Nacidos en Megalópolis, se exiliaron por odio a la tiranía de Aristodemo (tirano de Megalópolis). Ambos hombres encontraron refugio en su maestro Arcesilao. Tras orientar la filosofía hacia la práctica, colaboraron con Arato de Sición.[1] para liberar Megalópolis asesinando al tirano de la ciudad, y luego a Sición, a la que liberaron de la tiranía de Nicocles.[2] Convocados más tarde por los cireneos, estos dos legisladores, según Polibio, gobernaron a este pueblo con gran sabiduría y lo mantuvieron libre.[3] Plutarco repite, siguiendo a Polibio, que hicieron buenas leyes y dieron a la ciudad una excelente organización.[2]
Filopemén los tuvo como maestros en Megalópolis, cuando todavía era ἀντίπαις, es decir, antes de la edad efébica.[2]