Día tras día (libro)
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| Día tras día | |||||
|---|---|---|---|---|---|
| de Miguel Donoso Pareja | |||||
| Género | Novela | ||||
| Edición original en español | |||||
| Editorial | J. Mortiz | ||||
| Edición traducida al español | |||||
| Fecha de publicación | 1976 | ||||
| Páginas | 257 | ||||
| Serie | |||||
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Día tras día es el nombre de una novela corta escrita por Miguel Donoso Pareja publicado en 1976 y se caracteriza por priorizar la experiencia sobre el desenlace a través de múltiples historias entrelazadas y una estructura de "casa de espejos" que distorsiona la realidad.[1]
Dicotomía entre el ser y estar
Día tras día es la novela sobre su exilio.[2] Se caracteriza por priorizar el recorrido narrativo sobre el desenlace. La novela se compone de múltiples historias entrelazadas, destacando la relación sexual entre un hombre, una muchacha y una mujer, observada por un cóndor. La trama se ramifica en diversas subtramas, incluyendo la relación entre el hombre y Dolores, la disputa de N con un grupo clandestino, una entrevista a N, el entierro de Ligia y una llamada telefónica.[3] Estas historias, lejos de ser meros pretextos, son esenciales para la estructura de la novela.[4]
Este libro se caracteriza por utilizar cada historia para personificar un diálogo más amplio.[5] El narrador actúa como guía en este entramado de voces. La novela se asemeja a una "casa de los espejos", donde el tiempo se distorsiona y las imágenes se invierten. Cada trama actúa como un espejo que refleja una versión distorsionada de la realidad, invitando al lector a cuestionar sus propias percepciones. En este laberinto de reflejos, el lector se enfrenta a temas como el amor, el heroísmo, la historia, la libertad y la verdad, despojados de sus concepciones convencionales.[6]
El narrador invita al lector a un juego de máscaras, donde la identidad se construye y deconstruye constantemente. La novela no ofrece moralejas, sino que busca generar incertidumbre y cuestionamiento. Se asemeja a un símbolo, superando la fugacidad del misterio y convirtiéndose en una interrogación abierta. El narrador, construye una narrativa a partir de fragmentos de memoria y olvido.[7] La novela no se centra en una trama única, sino que se define por la exploración de la memoria y la invención como medios para trascender el dolor. En resumen, "Día tras día" es una exploración de la condición humana a través de la distorsión de la realidad, la fragmentación de la identidad y la constante búsqueda de significado en un mundo incierto. "Día tras día" trasciende la mera descripción de una relación sexual o la construcción de un héroe. La novela se basa en recuerdos, lo que convierte la memoria en un elemento central y monstruoso, capaz de devorar tanto a la víctima como al verdugo. La memoria no es absoluta, sino una forma de invención, un proceso de exilio y olvido para poder recordar selectivamente.[7]
Personajes
La memoria, aunque fragmentaria, se manifiesta en epifanías, momentos de revelación que recuperan el aura de experiencias pasadas. Estas epifanías, evocadas a través de imágenes y recuerdos, son totalizantes en su fugacidad, como instantes de eternidad que se desvanecen. El narrador no recuerda de forma directa, sino a través de imágenes cargadas de múltiples impresiones, como "cajas de Pandora". Cada imagen encierra un conglomerado de recuerdos, permitiendo que un personaje sea múltiples personajes y un lugar, múltiples lugares. Lo esencial no es la identidad, sino el gesto y el misterio que reside en cada elemento. La verdad se desvela en instantes fugaces, dejando al cóndor como testigo de la resurrección constante. La novela, como la vida, se concibe como un proceso de renacimiento, no de repetición.[8]