El Capitán Trueno (videojuego)
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| El Capitán Trueno | ||
|---|---|---|
| Información general | ||
| Distribuidor | Dinamic Software | |
| Diseñador | Luis Rodríguez Soler | |
| Productor | Víctor Ruiz Tejedor | |
| Director de sonido | Pablo Ariza Molina | |
| Programador | Javier Bravo Palacios | |
| Artista | Raúl Ortega Palacios, Rubén Rubio Nielpha, Raúl López | |
| Datos del juego | ||
| Género | Aventura, acción[1] | |
| Idiomas | Español | |
| Modos de juego | Un jugador | |
| Datos del software | ||
| Plataformas | Amstrad CPC, MSX, PC, Sinclair ZX Spectrum | |
| Datos del hardware | ||
| Dispositivos de entrada | Teclado, joystick | |
| Desarrollo | ||
| Lanzamiento | 1989[2] | |
| Estado de desarrollo | Preservado[3] | |
El Capitán Trueno es un videojuego de aventura y acción lanzado en 1989 por Dinamic Software,[2] para las plataformas Amstrad CPC, MSX, PC y Spectrum.
La primera parte transcurre en el viejo monasterio donde mora el abad. Una aventura de exploración, en la cual se deberá buscar determinados objetos o realizar ciertas acciones que nos permitirán seguir adelante. Multitud de trampas y enemigos saldrán a nuestro paso y no siempre enfrentarnos a ellos será nuestra mejor opción, en ocasiones deberá primar el sigilo y nuestra capacidad de pasar desapercibidos.[4][5] Una vez desentrañado el misterio que rodeaba el paradero de Sigrid, acudiremos a su rescate de en un arcade de desplazamiento lateral plagado de numerosos enemigos. Si se superan las 4 fases, las cuales componen esta segunda parte, se reiniciará de nuevo con la dificultad incrementada.[4][5]
Jugabilidad
Hay varios aspectos comunes a ambas cargas: Por un lado la posibilidad de manejar en cualquier momento a cada uno de los personajes protagonistas. Los héroes están dotados de habilidades propias que nos serán imprescindibles para avanzar, así que deberemos seleccionarlos en función de los obstáculos que se nos presenten. Por otra parte, los enemigos abatidos dropean unas monedas llamadas talentos, que nos permiten recuperar energía y vidas, o potenciar nuestra arma. Poseemos un número determinado de vidas y un medidor de salud que se irá agotando al recibir daños, aunque una mala caída puede privarnos de una de nuestras vidas directamente.