Donación
acto que consiste en dar fondos u otros bienes materiales, generalmente por razones de caridad
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La donación es el acto voluntario por el cual una persona (denominada donante) transfiere gratuitamente bienes, fondos u otros recursos a otra persona, organización o causa.[1] En algunos ordenamientos jurídicos está regulada como un contrato.[2] Las donaciones pueden adoptar múltiples formas: aportaciones de dinero, entrega de bienes materiales, cesión de órganos o sangre, e incluso tiempo dedicado al voluntariado.

Muchas organizaciones sin fines de lucro tienen como principal fuente de financiamiento las donaciones de los interesados. Algunos ejemplos son organizaciones de ayuda social como Unesco, UNICEF o Intervida, de preservación del ambiente como WWF o Greenpeace, e instituciones religiosas (ver diezmo).[3] Muchos proyectos de software libre, incluyendo el proyecto GNU, son financiados de esta forma. Las donaciones van de microdonaciones de individuos a grandes aportaciones de empresas. El propio proyecto Wikipedia es financiado en gran medida por donaciones. En algunos países existen leyes que regulan o limitan las donaciones de individuos o corporaciones a partidos políticos.
Historia
La práctica de la donación tiene raíces profundas en las tradiciones religiosas y culturales de la humanidad.
Antigüedad y tradiciones religiosas
En el judaísmo, el diezmo (en hebreo, ma'aser) consistía en la entrega de una décima parte de los productos agrícolas y el ganado para el sostenimiento de los levitas, que no poseían tierras propias, así como para el auxilio de viudas, huérfanos y extranjeros (Deuteronomio 14:22-29).[4] El concepto de tzedaká (literalmente «justicia») establecía la obligación de asistir a los necesitados no como un acto de generosidad opcional, sino como un deber ético.[5]
En el islam, el azaque (zakāt) constituye uno de los cinco pilares de la fe y obliga a todo musulmán con recursos suficientes a donar anualmente el 2,5 % de su riqueza acumulada a los necesitados.[6] El Corán especifica ocho categorías de beneficiarios legítimos del azaque, entre ellos los pobres, los endeudados y los viajeros sin recursos (sura 9:60).[7] Además del azaque obligatorio, el islam distingue la sadaqah, limosna voluntaria que complementa la obligación formal.
En el cristianismo, el diezmo pasó de la tradición judía a la Iglesia primitiva, aunque durante los primeros siglos se mantuvo como contribución voluntaria. Fue a partir del siglo VI cuando comenzó a exigirse de manera más generalizada.[5] En la actualidad, la Iglesia católica recomienda la contribución generosa según las posibilidades de cada fiel, sin fijar un porcentaje obligatorio, mientras que diversas iglesias protestantes mantienen prácticas variadas en relación con el diezmo.[4]
En las tradiciones orientales también existen formas institucionalizadas de donación: en el budismo, el dāna (generosidad) es considerado la primera de las pāramitā (perfecciones) y se manifiesta tradicionalmente en el sostenimiento material de la comunidad monástica; en el hinduismo, el concepto de dāna aparece en textos como el Bhagavad-gītā y los dharmaśāstra como un deber moral vinculado al dharma.
Argumentos filosóficos sobre la donación

A lo largo de la historia, diversos pensadores han reflexionado sobre si la donación constituye un acto de generosidad opcional o una obligación moral. En las últimas décadas, estas discusiones han cobrado especial relevancia en el ámbito de la ética aplicada.
Peter Singer y la obligación moral de donar
En 1972, el filósofo australiano Peter Singer publicó el ensayo «Famine, Affluence, and Morality» en la revista Philosophy & Public Affairs, en el que planteó un argumento que ha sido ampliamente debatido desde entonces.[8][9] Singer propuso que, si está en nuestro poder evitar algo malo sin sacrificar nada de importancia moral comparable, tenemos la obligación de hacerlo. Para ilustrar su argumento, utilizó la analogía de un niño que se ahoga en un estanque poco profundo: cualquier transeúnte consideraría inmoral no rescatarlo, aunque ello supusiera arruinar su ropa. Singer extendió este razonamiento a la pobreza global, argumentando que la distancia geográfica no altera la obligación moral.
En obras posteriores como The Life You Can Save (2009), Singer desarrolló una propuesta más concreta, sugiriendo porcentajes progresivos de donación según el nivel de ingresos.[10] Su pensamiento influyó de manera decisiva en el movimiento del altruismo eficaz.
Críticas a la obligación de donar
La posición de Singer ha sido objeto de diversas críticas. Desde perspectivas deontológicas, algunos autores sostienen que la donación constituye un acto supererogatorio (loable, pero no obligatorio), ya que la obligación moral de ayudar a los demás tiene límites razonables.[8] Otros críticos señalan que las transferencias de recursos no bastan para erradicar la pobreza, y que el desarrollo económico sostenible depende más bien de la participación activa de los países en el comercio y la producción global.
Tipos de donación
Donaciones en especie
Instituciones dedicadas a la preservación cultural, como museos, bibliotecas, zoológicos o jardines botánicos, a menudo reciben donaciones de bienes relacionados con sus temas de interés. Por ejemplo, un museo de historia puede recibir en donación un documento antiguo perteneciente a los descendientes en vida de algún personaje histórico. De igual manera, las bibliotecas suelen recibir donaciones de libros de editoriales, embajadas o individuos. Los zoológicos pueden recibir donaciones de animales, alimentos y aportaciones en efectivo o en especie. De igual forma, los jardines botánicos pueden recibir plantas para su estudio y aportaciones.
Donaciones dinerarias
La donación de fondos económicos (también llamada donación dineraria o monetaria) es la forma más extendida de contribución caritativa. Consiste en la entrega de dinero, ya sea de forma puntual o periódica, a organizaciones no gubernamentales, fundaciones, instituciones religiosas o directamente a personas necesitadas. Las donaciones van desde microdonaciones individuales hasta grandes aportaciones de empresas e instituciones.

Desde finales del siglo xx, diversas investigaciones han puesto de manifiesto que la efectividad de las donaciones varía enormemente según el programa al que se destinen. La organización GiveWell, fundada en 2007, realiza análisis de coste-efectividad para identificar las intervenciones que salvan más vidas por cada dólar donado, estimando que algunas organizaciones recomendadas pueden salvar una vida por cada 3500-5500 dólares donados.[11] Este enfoque, vinculado al movimiento del altruismo eficaz, sostiene que los donantes deberían priorizar aquellos programas con mayor impacto demostrado.
En el ámbito hispanohablante, la Fundación Ayuda Efectiva financia los programas más efectivos según la evidencia disponible, basándose en las recomendaciones de GiveWell.[12]
- Tipos de donaciones dinerarias
- Bono en dinero o especie.
- Aporte de tiempo deducible por nómina en horario laboral.
- Voluntariado en tiempo libre.
Donaciones médicas
Las personas pueden optar por donar partes de sus cuerpos, como órganos, sangre o esperma. Las donaciones de sangre (en particular del grupo y factor Rh 0 negativo) y algunos órganos son generalmente escasas y su falta es una causa importante de la muerte de pacientes con enfermedades terminales. Algunos órganos vitales, como el corazón, son donados únicamente tras la defunción del donante, quien debe firmar un acuerdo en vida. Algunas religiones y culturas no aceptan donaciones de órganos o de sangre (por ejemplo, los Testigos de Jehová no aceptan las de sangre), sin importar la gravedad del paciente necesitado del trasplante.
El cuerpo se protege a sí mismo al rechazar cualquier cosa extraña, tal como una infección o un órgano nuevo, a través de su sistema inmunitario. Después de un trasplante, el sistema inmunitario debe ser suprimido con medicamentos para prevenir el rechazo del nuevo órgano. La mayoría de los pacientes tienen un episodio de rechazo aún con el medicamento. Por lo general, el rechazo se diagnostica primero a través del análisis de sangre y puede que el paciente no se sienta diferente. La mayoría de los episodios de rechazo se tratan con éxito con terapia de medicamento, sin embargo, puede que un episodio de rechazo requiera hospitalización. El médico de trasplante hará una para determinar un episodio de rechazo.
Esquemáticamente se reconocen tres fases de rechazo:
- Fase de estimulación del sistema inmune del receptor por parte de los antígenos del órgano trasplantado.
- Fase de reacción del sistema inmune, con producción de mediadores que activan las distintas células implicadas en el rechazo.
- Fase efectora de lesión del injerto: hay células que infiltran el órgano rechazado y hay liberación de anticuerpos que dañan el injerto.
Una exitosa recuperación y el funcionamiento continuo del nuevo órgano dependen en un cuidadoso balance de sus medicamentos. El paciente debe tomar inmunosupresores, que son medicamentos que desactivan su sistema inmunitario, probablemente por el resto de su vida. La meta es impedir que el cuerpo rechace el órgano mientras continúa luchando contra las infecciones. Los inmunosupresores también tienen efectos secundarios que puede que requieran medicamentos adicionales. Cuando su sistema se establezca puede que la dosis del medicamento disminuya o que se suspenda por completo.
Críticas y controversias
Captación en la vía pública
Una de las prácticas más visibles y controvertidas del sector no lucrativo es la captación de socios en la vía pública, conocida como face to face (cara a cara). Equipos de captadores, habitualmente jóvenes con chalecos identificativos de la organización, abordan a los transeúntes en zonas comerciales para solicitar su adhesión como donantes regulares.[13]
Esta modalidad ha sido objeto de críticas por la precariedad laboral de los captadores (sometidos a objetivos mensuales de captación, con elevada rotación de personal) y por el hecho de que la mayoría de las ONG subcontratan este servicio a agencias externas especializadas, lo que incrementa los costes.[14] En España, la Asociación Española de Fundraising aprobó en 2015 un Código de Buenas Prácticas para regular esta actividad.[15]
Gastos operativos y el «mito de los gastos generales»
Una preocupación frecuente entre los donantes es el porcentaje que las organizaciones benéficas destinan a gastos administrativos y de captación de fondos, frente a lo que dedican directamente a sus programas. En 2013, el activista Dan Pallotta argumentó en una conferencia TED que juzgar a las organizaciones exclusivamente por su porcentaje de gastos operativos es contraproducente, ya que desincentiva la inversión en talento, captación e innovación.[16] Poco después, las organizaciones evaluadoras GuideStar, Charity Navigator y BBB Wise Giving Alliance emitieron un comunicado conjunto reconociendo que los gastos generales son una medida pobre del rendimiento de una organización benéfica.[17]
Desde el enfoque del altruismo eficaz, se propone que los donantes evalúen a las organizaciones no por sus gastos administrativos, sino por su impacto demostrado: la cantidad de bien que logran producir con cada unidad monetaria recibida.[11] Así, una organización con mayores gastos operativos podría ser más efectiva que otra aparentemente más austera, si sus programas logran mejores resultados.
Explotación de sesgos cognitivos
Diversas investigaciones en psicología y economía del comportamiento han documentado cómo las organizaciones benéficas pueden explotar sesgos cognitivos para maximizar la recaudación, no siempre en consonancia con la efectividad de sus programas.
El llamado efecto de la víctima identificable (identifiable victim effect), descrito por el economista Thomas Schelling en 1968 y estudiado experimentalmente por Deborah Small y George Loewenstein, muestra que las personas tienden a donar significativamente más cuando se les presenta la historia concreta de un individuo que cuando se les ofrecen datos estadísticos sobre un grupo más amplio de afectados.[18] Este sesgo explica por qué muchas campañas de captación priorizan historias individuales emotivas, aunque la donación podría tener mayor impacto si se destinara a programas evaluados por su coste-efectividad global.
Apadrinamiento de niños
El modelo de apadrinamiento de niños, utilizado por organizaciones como World Vision o Plan International, ha sido cuestionado por diversos motivos. Entre las críticas se señala que el vínculo individualizado entre padrino y niño es en buena medida una ficción, ya que las ONG trabajan por proyectos comunitarios y no gestionan ayudas para casos individuales; que el modelo genera elevados costes administrativos derivados de la gestión de la correspondencia y la relación personalizada; y que puede provocar desigualdades y envidias dentro de las comunidades donde operan.[19] Algunos críticos proponen que, en lugar de elegir organizaciones por su capacidad persuasiva al captar donantes, los donantes deberían guiarse por la evidencia disponible sobre qué programas humanitarios consiguen mayor impacto con los fondos recibidos.[19]
Donaciones por país
Índice Mundial de Generosidad
El World Giving Index (Índice Mundial de Generosidad), publicado por la Charities Aid Foundation (CAF) desde 2010, ha sido el principal indicador comparativo de la generosidad a nivel global. La edición de 2024, la última con esta metodología, encuestó a más de 145 000 personas en 142 países y midió tres dimensiones: el porcentaje de personas que donaron dinero, el que dedicó tiempo como voluntario y el que ayudó a un desconocido.[20]
Según la edición de 2024, Indonesia lideró el índice por séptimo año consecutivo (con un 90 % de la población realizando donaciones monetarias), seguida de Kenia, Singapur y Gambia. Un total de 4300 millones de personas en el mundo ayudaron a un desconocido, se ofrecieron como voluntarios o donaron dinero en el mes previo a la encuesta, lo que representó el 73 % de la población adulta mundial.[20]
Países hispanohablantes
Los países de habla hispana se sitúan en general por debajo de la media mundial en el índice. En la edición de 2024, España ocupó el puesto 78, mientras que México se ubicó en el puesto 104 (con un 64 % de la población que ayudó a un desconocido, pero solo un 22 % que donó dinero y un 20 % que se ofreció como voluntario).[21][22] Históricamente, entre los países latinoamericanos mejor posicionados en el índice han figurado Guatemala, Colombia, Chile y Costa Rica.[23]
En 2025, la CAF sustituyó el World Giving Index por el World Giving Report, con una metodología renovada. Según este nuevo informe, las personas en el mundo donaron de media el 1,04 % de sus ingresos a causas benéficas, con diferencias regionales significativas: África fue el continente más generoso, con un 1,54 % de los ingresos y un 72 % de participación en donaciones.[24]
Donantes y filantropía
Grandes filántropos

A lo largo de la historia, figuras como Andrew Carnegie, John D. Rockefeller o Alfred Nobel sentaron las bases de la filantropía moderna al destinar grandes fortunas a la creación de instituciones educativas, científicas y culturales. En el siglo xxi, esta tradición se ha intensificado con iniciativas como The Giving Pledge, fundada en 2010 por Bill Gates, Melinda French Gates y Warren Buffett, que invita a las personas más ricas del mundo a comprometerse a donar más de la mitad de su fortuna.[25] En 2025, el compromiso contaba con más de 250 firmantes de 30 países, aunque un informe del Institute for Policy Studies señaló que la mayoría de los firmantes originales habían visto crecer su patrimonio un 283 % desde la firma, y que solo una minoría había donado efectivamente la mitad de su riqueza.[26]
La Fundación Gates, la mayor fundación privada del mundo, tiene previsto invertir un total de unos 300 000 millones de dólares en salud global, educación y lucha contra la pobreza antes de cesar sus operaciones en 2045.[27] Numerosos deportistas de élite también han utilizado su visibilidad para impulsar causas benéficas, como el tenista español Rafael Nadal, cuya fundación fue reconocida en 2024 con el Premio Laureus Sport for Good,[28] o el futbolista Sadio Mané, conocido por financiar infraestructuras educativas y sanitarias en su localidad natal en Senegal.
Donaciones de personas particulares
Más allá de la gran filantropía, las donaciones individuales de personas con ingresos medios constituyen en conjunto una proporción muy significativa del total de fondos recibidos por las organizaciones benéficas. Según el informe Giving USA de 2025, las donaciones de individuos y familias representaron el 67 % de las contribuciones caritativas totales en Estados Unidos durante 2024, muy por encima de las aportaciones de fundaciones (21 %) y empresas (5 %).[29]
En el ámbito del altruismo eficaz, el filósofo Toby Ord, investigador de la Universidad de Oxford, llevó a la práctica las ideas de Peter Singer al comprometerse en 2009 a donar todo lo que ganase por encima de 20 000 libras anuales. Ese mismo año fundó, junto con William MacAskill, la organización Giving What We Can, cuyos miembros realizan el Compromiso del 10%, comprometiéndose a donar al menos esa proporción de sus ingresos a las organizaciones benéficas más efectivas.[30] En julio de 2024, la organización contaba con más de 9000 miembros que habían donado un total superior a 253 millones de dólares.[30]
Filantropía corporativa
Las empresas también contribuyen significativamente a la financiación de causas sociales, ya sea mediante donaciones directas, fundaciones corporativas, cesión de productos o servicios pro bono, o programas de igualación de donaciones de sus empleados (matching gifts). Según el informe Giving in Numbers de 2025, elaborado por CECP (Chief Executives for Corporate Purpose) con datos de más de 200 grandes empresas, la inversión social corporativa mediana se situó en 21,5 millones de dólares por empresa en 2024, lo que representó una mediana del 0,12 % de sus ingresos.[31]
En España, la filantropía corporativa se ha canalizado frecuentemente a través de la responsabilidad social corporativa (RSC). Empresas como Inditex, que en 2015 invirtió más de 35 millones de euros en programas sociales beneficiando a más de un millón de personas en 44 países, o Mercadona, con programas periódicos de donación a bancos de alimentos, Cruz Roja y Cáritas, ejemplifican esta tendencia.[32] En 2024, la Fundación Ayuda Efectiva creó el «Sello Ayuda Efectiva», una certificación que acredita que una empresa dona un porcentaje de sus ingresos a programas con impacto verificado, con tres niveles según el compromiso asumido.[33][34]
En el derecho
Concepto jurídico
«Por la donación, el donante se obliga a transferir gratuitamente al donatario la propiedad de un bien.» La donación como tal no puede operar por la sola manifestación de voluntad de una de las partes, sino que debe revestir determinados requisitos formales expresamente establecidos en la ley. Es un contrato de carácter obligacional según el cual el donante se obliga a transferir la propiedad de un bien a título gratuito; por tanto, al ser un contrato con una sola prestación (la del donante, que se obliga a transferir la propiedad del bien), se desprende que esta se extinguirá cuando la propiedad del bien sea transferida al donatario, transferencia que se produce con la sola creación de la obligación o el acuerdo de voluntades.
Características de la donación
- Es necesario que se produzca un empobrecimiento en el donante y un enriquecimiento en el donatario.
- Es irrevocable, lo que implica que el donante no puede revocar a su arbitrio una donación cuando es perfecta.
- Es y debe ser la donación entre vivos libremente consentida por el donante y aceptada por el donatario.
Elementos de un contrato de donación
- Donación: Todo acto de liberalidad por el cual una persona transfiere a título gratuito un bien de su propiedad o una suma de dinero a favor de un tercero.
- Donante: Quien otorga una donación o dispensa una liberalidad a favor de otro. Se le conoce también como el donador.
- Donatario: Persona a quien se hace una donación, quien recibe y acepta.
- Consentimiento: el consentimiento en este contrato se presenta cuando el donante manifiesta su voluntad con la intención de transmitir gratuitamente el dominio de una parte de sus bienes presentes, y por la otra el donatario está conforme con dicha transmisión, debiendo manifestar su aceptación expresamente en vida del donante.
- Objeto: el objeto está representado por una totalidad de los bienes del donante, recordando siempre que no se pueden donar bienes futuros.
- Capacidad: para recibir donaciones, se requiere de la capacidad especial para ejecutar actos de dominio, es decir, ser mayor de edad, en el pleno goce de sus facultades mentales.
Clases de donación
- Donación Mortis Causa: Es aquella que está suspendida a un término, la muerte del donante y, generalmente, se equipara a un legado o herencia. Debe ser válido el acto de donación como testamento, sino no tiene efectos.
- Donación entre cónyuges: Son aquellas que hace un cónyuge a favor del otro; en algunos ordenamientos están prohibidas.
- Donaciones prenupciales, antenupciales o por causa de matrimonio: Son aquellas hechas entre los futuros cónyuges o algún tercero en consideración al matrimonio.
- Donación Intervivos: Acto por el cual una persona denominada donante se desprende voluntariamente en vida de un bien a favor de otra llamada donatario, sin recibir ninguna contraprestación. A pesar de que la donación es gratuita, sin embargo puede estar sujeta a condición o modos, por lo que presenta la siguiente clasificación:
- Donación pura y simple: llamada así a la donación que no tiene condición alguna. El donatario se enriquece con el patrimonio que recibe a cambio de nada.
- Donación remuneratoria: aquella que se otorga para compensar un servicio recibido (por ejemplo, al médico que le salvó la vida al donante).
- Donación condicionada: obligación del donante de transferir un bien si es que el donatario cumple con alguna condición futura e incierta (por ejemplo, si se gradúa como abogado, se le dona una computadora).
La donación puede ser otorgada en vida a través del contrato respectivo o producirse después de la muerte del donante mediante su testamento. También la donación puede comprender un determinado bien (donación singular) o todo el patrimonio (donación universal).
Efectos jurídicos especiales de la donación
- Reversión: es la donación con cláusula expresa, en virtud de la cual el donante se reserva la facultad de recuperar el bien donado. La reversión solo procede cuando es a favor del donante; no es permitida a favor de un tercero, en cuyo caso la estipulación es nula.
- Revocación: es dejar sin efecto la donación por incurrir el donatario en algunas de las causales de indignidad para suceder y de desheredación. La revocación se debe notificar notarialmente al donatario o a sus herederos dentro del plazo de 60 días de hecha por el donante, siempre que no haya transcurrido seis meses desde la fecha en que sobrevinieron algunas de las causales referidas, ya que vencido dicho plazo caduca el derecho del donante para revocarlo.
- Caducidad de la donación: caduca automáticamente la donación si el donatario ocasiona intencionalmente la muerte del donante.
- Donación inoficiosa: el Art. 1629 del C.C. limita la donación señalando que nadie puede donar más de lo que puede disponer libremente por testamento. En consecuencia, de acuerdo con el derecho sucesorio, cuando el donante tiene hijos, solo puede donar un tercio de sus bienes (tercio de libre disposición). Si el donante no tiene hijos pero tiene cónyuge y padres, puede donar hasta el 50 % de sus bienes. Si no tiene hijos, cónyuge ni ascendientes, entonces se le permite donar el 100 % de sus bienes. Se llama donación inoficiosa a la parte que excede a lo permitido, siendo en consecuencia dicho exceso nulo y se tiene que devolver. Para estos efectos se considera el valor del bien a la fecha de la muerte del donante.
Incentivos fiscales a las donaciones
En muchos países, los sistemas tributarios ofrecen incentivos fiscales a los donantes con el objetivo de fomentar la contribución a causas de interés general.
España
La Ley 49/2002, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo, establece deducciones en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) para los donantes particulares: el 80 % de deducción para los primeros 250 euros donados, y el 40 % para el importe restante (que se eleva al 45 % si se ha donado la misma cantidad o más a la misma entidad durante los dos años anteriores). La base de deducción no puede exceder del 15 % de la base liquidable del contribuyente.[35] Las empresas pueden deducirse el 40 % en el Impuesto sobre Sociedades (50 % si las donaciones son recurrentes al menos durante dos años consecutivos).[35]
México
La Ley del Impuesto sobre la Renta permite la deducción de donativos realizados a instituciones autorizadas por el SAT (publicadas en el Anexo 14 de la Resolución Miscelánea Fiscal). El monto deducible no puede exceder del 15 % de los ingresos totales del contribuyente o del equivalente a cinco UMA elevadas al año, lo que resulte menor.[36]
Colombia
Las donaciones realizadas a Entidades Sin Ánimo de Lucro pertenecientes al Régimen Tributario Especial otorgan a los donantes un descuento tributario equivalente al 25 % del valor donado en la declaración de renta.[37]
Argentina
La Ley de Impuesto a las Ganancias contempla la deducción de donaciones realizadas a organismos públicos, instituciones religiosas y fundaciones o asociaciones civiles reconocidas como exentas por la ARCA (anteriormente AFIP). El límite de deducción es del 5 % de la ganancia neta del ejercicio.[38]