Edificio de los Archivos Nacionales
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Edificio de los Archivos Nacionales (National Archives Building) | ||
|---|---|---|
| Registro Nacional de Lugares Históricos | ||
| Hito Histórico Nacional | ||
| El edificio de los Archivos Nacionales en Washington D. C. | ||
| Ubicación | ||
| Coordenadas | 38°53′34″N 77°01′23″O / 38.892778, -77.023056 | |
| Ubicación | Constitution Avenue entre las calles 7 y 9, Noroeste de Washington D. C. | |
| Datos generales | ||
| Construido | 1935 | |
| Arquitecto | John Russell Pope | |
| Estilo arquitectónico | Neoclásico | |
| Nombramiento | 11 de diciembre de 2023 | |
| Agregado al NRHP | 27 de mayo de 1971 | |
| Núm. de referencia | 71001004[1] | |


El edificio de los Archivos Nacionales[2][3] (en inglés: National Archives Building, conocido informalmente como Archives I), es la sede de los Archivos Nacionales y Administración de Documentos de los Estados Unidos. Está situado al norte del National Mall en el 700 de la Avenida Pensilvania, en el cuadrante noroeste de Washington D. C. La entrada a la rotonda está en Constitution Avenue, mientras la entrada de investigación está en la Avenida Pensilvania.[4] Actualmente, la agencia dispone de una segunda instalación más grande, National Archives at College Park (también conocida como Archives II), situada en College Park (Maryland). Construido en la década de 1930, el edificio de los Archivos Nacionales fue designado propiedad contribuidora del sitio histórico nacional de la Avenida Pensilvania en 1966 y añadido al Registro Nacional de Lugares Históricos en 1971. En diciembre de 2023 fue designado Hito Histórico Nacional.
El edificio de los Archivos Nacionales contiene copias originales de los tres principales documentos fundacionales de los Estados Unidos y su Gobierno: la Declaración de Independencia, la Constitución y la Carta de Derechos. Estos documentos, conocidos conjuntamente como «cartas de la libertad» (en inglés: Charters of Freedom), están expuestos al público en la rotonda de la cámara principal del edificio de los Archivos Nacionales. En 2026 se añadirá a esta exposición permanente la Proclamación de Emancipación.[5]
El edificio custodia otros documentos históricos importantes de los Estados Unidos, como la Asociación Continental, los Artículos de la Confederación y el Tratado de Compra de Luisiana, así como fotografías y otros objetos estadounidenses e internacionales con relevancia histórica y cultural, incluida una versión original de la Carta Magna de 1297 confirmada por Eduardo I.[6]
Entre 2003 y 2004, los Archivos Nacionales organizaron exposiciones públicas especiales sobre el Discurso de Gettysburg y la Proclamación de Emancipación.[7] En la rotonda de las «cartas de la libertad» no hay filas para ver cada uno de los documentos y los visitantes pueden moverse libremente de uno a otro. La fotografía con luz natural está permitida en las salas de investigación.[8]
Historia
Antecedentes
Desde su fundación, el Gobierno federal de los Estados Unidos ha documentado sus políticas y decisiones, pero durante casi ciento cincuenta años prácticamente no tenía ningún método ni lugar para salvaguardar los registros con importancia histórica. Durante esos años, los funcionarios ocasionalmente denunciaron cómo la negligencia o, con demasiada frecuencia, los incendios destruían documentos importantes, subrayando la necesidad de contar con unos archivos. A finales del siglo xix, incluso unos pocos arquitectos habían presentado proyectos al Gobierno para la construcción de unos archivos o de una sala de registros. A principios del siglo xx empezó un esfuerzo organizado que pretendía la creación de los Archivos Nacionales, pero no fue hasta 1926 cuando el Congreso aprobó finalmente la construcción del edificio de los Archivos Nacionales.[9]
Diseño



Ese año, el Congreso autorizó la construcción del edificio de los Archivos Nacionales en el marco de un ambicioso programa de construcción de edificios públicos concebido para embellecer el centro de Washington D. C. y proporcionar oficinas para la creciente burocracia federal. Este programa tuvo como resultado la construcción de edificios dentro del llamado «Triángulo Federal». El secretario del Tesoro, Andrew W. Mellon, confió la responsabilidad de diseñar los edificios del Triángulo Federal a una Junta de Consultores de Arquitectura. Louis A. Simon, un arquitecto de la Oficina del Arquitecto Supervisor del Departamento del Tesoro, elaboró un diseño preliminar del edificio de los Archivos Nacionales, colocándolo en la Avenida Pensilvania entre las calles 9 y 10 Noroeste (esto fue antes de que en 1933 Simon fuera nombrado arquitecto supervisor).
A finales de 1927, los diseños preliminares de los diferentes edificios del Triángulo Federal se incorporaron en una presentación formal de todo el proyecto. A partir de estos diseños se realizó una maqueta tridimensional a escala que fue desvelada al público en abril de 1929. El mes siguiente, tras examinar la maqueta, la Comisión de Bellas Artes fue muy crítica con el diseño de Simon y los comisarios sugirieron que se incorporara a la Junta de Consultores de Arquitectura el célebre arquitecto John Russell Pope y que él diseñara el edificio de los Archivos Nacionales.
La visión de Pope transformó tanto la ubicación como el diseño del edificio de los Archivos Nacionales. Propuso trasladarlo a la manzana situada entre las calles 7 y 9, una parcela que él creía que exigía un edificio monumental como el de los Archivos Nacionales. En lugar del diseño de Simon, el edificio de los Archivos Nacionales de Pope iba a ser un templo neoclásico que consideraba apropiado para una institución dedicada a la historia de los Estados Unidos.[9] La parcela ya estaba ocupada por un edificio destacado, el Mercado Central (en inglés: Center Market), que fue demolido para permitir la construcción del edificio de los archivos.[10]
Construcción
Las obras del edificio de los Archivos Nacionales empezaron el 5 de septiembre de 1931 ante la presencia del subsecretario del Tesoro, Ferry K. Heath.[11] Cuando en febrero de 1933 el presidente Herbert Hoover puso la primera piedra del edificio, ya se habían presentado problemas importantes. Debido a que la enorme estructura iba a ser construida sobre un arroyo subterráneo, el Tiber Creek, se tuvieron que clavar 8575 pilotes en el suelo inestable antes de hormigonar una enorme losa de cimentación. La elección de los materiales de construcción planteó otra dificultad. Tanto la caliza como el granito estaban autorizados como aceptables, pero las obras empezaron durante los peores días de la Gran Depresión y los proveedores de cada material presionaron ferozmente para conseguir que el Gobierno usara el suyo. Finalmente, al igual que en otros edificios del Triángulo Federal, se usó caliza en la estructura exterior y granito en la base. La caliza fue suministrada por la Ingalls Stone Company de Bedford (Indiana).[9]

La construcción del edificio de los Archivos Nacionales fue una tarea monumental. No solo era el edificio más ornamentado del Triángulo Federal, sino que su diseño también contemplaba la instalación de sistemas y filtros especializados de climatización, un suelo reforzado y miles de metros de estanterías para satisfacer los requisitos de almacenamiento de registros. Se tardó más de cuatro años en finalizar el exterior del edificio y en sus obras participaron una gran cantidad de profesionales, desde escultores y maquetistas hasta técnicos de aire acondicionado y trabajadores de acero laminado.[9]
En noviembre de 1935, ciento veinte trabajadores de los Archivos Nacionales se trasladaron a su nuevo edificio, todavía sin finalizar. Su exterior estaba completo en su mayor parte, pero muchas zonas de almacenamiento todavía no tenían estanterías para los registros entrantes y las obras también continuaban en la rotonda y otros espacios públicos. Por otra parte, las estimaciones iniciales de las necesidades de almacenamiento resultaron insuficientes. Poco después de que se completara el diseño original de Pope, se emprendió un proyecto para rellenar el patio interior del edificio, lo que hizo que su espacio de almacenamiento se doblara, pasando de 34 700 m² a 70 300 m².
La visión de John Russell Pope de los Archivos como un templo de la historia se ha conservado gracias al mantenimiento y las restauraciones periódicas del edificio acometidas desde mediados de la década de 1930. Con el paso de los años, sin embargo, se trasladaron cada vez más registros al inmueble e incluso la ampliación del patio resultó insuficiente. A finales de la década de 1960, el edificio alcanzó su capacidad de almacenamiento máxima de 25 485 m³ y la agencia empezó a alquilar espacio de almacenamiento y administrativo en otros edificios. La finalización en 1993 de un segundo edificio en College Park (Maryland) añadió 170 000 m² a los Archivos Nacionales, proporcionando a la nación la instalación de archivos más moderna del mundo.[9]
Sustitución de las vitrinas y renovación
Desde 1952, la Declaración de Independencia, la Constitución y la Carta de Derechos han estado expuestas al público en la rotonda del edificio de los Archivos Nacionales. Ese año, el National Bureau of Standards colocó los documentos en vitrinas selladas herméticamente y rellenas con helio, un gas inerte que se creía que conservaría los documentos hasta bien entrado el siguiente siglo. Desde su instalación en 1952, los conservadores de los Archivos Nacionales han llevado a cabo inspecciones visuales periódicas de las vitrinas. Desde 1987, estas inspecciones han mejorado considerablemente gracias al uso de un sistema electrónico de monitorización de imágenes desarrollado para la NASA por el Laboratorio de Propulsión a Chorro en California.
En 1995, los conservadores apreciaron en una inspección electrónica cambios en las vitrinas de la Declaración de Independencia y la Carta de Derechos. Expertos en vidrio de Libbey-Owens-Ford (el fabricante de las vitrinas) y el Museo Corning del Vidrio concluyeron que los componentes de vidrio de las vitrinas mostraban signos de deterioro. Tanto estos expertos como el Comité Asesor en Conservación de los Archivos Nacionales recomendaron que los documentos fueran instalados en nuevas vitrinas en un plazo de siete años (a más tardar en 2002) para garantizar su seguridad y conservación.
En julio de 2001, los tres documentos fueron retirados de la rotonda. Los conservadores de los Archivos Nacionales los retiraron de sus vitrinas y analizaron su estado, tomando medidas de conservación apropiadas con cada uno de ellos e instalándolos en nuevas vitrinas. En septiembre de 2003 volvieron a estar expuestos al público.[9]
Cronología
- El Congreso autorizó su construcción en 1926.[11]
- Las obras empezaron el 5 de septiembre de 1931.[11]
- El presidente Herbert Hoover puso la primera piedra en febrero de 1933.[11]
- Fue inaugurado en 1935.[11]
- Fue completado en 1937.[11]
- Se completó una renovación a finales de 2004.[12][13]
- El espacio de exposición al público se amplió de 1100 a más de 1800 metros cuadrados en 2013.[14]
Estatuas
En el exterior del edificio de los Archivos Nacionales hay cuatro estatuas, talladas entre 1934 y 1935. Los escultores fueron escogidos probablemente por el diseñador del edificio, Pope, y por la Comisión de Bellas Artes.[15] Las estatuas fueron esculpidas a partir de grandes bloques de caliza, que fueron transportados de Indiana a Washington D. C. en vagones planos diseñados a tal efecto.[16] Dos de ellas están en el lado sur del edificio y las otras dos están en el lado norte, flanqueando las dos entradas principales del edificio. Cada estatua pesa 65 toneladas y mide 3 metros de altura, que se elevan a los 8 metros si se incluye el pedestal.[16]
Las estatuas en el lado norte representan a un hombre anciano, titulada Pasado, y a una mujer joven, titulada Futuro. Ambas son de Robert Aiken, asistido por Attilio Piccirilli.[17][16] En el pedestal del hombre está inscrito «Estudia el pasado», una cita de Confucio, y en el de la mujer «El pasado es un prólogo», de La tempestad de Shakespeare.[18][19] Junto a los pies de la mujer hay símbolos que representan las artes y las ciencias, mientras que en los pies del hombre hay símbolos de fuerza y unidad.[16] Las estatuas que flanquean la entrada sur del edificio se llaman Legado y Protección. Estas fueron talladas por James Earl Fraser, asistido por David Rubins, Sidney Waugh y el tallador Gino A. Ratti.[15] Legado representa a una mujer con un niño, un manojo de trigo y una urna en sus brazos, que simbolizan el papel del Gobierno en preservar el hogar.[16] En su pedestal está inscrito «El legado del pasado es la semilla que produce la cosecha del futuro», una cita de Wendell Phillips, rodeada por símbolos que representan la importancia del hogar.[16] Protección representa a un hombre musculoso con un casco militar de estilo romano que sostiene una espada. Su pedestal reza «El precio de la libertad es la eterna vigilancia», una cita de Thomas Jefferson, alrededor de la cual hay símbolos de la guerra.
En los frontones del edificio hay otras esculturas que representan la historia, la inspiración, el destino y la defensa.[20]
Comisión Warren
Creada para investigar el asesinato de John F. Kennedy, la Comisión Warren se reunió formalmente por primera vez el 5 de diciembre de 1963 en una sala en la segunda planta del edificio de los Archivos Nacionales.[21]
