Economía de Cabo Verde
From Wikipedia, the free encyclopedia
| Economía de Cabo Verde | ||
|---|---|---|
|
Antigua moneda de 1 escudo de Cabo Verde. | ||
| Moneda | Escudo caboverdiano | |
| Año fiscal | año calendario | |
| Organizaciones | OMC, Unión Africana | |
| Estadísticas | ||
| PIB (nominal) | 1.979 (2018) | |
| PIB (PPA) | 4.047 millones (2018) (186º lugar.º) | |
| Variación del PIB | +4,4% (2019) | |
| PIB per cápita (nominal) | 3.579 (2018) | |
| PIB por sectores | agricultura 9%, industria 16,2% comercio y servicios 74,8% (2010) | |
| Tasa de cambio | 85,88 escudos por US$ 1 | |
| Inflación (IPC) | 1.275% (2018) | |
| IDH | sin informaciones | |
| Población bajo la línea de pobreza | 15% (2010) | |
| Coef. de Gini | sin informaciones | |
| Fuerza Laboral | 196.100 (2007) | |
| Desempleo | 21% (2010) | |
| Industrias principales | alimentos y bebidas, procesamiento de pescado, zapatos y ropas, extracción de sal, manutención de barcos | |
| Comercio | ||
| Exportaciones | 114 millones (2010)[1] | |
| Productos exportados | combustibles, calzados, ropas, pescado, pieles | |
| Destino de exportaciones | España 53,98%, Portugal 22,23%, Marruecos 7,13% (2009) | |
| Importaciones | 858 millones (2010)[1] | |
| Productos importados | alimentos, productos industriales, equipamientos de transporte, combustibles | |
| Origen de importaciones | Portugal 44,86%, Países Bajos 15,51%, España 6,1%, Italia 4,46%, Brasil 4,21% (2009) | |
| Finanzas Públicas | ||
| Deuda externa (pública y privada) | 325 millones (2002) | |
| Ingresos | 520,7 millones | |
| Gasto público | 680,8 millones | |
| Salvo que se indique lo contrario, los valores están expresados en dólares estadounidenses | ||
Cabo Verde sufre con la escasez de recursos naturales, inclusive agua, agravada por las sequías prolongadas y por el suelo pobre en varias islas. Su economía está orientada hacia los servicios, y el comercio, el transporte, el turismo y los servicios públicos representan cerca de 3/4 de su PIB.[1] A pesar de que casi el 70% de la población vive en la zona rural, la agricultura y la ganadería están poco desarrolladas y tienen una pequeña participación en el PIB. Cerca del 82% de los alimentos tienen que ser importados. El potencial de la pesca, principalmente langosta y atún no está completamente explorado.[1]

El país tiene anualmente un gran déficit comercial, financiado por la ayuda internacional y por los muchos emigrantes esparcidos por el mundo, que contribuyen con remisiones financieras que complementan el PIB en más del 20%. El turismo es otra fuente de ingresos importante, contribuyendo con más del 10% de los 820 millones de euros del PIB de Cabo Verde el año de 2005.[2]
A pesar de la escasez de recursos, una eficiente gestión de la economía ha producido una mejora de los ingresos del país. Reformas económicas continuadas han estimulado el sector privado y atraído inversión extranjera para diversificar la economía. Las perspectivas futuras dependen enormemente del mantenimiento de los flujos de ayuda, del estímulo al turismo, a la remisiones de los emigrantes y al resultado de los programas de desarrollo del gobierno. El país se hizo miembro de la Organización Mundial del Comercio en julio de 2008.[1]
Por lo que respecta al sector primario, sólo está cultivado el 10% de la superficie, siendo de secano la mayoría (plátano, vid y papas), y de regadío una minoría (principalmente, plátanos y tomates). La agricultura de exportación está orientada al comercio con los mercados portugueses y de la Unión Europea. Se ha iniciado también la exportación de otras frutas tropicales (aguacates, piñas, mangos y otros cultivos de invernadero) y flores. La ganadería, principalmente caprina y bovina, es escasa, tras haber sufrido un importante retroceso en las últimas décadas.
A partir de la independencia la salud y la educación se vieron favorecidas (75% de la población está alfabetizada, las grandes epidemias desaparecieron, así como la hambruna, aunque un 14% de los niños sufre de desnutrición), la economía local se caracteriza por la ausencia de oportunidades, lo que alimenta la frustración y el resentimiento. Las cifras oficiales ocultan muy grandes desigualdades sociales. Los esfuerzos de los primeros tiempos de la independencia fueron devastados por el cambio de dirección liberal de los años 1990 y por la corrupción.[3]
En los años 1990, el gobierno convirtió al país a la economía de mercado y lanzó un programa de privatizaciones del que sacaron provecho, en particular, los inversores portugueses (bancos, centrales eléctricas, estaciones de servicio…). Portugal recuperaba así lo que había perdido con la descolonización.[3]
Es que Cabo Verde produce poco: sus recursos mineros son casi inexistentes, sufre de una sequía crónica y la producción agrícola apenas cubre un 10% de las necesidades.[3]