Ejército Federal (México)
From Wikipedia, the free encyclopedia
Francisco León de la Barra (1911)
Francisco I. Madero (1911-1913)
Pedro Lascuráin (1913)
Victoriano Huerta (1913-1914)
Francisco Carvajal (1914)
| Ejército Federal de México. | ||
|---|---|---|
|
Federales en Torreón, Coahuila de Zaragoza, hacia 1914, durante la presidencia de Victoriano Huerta. | ||
| Activa | 1876-1914 | |
| País |
| |
| Fidelidad |
Porfirio Díaz (1876-1911) Francisco León de la Barra (1911) Francisco I. Madero (1911-1913) Pedro Lascuráin (1913) Victoriano Huerta (1913-1914) Francisco Carvajal (1914) | |
| Tipo | Ejército | |
| Disolución | 13 de agosto de 1914 | |
| Cultura e historia | ||
| Mote |
Los Federales Los Pelones | |
| Guerras y batallas | ||
| Revolución mexicana | ||
El Ejército Federal, conocido también como Los Federales en la cultura popular, fue el ejército de México durante el Porfiriato y hasta 1914. Bajo Díaz, que había combatido contra la segunda intervención francesa, el Ejército Federal estaba compuesto por oficiales que habían servido en guerras hace mucho tiempo atrás. Cuando estalló la Revolución mexicana, la mayoría eran hombres viejos e incapaces de dirigir tropas en el campo de batalla.[1] Cuando estallaron las rebeliones contra Díaz después de las elecciones fraudulentas de 1910, el Ejército Federal fue incapaz de responder.[2]
Aunque los revolucionarios ayudaron al ascenso de Francisco I. Madero al poder, él mantuvo al Ejército Federal en lugar de los revolucionarios. Empleó al Ejército Federal para sofocar las rebeliones contra su gobierno de Pascual Orozco y Emiliano Zapata. Madero nombró a Victoriano Huerta como comandante provisorio del ejército durante la Decena Trágica de febrero de 1913 para defender su gobierno. Huerta cambió de bando y derrocó al gobierno de Madero. Estallaron rebeliones contra el régimen de Huerta. Cuando los ejércitos revolucionarios derrocaron a Huerta en julio de 1914, el Ejército Federal fue disuelto con la firma de los Tratados de Teoloyucan.[3][4]
El general y presidente Porfirio Díaz. En México, el Ejército Federal fue durante mucho tiempo una fuerza intervencionista en la política, con importantes generales llegando a ser presidentes de México. Después de la Guerra de Reforma y la exitosa expulsión del Imperio francés de México en 1867, los soldados que los derrotaron eran seguidores del liberalismo. El General Porfirio Díaz ascendió en el escalafón sin tener entrenamiento militar formal, habiendo combatido en la Batalla de Puebla el 5 de mayo de 1862. Llegó al poder mediante un golpe de Estado en 1876, que derrocó al presidente Sebastián Lerdo de Tejada. Díaz conocía el poder y el peligro de un ejército fuerte, así que una vez instalado como presidente de México, buscó reducir el poder de los generales, que tenían poder a nivel provincial y no estaban bajo el control del gobierno central. Le tomó "casi quince años para lograr el completo control militar". Lo hizo a través de una combinación de sobornos y otros incentivos económicos para aquellos a los que no podía enfrentar militarmente. Dividió a México en once zonas militares, cuyos límites no correspondían a las fronteras de los estados. Para evitar la colusión entre los gobernadores estatales, nombrados por el mismo, y los comandantes militares, rotaba a los comandantes de forma regular para que no pudiesen construir una base de poder local. A través de varias formas, él redujo el cuerpo de oficiales a 500, de los cuales 25 eran generales.[5]
Díaz también trató de profesionalizar el Ejército. Mudó de vuelta el Heroico Colegio Militar al Castillo de Chapultepec, que en aquel entonces era la residencia presidencial. En 1847, los cadetes del Colegio Militar resistieron a las tropas estadounidenses y recibieron el título póstumo de Niños Héroes, pero el colegio se había mudado y perdió su prestigio. Díaz lo revivió, con cadetes que serían hijos de "buenas familias" (terratenientes y empresarios afines al régimen). Allí se les enseñó el arte de la guerra moderna. Hacia 1900, unos 9.000 graduados eran oficiales del Ejército Federal.[6] El entrenamiento militar preparaba a los cadetes para una guerra con invasores extranjeros, cuando en realidad el ejército se ocupaba del orden interno,[7] junto a los policías rurales. A inicios de 1900, la mayoría de generales del ejército no se habían entrenado en el Colegio Militar, sino que habían participado en la guerra contra los franceses 35 años atrás. Los generales eran viejos. El Ejército Federal tenía demasiados oficiales, que tenían bajo su mando a muy pocos reclutas, con 9.000 oficiales y 25.000 hombres. Muchos de los reclutas no existían, pero figuraban en el escalafón porque los oficiales recibían un estipendio para alimentar a sus hombres. Los oficiales se quedaban con la diferencia entre los 25.000 hombres "alistados" y los 18.000 que en realidad servían.[7]
Díaz dijo al inicio que no participaría en las elecciones presidenciales de 1910. Un rico hacendado de Coahuila, Francisco I. Madero, publicó un libro titulado La sucesión presidencial de 1910, donde criticaba el militarismo en México y apelaba a la democracia. El ideal de Madero era un gobierno civil. Solamente cuando quedó en evidencia que Díaz se quedaría en el poder por cualquier medio, fue que Madero convocó una rebelión armada en su contra en el Plan de San Luis de 1910. El 20 de noviembre de 1910, fecha fijada por Madero, estallaron pequeñas rebeliones que fueron sofocadas por el Ejército Federal. Pero una rebelión más organizada en Chihuahua, dirigida por Pascual Orozco y Pancho Villa, demostró la debilidad de las tropas federales. Estallaron más rebeliones en varios lugares de México, obligando a Díaz a renunciar en mayo de 1911.[8] "Considerando el pequeño número de batallas que ocurrieron, el triunfo [rebelde] fue atribuido más directamente a la debilidad de los Federales antes que al número del Ejército Libertador".[9]
Bajo Francisco Madero (1911-1913)

Aunque los revolucionarios que apoyaban a Francisco I. Madero mostraron la debilidad del Ejército Federal y obligaron a Díaz a renunciar y exiliarse, por los Tratados de Ciudad Juárez de mayo de 1911, Madero mantuvo el Ejército Federal y llamó a la desmovilización de los revolucionarios que le permitieron llegar al poder. El revolucionario Pascual Orozco se rebeló contra Madero en 1912 y Madero envió al Ejército Federal a sofocar su creciente rebelión. Madero también envió tropas para combatir a Emiliano Zapata, cuyas fuerzas revolucionarias nunca se desmovilizaron y se mantuvieron en rebelión hasta 1920. Poco después de que Madero fuese electo presidente, Zapata y otros publicaron el Plan de Ayala, rebelándose contra Madero porque no había avanzado en el tema de la reforma agraria. Madero envió al Ejército Federal a Morelos.
En febrero de 1912, el Ejército Federal consistía en 32.594 soldados regulares y 15.550 irregulares. Estas cifras estaban muy por debajo de la cifra oficial de 80.000. Para septiembre de aquel año, el número oficial del Ejército era de 85.000 hombres. Además figuraban 16.000 Rurales, 4.000 agentes de policía y 16.200 milicianos, guardias rurales y otras formaciones armadas progubernamentales.[cita requerida]

