Eduardo Calderón Palomino
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| Eduardo Calderón Palomino | ||
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| Información personal | ||
| Nombre completo | Eduardo Wilfredo Calderón Palomino | |
| Apodo | El Tuno, Chino | |
| Nacimiento |
1930[1] Trujillo, | |
| Fallecimiento |
1996[2] Trujillo, | |
| Residencia | Las Delicias | |
| Nacionalidad | Peruana | |
| Religión | Católico | |
| Familia | ||
| Cónyuge | María Magdalena Sánchez Fernández[3] | |
| Hijos | Julia Calderón de Ávila[3] | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Curandero, ceramista, artista, pescador, conservador en arqueología[4] | |
Eduardo Calderón Palomino o El Tuno (Trujillo, 1930 - Trujillo, 1996) fue un curandero norteño peruano practicante de la mesa norteña.[4][3] El antropólogo estadounidense Douglas Sharon estudió su vida y publicó el libro etnográfico El Chamán de los Cuatro Vientos[5] que contribuyó a entender el curanderismo norteño peruano como una práctica chamánica y una expresión contemporánea de la continuidad dinámica cultural en el norte del Perú que se inició por lo menos tres milenios atrás en culturas como Chavín, Cupisnique y Moche.[6][7]
Sharon escribió y publicó varios artículos académicos sobre Eduardo Calderón como también produjo una película etnográfica titulada Eduardo el Curandero[8] sobre su vida que son ampliamente utilizados hasta hoy en facultades de antropología de nivel universitario.[9][10][11]
Iniciación
Eduardo nació en la ciudad de Trujillo, en la región La Libertad en Perú.[12] En 1947, a los diecisiete años, decidió entrar a estudiar en el seminario católico de Trujillo aspirando convertirse en sacerdote para atender un llamado a "servir a la humanidad".[13][14] Al final del cuarto año de estudios, en 1950, rebelándose contra la ortodoxia religiosa y al no poder estudiar medicina por restricciones económicas, decide emigrar a Lima a trabajar como albañil con su tío y estudiar en la Escuela de Bellas Artes.[14] Un año después, decepcionado por su último encuentro con la academia, decide abandonar nuevamente los estudios para luego regresar a su tierra y trasladarse al pueblo pesquero de Las Delicias.[15] En 1952, a los veintidós años de edad, empezó su relación con María, una novia de la adolescencia, con la que llegó a tener diez hijos. A partir de entonces se dedicó a la pesca artesanal, a la creación de obras en madera y cerámica, y a trabajar como estibador en el puerto de Salaverry.[16] En 1965 empieza a trabajar en la restauración de murales en la ciudadela de Chan Chan en donde conoce al antropólogo Douglas Sharon.[17]
Una de las razones para regresar a Trujillo desde Lima fue el haber contraído una extraña enfermedad a fines de 1951 cuando tenía 21 años.[18] Sus padres, ambos hijos de curanderos de Cajabamba, al ver su condición decidieron ver a una curandera especialista en yerbas y Eduardo se somete al tratamiento y es curado, a partir de ese evento decidió aprender el curanderismo.[19][20]
Mientras laboraba como estibador en Salaverry y pescador temporal en Chimbote, empezó a aprender y tener experiencia como asistente de curanderos en Chiclayo, Mocupe (Distrito de Lagunas en Lambayeque) y Ferreñafe.[21] Luego de cuatro años de aprendizaje, a los 28 años, realizó su primera cura dirigida a un pariente.[20]
La Nueva era
Luego de la publicación del libro y película de Sharon en 1978, ocurrió un fenómeno similar al de María Sabina y la difusión de sus conocimientos tradicionales por Robert Gordon Wasson: Eduardo Calderón empezó a recibir grupos Nueva era del extranjero y empezó a viajar a los Estados Unidos y Europa.[22] Esta interacción generó un cambio en sus formas rituales, siendo la principal el retiro de las figuras de santos en el campo Justiciero de su mesa ritual.[nota 1][25] Los viajes al extranjero, de acuerdo a Eduardo, lo desconectaron de sus raíces ancestrales y el enlace con su comunidad afectando su efectividad.[26] De acuerdo a Donald Joralemon, en 1990, luego de regresar a su hogar en Las Delicias, logró recuperarse y continuó atendiendo pacientes locales y extranjeros.[27]
Legado en la antropología
Las investigaciones sobre las prácticas del curanderismo norteño peruano aumentaron luego de la publicación del libro y la difusión de la película de Douglas Sharon sobre Eduardo Calderón, entre ellas destacan las de Donald Joralemon,[28] Mario Polia,[29] Bonnie Glass-Coffin,[30] Lupe Camino[31] y Donald Skillman,[32] entre otros.[33] Como antecedentes a las investigaciones antropológicas de Sharon, se tenían las siguientes publicaciones:
- Moche: A Peruvian Coastal Community (Moche: Una Comunidad Costera Peruana, 1945) de John Gillin[34]
- Psiquiatría Folklórica Peruana: El Curanderismo en la Costa Norte del Perú (1969) de Mario Chiappe Costa[35][36]
- Folk Curing with a Psychedelic Cactus in the North of Peru (Medicina Folklórica con un Cactus Psicodélico en la Costa Norte de Perú, 1968-9) de Marlene Dobkin de Rios.[37][38]
Tributos artísticos
- El escritor Eduardo González Viaña le dedicó un libro titulado Don Tuno, el señor de los cuerpos astrales.[39]