El Encanto (La Habana)
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| El Encanto | ||
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| Localización | ||
| País | Cuba | |
| Ubicación | La Habana, Cuba | |
| Dirección | Calle Galiano entre San Rafael y San Miguel | |
El Encanto o Almacenes del Encanto, fue una cadena de grandes y medianos almacenes por departamentos que se expandieron por toda Cuba. Desde su emplazamiento original en La Habana, fueron considerados un modelo a seguir por la industria debido a su capacidad de innovación, prácticas comerciales y modelo de negocio siendo sus prácticas imitadas y desarrolladas al pasar de los años.[1]
Surgimiento de El Encanto
En 1888 dos hermanos asturianos emigrados a Cuba, José (Don Pepe) y Bernardo Solís, establecieron una tienda de telas, denominadas en aquella época «sederías», en la esquina de la calle Galiano entre San Rafael y San Miguel en La Habana. El éxito que obtienen y las nuevas prácticas de comercio que aportaron fueron más allá de la ampliación a los aledaños.[1]
Su crecimiento fue imparable y además del negocio textil, comenzaron a crear departamentos dedicados a las distintas secciones de la tienda configurándose desde principios del siglo XX como una tienda por departamentos e introduciendo prácticas comerciales novedosas en la época, como el control y la inteligencia de negocio, el escaparatismo o «vidrieras», escaleras mecánicas, concentración vertical en ciertos productos, etc.[1]
En el primer tercio del siglo XX El Encanto se configura como un almacén muy novedoso y de gran éxito empujado por la innovación de sus propietarios y gerentes entre los que cabe destacar al también asturiano César Rodríguez González (Don Cesáreo), que tras regresar a España en 1934 fue primer presidente de El Corte Inglés y socio fundador de Sederías Carretas, y que había empleado en el negocio a su primo Pepín Fernández, luego fundador de Galerías Preciados en España, y a su sobrino Ramón Areces, primer director general y posterior presidente de El Corte Inglés.[1]
Tras la conflagración mundial, El Encanto no sólo continua su ampliación y proceso de constante innovación sino que se convierte en la tienda de lujo por excelencia.[1] Su consolidación como modelo de Gran Almacén, con un edificio de seis plantas y 65 departamentos, su expansión por el territorio cubano con sucursales en las principales ciudades y su fama se acrecientan en los años 1950 al conseguir en 1952 la exclusiva de la marca Dior en Norteamérica, convirtiéndoles en uno de los establecimientos favoritos de las estrellas de Hollywood y teniendo entre sus clientes a John Wayne, César Romero, María Félix o Tyrone Power, protagonista este último de un anuncio del almacén.[1]