Gil ejerció como fotógrafa profesional entre 1867 y su muerte, ocurrida en 1884, tras dar a luz a su último hijo.[5] Como singularidad, en el reverso de sus fotografías aparece su nombre al que añadió «de Pardo» por su condición de mujer casada.[6] En general, en esta época las mujeres casadas con fotógrafos, que también trabajaban en sus estudios, ocultaban su nombre o añadían y señora a la firma del marido.[4] A mediados del siglo XIX la fotografía no contaba con prestigio artístico dada su condición mecánica y manual. Era habitual la colaboración de las mujeres en los negocios familiares realizando tareas de revelado, positivado y retoques del final del proceso (pegado de cartones, preparación de marcos) que precisaban de habilidad y destreza.[7] A partir de la segunda mitad del siglo XIX se abrieron muchos estudios de fotografía, ya que se trataba de una inversión pequeña y de fácil aprendizaje. Se hicieron muy populares los retratos en formato de tarjetas de visita a precios asequibles por la utilización de las nuevas técnicas, más sencillas y con menor coste de producción, como el colodión húmedo sobre placas de vidrio para los negativos y el papel imprimado con albúmina para los positivos. Pasaron a ser considerados productos seriados y no únicos como ocurría con los daguerrotipos.
Entre los años 1867 y 1870 la familia residió en Cataluña. Corresponde a la primera fase del Sexenio revolucionario, durante este periodo el matrimonio fue recorriendo diferentes localidades como fotógrafos itinerantes anunciándose en la prensa local. El 7 de junio de 1867 aparece un anuncio de Gil en el diario Lloyd de España donde informa del novedoso equipamiento para satinar fotografías con el que contaban en su estudio sito en la calle de Jaime I número 6 de Barcelona.[3][8] De esta etapa se conservan algunas tarjetas de visita en colecciones particulares firmadas en el reverso por Gil. Durante este periodo las tarjetas son sencillas, retratos en muchos casos de cuerpo entero con fondos lisos y en sus reversos aparece un sello de tinta con la dirección del establecimiento y nombre de la fotógrafa. Más tarde estos reversos fueron más detallados y con mayor ornamentación. Ese mismo año, 1867, según un anuncio en El Eco de la montaña, prensa local de Vich, la familia se traslada a esta localidad. Debido a las mejoras en los transportes, durante esta época los fotógrafos se desplazaban desde las ciudades a ferias y mercados de otras comarcas. Viajaban con sus equipos y los materiales fotográficos, así como los útiles básicos del atrezzo (fondos, cortinas, alfombras, mobiliario y algunos objetos ornamentales). En el anuncio ofrecían el formato Carta de visita al precio de 10 reales, las copias de cuatro grupos y demás tamaños a precios convencionales y reproducían también cuadros.[9][2] La estancia en esta localidad debió ser temporal. La dirección de su estudio fotográfico está ubicada en la Fonda de Sant Antoni Rambla del Carme de Vich.[3] Poco tiempo después se trasladan a la ciudad de Olot, en junio de 1869 consta en el registro municipal el nacimiento de su segundo hijo. Su domicilio y estudio consta en el Paseo de San Francisco número 3.[3] Se trata de la etapa más productiva y reconocida de Gil. La fotógrafa, que entonces contaba con 26 años, firmaba los reversos de sus obras de forma autógrafa o con sello propio usando su nombre y apellido como marca comercial. Gran parte de la obra fotográfica que se conserva de Gil se conserva en la ciudad de Olot, bien en colecciones particulares o en archivos públicos, el Archivo Comarcal de La Garrocha y la biblioteca Marià Vayreda.
Se desarrolló fundamentalmente en Calatayud[10] y en Zaragoza. Hay registros de su estancia a partir del verano de 1871 en la calle Escuelas Pías número 63, una de las zonas más comerciales y concurridas. Durante este periodo se empezaron a abrir los primeros estudios fotográficos estables en la ciudad. Aquí instaló su domicilio, estudio fotográfico y laboratorio de revelado y procesado. La familia residió de forma esporádica o temporal en Calatayud. De esta etapa aragonesa constan solo unas pocas tarjetas de visita, dos de ellas en la colección de la familia Pujadas Alesón.[11]