El capital en el siglo XXI
From Wikipedia, the free encyclopedia
| El capital en el siglo XXI | |||||
|---|---|---|---|---|---|
| de Thomas Piketty | |||||
|
| |||||
| Género | Ensayo | ||||
| Tema(s) | Economía política, historia económica, desigualdad de ingreso, sociología | ||||
| Edición original en francés | |||||
| Título original | Le Capital au XXIe siècle | ||||
| Editorial | Éditions du Seuil | ||||
| Ciudad | París | ||||
| País | Francia | ||||
| Fecha de publicación | Agosto de 2013 | ||||
| Formato | Cartoné | ||||
| Premios | British Academy Medal (2014) | ||||
| Edición traducida al español | |||||
| Título | El capital en el siglo XXI | ||||
| Editorial | Fondo de Cultura Económica | ||||
| Fecha de publicación | 2014 | ||||
| Cronología de Thomas Piketty | |||||
| |||||
El capital en el siglo XXI (en francés: Le Capital au XXIe siècle) es un libro de economía escrito por el economista francés Thomas Piketty en 2013. Se centra en la desigualdad económica en Europa y los Estados Unidos desde el siglo XIX. Fue inicialmente publicado en francés en agosto de 2013 (bajo el título Le Capital au XXIe siècle). En abril de 2014 fue publicada su versión en inglés (Capital in the Twenty-First Century), traducida por Arthur Goldhammer,[1] y su versión en español fue publicada a finales de 2014 por el Fondo de Cultura Económica.
El libro se transformó en un superventas en sus versiones en francés e inglés,[2] y llegó al número uno en la lista de los libros de no ficción del The New York Times en mayo de 2014.
La tesis central del libro es que cuando la tasa de retorno de la inversión en capital es mayor que la tasa de crecimiento económico el resultado es la concentración de la riqueza, y esta desigual distribución de la riqueza causa inestabilidad social y económica. Piketty propone un sistema global de impuestos progresivos a la riqueza para ayudar a reducir la desigualdad y evitar que la gran parte de la riqueza quede bajo control de una pequeña minoría.
El libro argumenta que ha habido una tendencia histórica a una mayor desigualdad que se revirtió entre 1930 y 1975 debido a circunstancias únicas: las dos guerras mundiales, la Gran Depresión y una recesión alimentada por la deuda que destruyeron mucha riqueza, particularmente la propiedad de la élite. Estos acontecimientos llevaron a los gobiernos a tomar medidas para redistribuir los ingresos, especialmente en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial. El rápido crecimiento económico mundial de ese tiempo comenzó a reducir la importancia de la riqueza heredada en la economía mundial.[3]

El libro argumenta que el mundo de hoy está volviendo hacia el "capitalismo patrimonial", en el que gran parte de la economía está dominada por la riqueza heredada: el poder de esta clase económica está aumentando, amenazando con crear una oligarquía.[4] Piketty cita novelas de Honoré de Balzac, Jane Austen y Henry James para describir la rígida estructura de clases basada en el capital acumulado que existía en Inglaterra y Francia a principios del siglo XIX.
Piketty considera necesario reducir la desigualdad económica para lo que propone un impuesto global progresivo sobre la riqueza de hasta un 2% combinado con un impuesto progresivo sobre la renta que alcance hasta el 80%; aunque reconoce que tal impuesto "sería políticamente imposible".[5]
Piketty cree que la tasa de crecimiento volverá a caer por debajo de la tasa de retorno, y el siglo XXI será una aberración en términos de desigualdad.[6]
Sin ajuste tributario, Piketty predice un mundo de bajo crecimiento económico y extrema desigualdad. Sus datos muestran que a lo largo de largos períodos de tiempo, el rendimiento medio de la inversión sobrepasa los ingresos basados en la productividad por un amplio margen.[3] Rechaza la idea de que los aumentos de productividad resultantes de los avances tecnológicos pueden ser utilizados para devolver un crecimiento económico sostenido. No debemos esperar que surja un "orden más justo y racional" basado en "caprichos de la tecnología" y que el retorno de la inversión pueda aumentar cuando la tecnología pueda ser sustituida por la gente.[5]
Recepción

La publicación del libro de Piketty ha recibido tanto alabanzas y aprobación como críticas tanto en la derecha política como en la izquierda.[7]
Para David Harvey, la tesis de Piketty confirma que el capitalismo de libre mercado, cuando no interviene el Estado para redistribuir la riqueza, produce oligarquías antidemocráticas y, por supuesto, desigualdad. La causa es que la tasa de retorno del capital siempre supera a la tasa de crecimiento de la renta, cuestión que como señala Piketty es y ha sido la contradicción central del capital. Esto ocurre, según Harvey, y critica que no lo señale Piketty, por el desequilibrio de poder entre capital y trabajo. Harvey sostiene que, aunque Piketty señala el período 1932-1980 como excepcional al establecerse la tributación progresiva (implantación del keynesianismo), que permitió mantener la demanda y no impidió el crecimiento, ignoraría la pregunta sobre cómo se mantuvo la demanda a partir de 1980, cuando se confirma el fin del keynesianismo y la fuerte implantación del neoliberalismo thatcheriano, y por tanto la respuesta: la expansión desmesurada del crédito que causará crisis continuas de las que Piketty tampoco da explicación, entre ellas la crisis financiera de 2008 y la crisis económica de 2008-2015.[8]
El éxito excepcional del libro fue ampliamente atribuido a "tratar sobre el tema correcto en el momento adecuado", como dijo The Economist. El propio Piketty reconoció que existe un sentido común de que "la desigualdad y la riqueza en los Estados Unidos se han ido ampliando". El eslogan "Somos el 99%" del Movimiento Ocupar Wall Street habló de desigualdad "el espíritu de nuestra época -una era de crisis aparentemente permanente y de austeridad", como dijo Adam Booth.[9]
El autor británico Paul Mason rechazó las acusaciones de "marxismo blando" como "completamente equivocadas", señalando que Marx describió las relaciones sociales tratando de desvelar las tendencias internas del capitalismo, mientras que Piketty se basa únicamente en categorías sociales y datos históricos. Piketty más bien "colocó una bomba sin estallar dentro de la corriente principal, la economía clásica", concluye.[10]
Otros estudiosos han construido sobre el trabajo de Piketty, como el historiador Walter Scheidel, que concuerda con Piketty en su propio estudio de la desigualdad (The Great Leveler, 2017, en español El gran nivelador. Violencia e historia de la desigualdad desde la Edad de Piedra hasta el siglo XXI, 2020) que la brecha seguirá aumentando a medida que pasen las décadas, pero sostiene que las soluciones de Piketty son insostenibles.[11]