Ebla
ciudad de Siria
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Ebla (árabe: عبيل، إيبلا) es una ciudad antigua localizada en el norte de Siria, a unos 55 km al sureste de Alepo. Fue una importante ciudad-estado en dos periodos, primero en el 3000 a. C. y especialmente entre los años 2400 y 2250 a. C., cuando se conocen de ella diversos reyes, varias bibliotecas e importantes documentos epigráficos. Continúa su existencia entre el 1800 a. C. y el 1650 a. C., pero ya perdida su independencia y relieve.
proto-arameo
| Ebla | |||||||||
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| Asentamiento de la antigüedad | |||||||||
| c. 2500 a. C.-2250 a. C. | |||||||||
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Territorio controlado por Ebla y territorios citados en los archivos con presencia de funcionarios eblaitas. | |||||||||
| Coordenadas | 35°47′53″N 36°47′55″E | ||||||||
| Entidad | Asentamiento de la antigüedad | ||||||||
| Idioma oficial | Eblaita | ||||||||
| • Otros idiomas |
proto-cananeo proto-arameo | ||||||||
| Religión | Autóctona | ||||||||
| Período histórico | Edad de Bronce | ||||||||
| • c. 2500 a. C. | Establecido | ||||||||
| • 2250 a. C. | Naram-Sin | ||||||||
| Forma de gobierno | Monarquía electiva | ||||||||
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Ebla mantuvo su prosperidad gracias a una vasta red comercial. En los palacios de la ciudad se recuperaron artefactos procedentes de Sumeria, Chipre, Egipto y de lugares tan lejanos como Afganistán. El reino tenía su propia lengua, el eblaíta, y la organización política de Ebla tenía características diferentes del modelo sumerio. Las mujeres gozaban de un estatus especial y la reina tenía gran influencia en los asuntos estatales y religiosos. El panteón de dioses era principalmente semita septentrional e incluía deidades exclusivas de Ebla. La ciudad fue excavada a partir de 1964 y se hizo famosa por las tablillas de Ebla, un archivo de unas 20.000 tablillas con escritura cuneiforme encontradas allí, datadas en torno al año 2350 AC. Escrito tanto en sumerio como en eblaita y utilizando el cuneiforme, el archivo ha permitido una mejor comprensión de la lengua sumeria y ha proporcionado importante información sobre la organización política y las costumbres sociales del Levante de mediados del III milenio AC.
El sitio es conocido hoy como Tell Mardikh, y es sobre todo famoso por los archivos con más de 20 000 tablillas cuneiformes, datadas alrededor de 2250 a. C., en sumerio y en eblaíta, una variante lingüística del idioma semítico oriental. Buena parte de los materiales epigráficos se encuentran en el vecino museo regional de Idlib (Siria).
Tablillas: Textos de Ebla
En 1964, arqueólogos italianos de la Universidad de Roma La Sapienza, dirigidos por Paolo Matthiae comenzaron a excavar en Tell Mardikh. En 1968 recobraron una estatua dedicada a la diosa Ishtar portando el nombre de Ibbit-Lim, un rey de Ebla. Esto identificó la ciudad, largo tiempo conocida por las inscripciones egipcias y acadias.
En la siguiente década el equipo descubrió un palacio de aproximadamente del 2500–2000 a. C. Unas 20.000 bien preservadas tablillas cuneiformes (denominadas “textos de Ebla”) fueron descubiertas en las ruinas. Las tablillas estaban escritas en la escritura sumeria del período dinástico arcaico IIIA, si bien inicialmente no parecía sencillo traducirlas. Tras meses de investigación pudo aclararse que estaban escritas en un dialecto semítico llamado desde entonces “eblaíta”, además del sumerio, manifestando las estrechas relaciones de Ebla con el sur de Mesopotamia, donde fue desarrollada la escritura. Una lista de vocabulario fue hallada con las tabillas, permitiendo traducirlo.
No era la biblioteca del palacio, la cual no ha sido descubierta, sino un archivo de provisiones y tributos, casos legales y diplomáticos y contactos comerciales, y un scriptorium con textos copiados por aprendices. Las tablillas fueron originalmente almacenadas en estantes, pero cayeron al suelo cuando el palacio fue destruido. La ubicación donde las tabillas fueron descubiertas permitieron a los excavadores reconstruir su posición original en los estantes: fueron colocadas en los estantes según el tema.
En el archivo se han encontrado los primeros tratados diplomáticos internacionales de la historia. Un ejemplo es el Tratado de Ebla - Abarsal. Este tratado se encontró en los archivos de las tablillas de Ebla, datados en el III milenio a. C., que sobrevivieron al incendio del palacio real. Pese a las dificultades que tuvo la restauración de las tablillas, se ha podido datar este tratado, en torno al año 2350 a. C. Seguramente se ha podido datar, siguiendo estudios prosopográficos y las maneras de escribir.[1]
Ebla en el tercer milenio a. C.
El término ebla significa ‘roca blanca’, y se refiere al afloramiento de piedra caliza en que la ciudad estaba construida. Aunque el sitio muestra signos de una ocupación continuada desde el 3000 a. C., su poder creció y alcanzó su apogeo en la segunda mitad del siguiente milenio. Llegó a la cúspide su poder hacia 2350 a. C.-2250 a. C. La mayoría de las tabillas del palacio de Ebla, que datan de este periodo, son sobre materias económicas; ellas proporcionaron un buen aspecto a la vida diaria de los habitantes, además de muy importantes ideas sobre la vida cultural, económica, y política del norte de Siria y del Oriente Próximo hacia la mitad del tercer milenio a. C. Los textos son las cuentas de los ingresos del estado, pero también incluyen cartas reales, diccionarios sumerio-eblaíta, textos escolares y documentos diplomáticos, como tratados entre Ebla y otras ciudades de la región.
Ebla fue un reino de Siria centrado en la ciudad de Ebla, la cual ya existía al comienzo del tercer milenio, momento en el que llegó a ser un verdadero centro urbano amorreo, que se desarrolló por el comercio con Mari, ciudad de la que fue tributaria hacia 2500 a. C., pero dicho tributo fue desapareciendo hasta que hacia 2400 a. C. la situación se invirtió, y Mari pasó a pagar tributos a Ebla, cuyo rey designaba al jefe de Estado de Mari.
Se enfrentó a Sargón I de Acad, que aunque ocupó Mari no pudo hacerse con Ebla, que finalmente sería conquistada por su nieto Naram-Sin hacia 2250 a. C. y fue entonces cuando fue abandonada por sus habitantes durante algunos años, al final del siglo volvería a estar habitada y tendría un rey, aunque menos poderoso que antes. Pero dicho rey fue expulsado por el rey de Ur. Al final de esta segunda época, el dominio de la ciudad pasó a Yamkhad, que la convirtió en un principado vasallo.
Economía
Ebla estaba ubicada en un paraje predominantemente árido en la actualidad pero más fértil milenios atrás. Su economía se basaba en una agricultura de secano y en una poderosa ganadería de ovejas y cabras, además de obviamente su extensa red comercial. La exigencia del medio ambiente propició la dispersión del poblamiento, estando los centros de población principales bastante separados y rodeados de aldeas aledañas. La ciudad de Ebla se extendía sobre 50 hectáreas, similar a las ciudades de Mari y Aššur. Su población habría oscilado entre 15 mil y 20 mil habitantes.
La actividad comercial desarrollada en Ebla se realiza ante todo hacia el exterior, porque la función redistributiva del "palacio" proporcionaba abastecimiento a un importante colectivo de hombres (gurus) y mujeres (dam), a cambio de sus periódicas prestaciones al Estado.
En aquella época, Ebla fue el principal centro comercial. Su principal rival comercial rival era Mari, y Ebla es sospechosa de tomar parte en la primera destrucción de Mari. Las tablillas revelan que los habitantes de la ciudad poseían unas 200.000 cabezas de ganado variado (ovejas, cabras y vacas) y habrían sido las necesidades de cereal las que habrían llevado a ampliar el reino. Los principales artículos comerciales de Ebla eran probablemente madera de las cercanas montañas (y quizás del Líbano), y textiles (mencionados en los textos sumerios de la ciudad-estado de Lagash). La mayoría de su comercio parece que iba dirigido hacia Mesopotamia (principalmente Kish), y contactos con el Antiguo Egipto están atestiguados por regalos de los faraones Kefrén (Jafra) y Pepy I, que organizó campañas a Ebla. La artesanía pudo haber sido también una exportación importante: exquisitos artefactos han sido recuperados de las ruinas, incluyendo muebles de madera incrustada con madreperlas y estatuas creadas con diferentes piedras de colores. El estilo artístico de Ebla pudo haber influenciado la calidad de los trabajos del siguiente imperio acadio (ca. 2350 – 2150 a. C.).
Bases agrícolas y ganaderas de la economía comercial
Ebla se volvió históricamente conocida por su comercio, su economía — al igual que con la mayoría de economías del Próximo oriente antiguo — descansaba sobre las bases de lo agrícola y la ganadería. La monarquía en Ebla mantenía un enorme rebaño de ovejas, las cuales eran utilizadas por su lana, para alimentar la industria textil. Los registros del palacio, «la próspera industria textil asociada con la lana» era uno de los pilares de la riqueza eblaíta.[2] A esto se sumaban los productos de la tríada mediterránea —vid, olivo y cereales— que permitían la producción de excedentes para el intercambio. La tierra, a diferencia de otras culturas del Próximo Oriente, se encontraba en manos del pueblo, que pagaba una cuota anual al palacio por su posesión, aunque los reyes también podían hacer donaciones de tierras a particulares que se convertían en propiedad privada[3] Esta estructura híbrida permitió una construcción económica diversificada que no solo sostenia a la población local, sino también generaba excedentes para poder comerciar con el exterior.
La clave del éxito económico eblaíta residía en la capacidad administrativa del palacio para gestionar, transformar y redistribuir los productos ganaderos. Los archivos reales de Ebla muestran como la entrada de lana era registrada y controlada por el palacio. Los textos de Ebla demuestran que «el palacio se encargaba de la organización de la red [comercial], y dirigía ordenadamente a través de ella los bienes aportados por varios operadores, tanto públicos como privados»[4]Esta capacidad de coordinación centralizada permitió que la industria textil no fuera una actividad dispersa, sino un sector económico estratégico.
A diferencia del modelo económico predominante en las ciudades-estado sumerias (donde los templos concentraban la propiedad de la tierra y la mano de obra) Ebla presentaba una estructura más descentralizada que confería un rol crucial a las comunidades aldeanas. Esta diferencia se refleja en los propios términos administrativos. Un ejemplo es como los textos eblaitas se refieren a cuadrillas de trabajadores con el término "aldeas" (é-durukiki), indicando que eran «reclutadas para prestaciones obligadas en las aldeas del reino»[5]El manejo productivo agrícola quedaba en las manos de las aldeas, con una necesidad de pagarles cuotas al palacio central.
Ebla mantenía una organización híbrida (manejo directo descentralizado por aldeas locales, supervisión y poder del palacio central). Esto contrastaba con la realidad del Bajo Mesopotamia ya que en estas partes la mayoría de la tierra estaba bajo la directa organización del templo o palacio. En cambio, el modelo más laico y la autonomía rural en Ebla, fue lo que generó los excedentes (agrícolas o textiles) para construir su potente red comercial.
Manufactura: textiles y metalurgia
La manufactura metalúrgica también alcanzó un alto desarrollo en Ebla. Los artesanos trabajaban metales como el cobre y el estaño para producir armas, herramientas y objetos de lujo que luego se exportaban a otras regiones — nuevamente viéndose los excedentes —. Esta combinación de agricultura, ganadería y manufactura convirtió a Ebla en un centro productivo y redistribuidor de potencia en el antiguo oriente. Los registros del palacio indican la existencia de una industria textil muy desarrollada, con una producción masiva de tejidos de lana que eran altamente valorados en los mercados de Mesopotamia y otras regiones. Al igual que en otras ciudades del Próximo Oriente, el comercio estaba controlada en gran medida por el palacio, que centralizaba la producción y distribución de bienes manufacturados, siguiendo un patrón similar al documentado para Babilonia en períodos posteriores, donde los templos y palacios «ejercieron el dominio de la gran mayoría de las actividades económicas»[6]
Productos comercializados: exportaciones e importaciones
En cuanto a los productos específicos, las exportaciones de Ebla incluían principalmente tres grandes categorías: En primer lugar, los textiles de lana de alta calidad, que eran elaborados en talleres y constituían uno de los bienes más preciados en los intercambios con otras ciudades. En segundo lugar, la metalurgia que hacía productos como armas, herramientas y objetos de adorno, fabricadas por artesanos altamente especializados que trabajaban con cobre, estaño y otros metales. Por último, la madera procedente de los bosques del Líbano y Siria, un recurso escaso en la mayor parte de Mesopotamia y por tanto muy demandado en esa región. Estas eran las exportaciones, en cambio, Ebla importaba metales preciosos y básicos como oro, plata, cobre, estaño y plomo; piedras preciosas y también ganado para complementar su producción local. [7]

Geográfica de Ebla y el comercial
Ebla durante el tercer milenio antes de Cristo, estuvo ubicada en una posición geográfica muy favorable, convirtiéndo la en un centro para las redes comerciales. Se podría decir que Ebla era el punto de convergencia de un sistema comercial que suplió a todas las grandes urbes mesopotámicas. La Alta Mesopotamia ofrecía un mercado para los productos manufacturados (encontrados arriba en la sección de metalurgia) provenientes de Ebla, además de ser un punto de acceso de productos y recursos minerales de Anatolia.[8]
Eso sí, Ebla no solo dependía de una sola ruta; su red se extendía también de forma significativa hacia la costa siria y Palestina, e incluso, a través de canales diplomáticos, llegaba a entablar contacto con potencias lejanas como Egipto. Otra directriz era la de la costa siria y Palestina. Es probable que el contacto con un interlocutor lejano pero prestigioso como Egipto se realizará mediante canales político-diplomáticos entre ambos reyes.[8]
El flujo de bienes hacia Mesopotamia, es mejor explicado por el historiador Mario Liverani quien situando a Ebla en una posición de control sobre la zona de captación de recursos, dice: «Si imaginamos la red como un embudo, Ebla se encontraba en el centro de la parte ancha, y Mari en el centro del canuto. Ebla llevaba las riendas de la organización de la red, pero Mari estaba en una posición clave para la afluencia de bienes a Mesopotamia»[8]Un análisis geopolítico revela que esta configuración espacial no era estática, sino un generador de tensiones y un motivo de conflicto, ya que a cada una de estas ciudades le interesaba hacerse cargo de la función de la otra, quedando como único centro controlador de todo el sistema —esto lo mismo dio lugar a acuerdos que a guerras[8]La geografía, por tanto, no solo generaba riqueza comercial para Ebla, sino que la situaba en el epicentro de rutas y rivalidades que definían su propia existencia civilizatoria.
La ventaja geográfica de Ebla era estar en el centro de una vasta zona de abastecimiento, conectando la costa mediterránea, las rutas de Anatolia y los recursos del interior sirio. Por otro lado, Mari tenía ventaja radica en ser un punto de paso obligado. Situada en el curso medio del Éufrates, Mari controlaba el único corredor viable para el tráfico fluvial y terrestre hacia la Baja Mesopotamia, lo que le daba el poder de filtrar o bloquear las mercancías que se dirigían a los ricos estados sumerios del sur.
Diplomacia, alianzas matrimoniales y comercio
Ebla no solo mantenía un dominio comercial, sino que mantenía una influencia diplomática muy importante en el mundo antiguo. Por ejemplo, un instrumento clave para facilitar los intercambios fue la diplomacia matrimonial. Los monarcas de Ebla casaban a sus hijas con soberanos de Estados cercanos, creando «una serie de pactos entre los distintos Gobiernos, que garantizaban una paz duradera»[9] Estas alianzas no sólo aseguraban la paz, sino que facilitaban el tránsito seguro de las mercancías y el acceso a los mercados extranjeros. Además, las princesas de Ebla eran enviadas a cortes ajenas, llevaban consigo dotes que funcionaban como regalos diplomáticos, reforzando los lazos comerciales y políticos. De igual manera, el palacio recibía embajadas extranjeras con regalos que a menudo tenían un valor comercial equivalente al de las mercancías intercambiadas — se ve el poder de excedentes que mantenía Ebla sobre otras ciudades — este entrelazamiento entre comercio y diplomacia fue una de las claves del éxito de Ebla —. En el contexto más amplio del Próximo Oriente, esta práctica no era excepcional: ya desde el Dinástico Arcaico, «las casas reales se comunicaban entre sí como iguales y tenían relaciones diplomáticas», y «el intercambio de regalos fortalecía estos lazos»[10]
Comparación económica con otras ciudades-estado contemporáneas
El modelo comercial de Ebla presenta algunas similitudes y diferencias con el de otras ciudades-estado del Próximo Oriente. A diferencia del sur de Mesopotamia, donde «el templo era la institución más importante en las primeras ciudades»,[11] en Ebla y en el norte de Siria el palacio tenía un papel predominante sobre las instituciones religiosas. Esta diferencia entre el poder secular sobre el religioso, es una característica que se encuentra mucho más presente en el norte mesopotamico, donde «la autoridad secular era preeminente y el palacio dominaba el paisaje de la ciudad»[12]
En cuanto al alcance geográfico de sus intercambios, Ebla mantenía contactos con regiones tan distantes como Chipre y Egipto, lo que la sitúa en una red comercial de larga distancia similar a la que, siglos más tarde, caracterizaría al sistema de intercambios de la edad del “Bronce Final”, cuando «el comercio marítimo en el Mediterráneo oriental era intenso e integraba las islas y regiones costeras en un sistema coherente»[13]Si bien Ebla pertenece a un período anterior al fin de la edad de bronce, sus contactos con Chipre y el Egeo antecedieron y establecieron estas redes comerciales.
Gobierno
La forma de gobierno no es bien conocida, aunque la ciudad parece haber sido gobernada por una aristocracia de comerciantes que elegían un rey y confiaban la defensa de la ciudad a mercenarios. A través de las tablillas se han conocido los nombres de varios reyes como Igrish-Halam, Irkab-Damu, Ar-Ennum, Ibrium e Ibbi-Sipish. Ibrium rompió con la tradición e introdujo una monarquía absoluta. Le sucedió su hijo Ibbi-Sipish.
El tratamiento que se da a muchos de los primeros reyes es peculiar, ya que frente a la tradición mesopotámica del culto reverencial al rey y su representación heroica, el monarca de Ebla es representado de manera más modesta. No se encuentran textos celebrativos para la mayor parte de monarcas, no posee títulos especiales y cuando aparece en los textos aparece como responsable de la actividad comercial, así como las tareas de organizar, defender y extender las rutas comerciales. Parece haberse tratado inicialmente de una monarquía electiva y no hereditaria, donde priman los intereses económicos antes que los dinásticos. Entre la aristocracia gobernante no parecía haber una línea clara entre los asuntos comerciales privados y los públicos. El rey controlaba el sistema de redistribución de las riquezas generadas en el comercio, derivando al palacio, templos y grupos familiares los recursos. Posiblemente el poder del rey estaba limitado por poderes locales autónomos ligados a las aristocracias locales.
El reino habría estado dividido en 14 distritos de los cuales a la capital corresponden dos. El rey tiene el título de en, mientras que sus gobernadores son denominados lugal (título empleado también por embajadores y gobernantes de ciudades importantes), como último eslabón de la cadena burocrática estaban los ugula que parecen ser representantes del gobierno de Ebla, encargados de gestionar sus intereses en terrenos remotos, como la región de Canaán. Además se mencionan consejos de ancianos o abba con funciones que superan el de un órgano consultivo. La reina posee un carácter especial, limitando en poder del rey en asuntos religiosos, fenómeno similar al encontrado entre los hititas. Las reina mantiene su título de “reina madre” incluso en caso de fallecimiento del soberano.
Religión
Algunas de las bien conocidas deidades semíticas aparecen en Ebla (Dagan, Ishtar, Reshef, Kanish, Hadad), y algunas otras, por el contrario, desconocidas como Kura, Nidakul, unos pocos dioses sumerios como Enki y Ninki y dioses hurritas como Ashtapi, Hapat e Ishara. El dios principal parece haber sido Kura, que junto a su pareja la diosa Hadda y el Sol forman la tríada principal.
Primera destrucción de Ebla
La primera destrucción se produjo c. 2300 AC; se quemó el palacio "G", cociendo las tablillas de arcilla de los archivos reales y conservándolas.[14] Se han postulado muchas teorías sobre la causa y el autor:[15]

- Hipótesis de datación alta (temprana): Giovanni Pettinato apoya una datación temprana para Ebla que situaría la destrucción en torno al 2500 AC.[17] [18][19] Pettinato, aunque prefería la fecha de 2500 AC, aceptó más tarde que el suceso podría haber ocurrido en 2400 AC. Michael Astour argumenta que utilizando la cronología aceptada por Pettinato, se obtiene la fecha de 2500 AC para el reinado de Ur-Nanshe de Lagash, que gobernó aproximadamente 150 años antes de la destrucción de Lagash a manos del rey Lugalzagesi. Puesto que Ur-Nanshe gobernó en 2500 AC, y su reinado está separado por al menos 150 años del reinado de Hidar de Mari que vio la destrucción de Ebla, entonces la fecha para ese acontecimiento se tira más allá de 2500 AC e incluso 2400 AC. [18][20] El erudito sugiere que la ciudad fue destruida en 2400 AC por un mesopotámico como Eannatum de Lagash -que se jactaba de haber tomado tributo de Mari- o Lugalzagesi de Umma, que afirmaba haber llegado al Mediterráneo. [note 1][20]
- Hipótesis acadia: Tanto el rey Sargón de Akkad como su nieto Naram-Sin los conquistadores de gran parte de Mesopotamia, afirmaron haber destruido una ciudad llamada Ibla,[21] la fecha exacta de la destrucción es el tema de un continuo debate , pero el 2240 a. C. es un candidato probable. El descubridor de Ebla, Paolo Matthiae, considera a Sargón un culpable más probable;[note 2][23] su punto de vista es apoyado por Trevor Bryce,[24] pero rechazada por Michael Astour.[note 3][29] La conquista de Armanum y Ebla en la costa mediterránea por Naram-Sin se menciona en varias de sus inscripciones:[30]
"Considerando que, desde la creación de la humanidad, ningún rey había destruido Armanum y Ebla, el dios Nergal, por medio de sus armas, abrió el camino a Naram-Sin, el poderoso, y le dio Armanum y Ebla. Además, le dio el Amanus, la Montaña del Cedro y el Mar Superior. Por medio de las armas del dios Dagan, que engrandece su realeza, Naram-Sin, el poderoso, conquistó Armanum y Ebla."Inscripción de Naram-Sin. E 2.1.4.26[30]
Durante los siguientes tres siglos, Ebla alcanzó una vez más una relevante posición económica, con posiblemente la vecina ciudad de Urshu, como está documentado por textos económicos de Drehem (un suburbio de Nippur), y por los hallazgos en Kultepe/Kanesh.
- La venganza de Mari: Según Alfonso Archi y María Biga, la destrucción ocurrió aproximadamente tres o cuatro años después de la batalla de Terqa.[15] Archi y Biga afirman que la destrucción fue causada por Mari{sfn|Biga|2014|p= 103}} en represalia por su humillante derrota en Terqa.[31][32] Esta opinión es apoyada por Mario Liverani.[33] Archi dice que el rey mariote Isqi-Mari destruyó Ebla antes de ascender al trono de su ciudad.[34]
- Catástrofe natural: Astour afirma que una catástrofe natural causó el incendio que puso fin al periodo de archivo.[35] Dice que la destrucción se limitó a la zona del palacio real y que no hay pruebas convincentes de saqueo.[35] Data el incendio en c. 2290 BC (Cronología Media).[36]
Vida cotidiana
Sociedad: hombres, mujeres y niños
Existen en Ebla dos tipos de ciudadanos, en primer lugar, los libres, quienes no dependían de nadie, tenían derecho a acceder al aparato judicial y a la compra de propiedades; podían encontrarse tanto funcionarios como trabajadores del común dentro de la categoría de “Hijos de Ebla”, que significa libres. La categoría de persona libre es mucho más amplia que la de sociedades como la Acadia, en Ebla se logra encontrar como miembros de la burocracia, las artes sofisticadas como la artesanía y los trabajadores manuales como los agricultores, conviven en la misma jerarquización social.[37]
Los hombres dependientes de otros, llamados mas-en kak, eran personas que ocupaban labores menos prestigiosas dentro de Ebla; por ejemplo, trabajos domésticos. En un espectro aún más bajo están los esclavos comúnmente siendo prisioneros de guerra o personas vendidas en los límites del control en la ciudad; no obstante, se sabe que los esclavos no solo cumplían trabajos manuales de los mares arduos, también se les daba espacio para que trabajasen en producción especializada.
Respecto a la realeza, se puede encontrar la poligamia como la unión predominante, siendo las mujeres que se casaran con el rey o los nobles, parte de un sistema de concubinato que las clasifica; era común que las mujeres del monarca no criasen a sus hijos, y relegaran esta labor a las nodrizas.[38]Por otra parte, se tiene poca información respecto a los niños en este periodo, sin embargo no debe diferir de la educación y acceso a la escritura y matemática que se tenía en otras zonas circundantes.
La propiedad y el comercio
La repartición de propiedades agrícolas por parte de los reyes a modo de donación era algo común. La producción de cultivos de cereales u olivo eran importantes por el intercambio comercial de Ebla con otras urbes, véase el caso de Mari. También eran una ciudad donde el convergía el comercio especializado, desde textiles hasta metales procesados «oro, plata, cobre, estaño y plomo». Además del intercambio entre productos locales e importados, hay que resaltar que muchos de estos terminaban ocupando espacio en los palacios de la realeza.[39]
Concepción temporal
Como toda sociedad antigua, Ebla se manejaba por lo que se puede sintetizar en la propuesta de Eliade sobre la antigüedad como un “tiempo ritual”, concebido por arquetipos divinos que le definen.[40]Para el estudio del tiempo, se tuvieron en Ebla dos tipos de calendarios, los dos adoptando el año lunar que se dividía en doce periodos, cada uno siendo la representación de una deidad. << El primero de estos calendarios fue el llamado calendario antiguo, utilizado en el reinado de Igrish-Halam, mientras que el segundo era el nuevo calendario, introducido por el visir Ibbi Sipish.>>. Los dos calendarios, determinaban los tiempos de cosecha, recolección y quema del campo.[41]
La muerte
Las prácticas funerarias de Ebla comprenden parte importante de las fuentes que se han logrado descifrar en este periodo. La realeza realizaba sus funerales y se enterraban en la propia ciudad, formando pequeñas necrópolis. En los textos de arcilla se encuentran las descripciones funerarias. En primer lugar, se debía cumplir un protocolo para arreglar el cuerpo del difunto; vestirlo y rosearlo con aceites era lo común. Al funeral asistía la familia próxima como es natural, pero según algunas inscripciones, también acudían mujeres cuya labor era llorar durante el entierro y se les retribuía como trabajo su presencia. Finalmente, luego del funeral, los familiares debían cumplir con un ritual de purificación, mientras su difunto se iba al más allá con los ropajes y objetos que se le obsequiaran en su funeral.[42]
Ebla en el segundo milenio a. C.
Varios siglos después de su destrucción por los acadios, Ebla consiguió recobrar algo de su importancia, y tuvo su segundo apogeo del 1850 al 1600 a. C. Su pueblo fue entonces conocido como amorreos; Ibbit-Lim fue el primer rey.
Ebla es mencionada en textos de Alalaḫ alrededor de 1750 a. C. La ciudad fue destruida de nuevo en el turbulento periodo entre el 1650 y el 1600 a. C., por el rey hitita Mursili I o Hattusili I.
Ebla nunca se recuperó de su segunda destrucción. Sobrevivió como un pequeño pueblo hasta el siglo VII, después estuvo desierta y olvidada hasta su redescubrimiento arqueológico.
Reyes
- Igris-Kalam ca. 2575 a. C.
- Irkab-Damu ca. 2455 a. C.
- Ar-Ennum ca. 2430 a. C.
- Ishak Malek
- Enar Damu
- Baga Damu
- Agur Lim
- Kun Damu
- Igrit Khalam (Igrit Khalab)
- Adub Damu
- Ishtar Damu ca. 2300 a. C.
- Eberu
- Ibbi Sipis
- dominio de Akkad ca. 2250 a. C.
- independiente, reyes desconocidos, ca. 2220-2050 a. C.
- dominio de Ur ca. 2050 a. C.
- dominio de Yamkhad ca. 2003 a. C.
- Ibit-Lim ca. 2000 a. C.
- Sucesores desconocidos 2000-1600 a. C.
Notas
- Astour cree que Sargón y su nieto se referían a una ciudad con un nombre similar en Irak llamada "Ib-la". [25][26] Astour afirma que los archivos de Ebla en el momento de su destrucción corresponden a la situación política anterior al establecimiento del imperio acadio, no sólo al reinado de Naram-Sin.[27] También es poco probable que Sargón fuera el responsable porque en el momento de su destrucción, las tablillas de Ebla describen Kish como independiente. Lugalzagesi saqueó Kish y fue asesinado por Sargón antes de que éste destruyera Ibla o Ebla. [28]