Este retrato muestra a Juan con un traje cortesano de terciopelo rojo, bordado con canutillos de oro y plata. La investigadora María Kusche lo fechó en 1560, y esta misma sugirió la posibilidad de que sea el mismo traje que usó el infante en la jura del rey Carlos como Príncipe de Asturias en Toledo.[1] Esta obra tiene influencia de retratos hecho por el mentor de Sánchez Coello, Antonio Moro, así como el estilo de Tiziano de retratar a cuerpo entero.[1] En este retrato el infante tiene una mirada fija y penetrante, y el tratamiento del rostro está relacionado con dos retratos del personaje en cuestión, uno propiedad de Erich Galleries de Nueva York, y otro conservado en el Museo de Arte de San Luis.[1] El fondo de la obra es completamente negro con el fin de resaltar al retratado, y destaca el minucioso trabajo que el pintor ejecutó para plasmar los ropados del infante.[2] Una de las manos de don Juan sostiene un guante y se apoya en una espada,[2] en tanto la otra la recarga en la cadera para afirmar la postura.