Domuit vascones
Domuit Vascones es una expresión latina traducida como "dominó a los vascones". Cierta historiografía afirma que esta frase se aplicaba a todos los reyes godos en sus crónicas, lo que significa que en realidad no lograron dominar a los vascones, pero diversos historiadores han señalado que dicha expresión no aparece en ningún cronicón, lo que convertiría a la misma en un mito sin fundamento científico. Tras la caída del imperio romano en Europa, da comienzo un periodo histórico conocido como "los años oscuros" del que se conservan pocas noticias escritas, por lo que la reconstrucción de esa época se realiza a través de interpretaciones de textos, lo cual es constante motivo de polémica. Algunos historiadores suponen que los vascones nunca fueron sometidos por los visigodos en su pretensión de lograr la unidad territorial de todas la antiguas provincias hispanorromanas, y es un hecho que varios reyes godos y suevos tuvieron enfrentamientos con los Vascones, fuese para dominar sus rebeliones, fuese para evitar sus pillajes.
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Domuit Vascones es una expresión latina traducida como "dominó a los vascones". Cierta historiografía afirma que esta frase se aplicaba a todos los reyes godos en sus crónicas (sin especificar cuales), lo que significa que en realidad no lograron dominar a los vascones, pero diversos historiadores han señalado que dicha expresión no aparece en ningún cronicón, lo que convertiría a la misma en un mito sin fundamento científico.
Tras la caída del imperio romano en Europa, da comienzo un periodo histórico conocido como "los años oscuros" del que se conservan pocas noticias escritas, por lo que la reconstrucción de esa época se realiza a través de interpretaciones de textos, lo cual es constante motivo de polémica. Algunos historiadores suponen[1] que los vascones nunca fueron sometidos por los visigodos en su pretensión de lograr la unidad territorial de todas la antiguas provincias hispanorromanas, y es un hecho que varios reyes godos y suevos tuvieron enfrentamientos con los Vascones, fuese para dominar sus rebeliones, fuese para evitar sus pillajes (véanse más abajo las fuentes concretas).
Según el historiador Armando Besga, la frase podría datar de 1931, cuando fray Bernardino de Estella escribe en uno de los clásicos de la historiografía nacionalista, la "Historia Vasca":
"En las Crónicas de los reyes visigodos se encuentra una frase constantemente repetida: Domuit vascones (subyugó a los vascones). Vencer a los vascos fue la idea que abrigaron casi todos los reyes visigodos. Pero esa frase, siempre repetida hablando del mismo pueblo, indica claramente que jamás lograron dominar a las tribus vascas. Lucharon contra Recciario, Eurico, Leovigildo, Recaredo, Gundemaro, Sisebuto, Suintila, Wamba, todos los cuales atentaron contra la independencia de Euzkadi".
Sin embargo nunca existieron esos cronicones de los reyes godos ni nunca escribió esas palabras Isidoro de Sevilla, a quien también se las atribuyen. Como resume Armando Besga, doctor de la Universidad de Deusto, “aunque parezca increíble, lo cierto es que la dichosa expresión domuit vascones no aparece ni una sola vez en las fuentes de la época de los reinos germánicos, lo que demuestra cómo se ha hecho una parte de la historia de los vascones que, además, ha trascendido mucho”.[2]
Recientemente, Miguel Izu ha ofrecido otra explicación sobre el origen de esta frase y que la sitúa en 1877.[3] Francisco Navarro Villoslada en la introducción de Amaya o los vascos en el siglo VIII escribe:
"Consta que Requiario, Eurico, Leovigildo, Recaredo, Gundemaro, Sisebuto, Suintila, Recesvinto y Wamba, sujetaron a los vascones, frase que constantemente repetida por espacio de tres centurias, viene a significar precisamente lo contrario de lo que suena. (...) No puede menos que maravillarnos que algunos críticos tomen por lo serio la frase de domuit vascones, que los godos tenían como en estampilla para añadir al nombre de cada nuevo monarca toledano".
Según Izu, probablemente con esa locución latina Navarro Villoslada se tomara una licencia literaria para hacer un resumen de las noticias históricas sobre las guerras entre godos y vascones y reflejar su idea, tomada de autores como José de Moret o Fermín Gonzalo Morón, de que los vascones no fueron nunca sometidos, pero la expresión se asume como un hecho histórico por los autores posteriores y se adorna con otros datos igualmente ficticios. Autores fueristas como Arturo Campión, Hermilio de Oloriz, Eugenio Urroz, y luego el citado Bernardino de Estella, difunden la supuesta cita.
La frase se continúa utilizando en la actualidad, como por ejemplo, en la obra de 1997 de Anastasio Arrinda,[4] "La historia vasca del mundo" (2000) de Mark Kurlansky[5] o Iñaki Anasagasti (2001).[6]
En este sentido, el catedrático de Arqueología de la EHU-UPV, medievalista, Agustín Azkarate, expresa: "Es uno de los periodos sobre los que más se ha escrito en la historia del País Vasco, pero se ha escrito siempre con visceralidad. ¿Para demostrar qué? Unos para demostrar que durante este período los vascones dependían de los reinos visigodos, primero del de Toledo, y más tarde del de Asturias, y otros para demostrar que eran independientes de cualquier poder político del momento. Es curioso, tanto los que defienden la independencia como quienes defienden las dependencias han consensuado un mito respecto al vascón, que es el mito del buen salvaje. Unos para justificar la presunta independencia de los vascones, que vivían en sus montañas tranquilos hasta que aparecía el invasor, y entonces no sabemos cómo, bajaban de las montañas, al son del irrintzi, y daban sopas con hondas a francos y visigodos. Este punto de vista ha satisfecho siempre a la historiografía sabiniana que ha confundido la leyenda con la realidad. Y por otra parte, quienes estaban empeñados en demostrar la dependencia de estos territorios respecto a Toledo y luego Asturias, sólo entendían esa pertinaz resistencia haciendo referencia a un salvajismo, a una no romanización, que hacía que aquella gente no interesaría demasiado a francos y visigodos, porque vivían en un reducto como Asterix y Obélix en los cuentos. Lo sorprendente es que esta gente se entierra con unos ritos funerarios y unos materiales que no tienen nada que ver con la Hispania visigótica, sino más bien con el mundo franco del norte de los Pirineos. Primera sorpresa."[7]