borbón.
Era hija del matrimonio formado por el militar Rafael Balanzat y Carmen Bretagne. Quedó huérfana de padre en 1854.
Sería después de esta pérdida cuando fue elegida como compañera de juegos de la entonces princesa de Asturias, Isabel, conocida como La Chata. La elección tuvo como origen el servicio de su abuela materna, Rosario Carrión, en la corte como azafata.
En 1864 y a pesar de su corta edad fue nombrada camarista por Isabel II, para que el nombramiento se hiciese efectivo cuando alcanzase la edad prescrita. El matrimonio de la infanta Isabel con el príncipe Cayetano de las Dos-Sicilias no impidió que Lola siguiera al servicio de la primera.
Lola contrajo matrimonio con el sevillano José Nájera y Aguilar. De este matrimonio tendrían un hijo, Alfonso.

Isabel quedaría viuda en 1870 y Lola siguió sirviendo a Isabel como dama particular y su marido ejerció como secretario durante el exilio y después de la vuelta de Alfonso XII a España en 1875.
Sería este monarca quien concedió a José el título de marqués de Nájera en 1877.
El matrimonio se convertiría en inseparable de la infanta Isabel, durante el resto de sus vidas.
Quedó viuda en diciembre de 1901 cuando su marido murió como consecuencia de una caída que había sufrido en el Banco de España en San Sebastián.[1] El año siguiente, Lola se mudó con la infanta al palacio que esta había adquirido en la madrileña calle de Quintana, ocupando el ala este.
En 1906 Lola acompañaría a la infanta en su importante viaje a Galicia. Cuatro años después acompañaría a la infanta en su histórica visita a Argentina con motivo del centenario de su independencia.
Murió el 31 de diciembre de 1911 en el Hospital de la Princesa.[2] Fue llevada ese mismo día al palacio de la Infanta Isabel donde quedó instalada la capilla ardiente por expresó deseo de la Infanta. Según recoge Mascarilla (Alfredo Escobar y Ramírez) en La Época, por primera vez en la historia el día siguiente, 1 de enero de 1912, la reina María Cristina y otras personas de la familia real recibieron los pésames del duelo en el palacio de la infanta Isabel.[3] Fue enterrada en el cementerio de San Isidro de esa corte.
Iconografía
Fue retratada junto a la infanta en la obra de José María López Mezquita, “La Infanta Isabel de Borbón y la Marquesa de Nájera a la salida de los Toros”.[4]
Valoración
Fue conocida por su relación casi familiar a con infanta Isabel hasta su muerte. En atención a esta relación se compusieron estas coplas:
Ciñe su frente el laurel
y a su linaje engalana
el ser más que dama, hermana
para la infanta Isabel.