El deseo en otoño

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El deseo en otoño es una película mexicana de terror psicológico dramática de 1972, dirigida por Carlos Enrique Taboada y escrita por Toni Sbert, Fernanda Villeli y Jorge Fons. Está protagonizada por Maricruz Olivier, Guillermo Murray y Sonia Furió. La historia sigue a Elena, una mujer soltera y madura que vive bajo el yugo de su madre; cuando esta muere, su vida finalmente logra tornarse independiente, al punto de casarse y comenzar a llevar una mejor vida, hasta que empieza a recibir cartas misteriosas que la hacen dudar sobre la veracidad de su supuesta nueva felicidad.[1][2]

Elena es una maestra de química en preparatoria cuya vida ha transcurrido bajo la fuerte opresión de su madre, quien siempre la manipuló y la llenó de temores, en especial en contra de los hombres, a fin de mantenerla cerca. Cuando ésta muere repentinamente, Elena se siente sola, por lo que le pide a su amiga y colega Clara, que está secretamente enamorada de ella, que se mude a su casa. Ella acepta encantada e incluso aprovecha cualquier oportunidad para demostrarle lo que siente. Un día recibe el citatorio de un notario, al que acude y es sorprendida al recibir una carta de su madre, donde se lee que le ha dejado el dinero que ahorró durante toda su vida con la esperanza de que pueda ser feliz. Tras valuar su fortuna, Elena se entera de que es millonaria, pero sigue triste sin creer que pueda haber algo más para una mujer soltera de su edad. Continuando con un estilo de vida modesto y rutinario, sin mayores aspiraciones más que seguir enseñando y lidiando con la rebeldía de sus estudiantes, es presionada por el director de la preparatoria con el fin de que tome un descanso. Accediendo a esto, Elena se da un tiempo para vacacionar, y Clara no está nada a gusto ante la idea de que la abandone y no tiene ninguna intención de pedirle que la acompañe. Dirigiéndose a Acapulco para pasar tiempo con su tía y su prima, conoce a Víctor, un hombre viudo y atractivo que al parecer también es rico, del que se enamora y con quien al poco tiempo se casa. Elena regresa a su hogar luciendo un estilo más jovial junto a su marido. Clara, herida y celosa, desconfía de Víctor, considerándolo un oportunista cazafortunas. Creyendo que los tres pueden vivir en armonía, Elena le insiste a Clara que se quede a vivir con ellos, aceptando en un inicio hasta que su relación con Víctor se vuelve hostil. La situación llega a su límite, por lo que Clara decide irse de la casa, aún cuando Elena desea disuadirla, antes de ser detenida por Víctor.

Elena comienza a recibir cartas anónimas, y su nuevo inicio empieza a desmoronarse, debido a que las misivas le avisan que está en grave peligro al lado de Víctor. A la par, la sospechosa actitud de este no ayuda, pues se dedica a gastar el dinero de su esposa, alegando que se lo pagará cuando reciba la transferencia de todo su efectivo desde los Estados Unidos, mismo que parece nunca llegar. Víctor compra dos seguros de vida, uno para ella y el otro para él, y presiona a Elena a firmar. Tras sufrir un extraño accidente en casa y alterada por las cartas que recibe, Elena llega a la conclusión de que Víctor la intenta matar para quedarse con todo su dinero. Aterrada, ella es quien termina acabando con él.

Creyendo que salvó su vida, se siente en paz con la compañía de Elena. Poco después de la muerte de su esposo, es visitada por Miss Simpson, una abogada que llevaba en regla los asuntos monetarios de Víctor, quien le hace saber que su dinero ya ha sido transferido a su cuenta en México y ella es su heredera universal. Al darse cuenta de que asesinó al hombre que amaba y que él siempre le dijo la verdad, cae en un estado de desesperación. Mientras se halla en la oficina del director pidiendo su baja profesional de la escuela, observa un papel similar a los que recibía en sus anónimos. Es así como descubre que dos de sus alumnos, Silvia, la hija del director, y su novio, Javier, eran los responsables de enviar dichas cartas, pues ambos se lo confiesan. A su revelación añaden que la maestra Clara fue quien posiblemente le envió los demás escritos, ya que ellos solo habían mandado dos a modo de broma y ella los atrapó, pidiéndoles unas cuantas hojas del papel que usaron para escribirlas. Elena actúa tranquila, pero valiéndose del mal desempeño que ambos han tenido en su clase, fabrica una venganza, pidiéndoles hacer una prueba de laboratorio para demostrar que merecen aprobar su materia. Haciendo uso de sus conocimientos en química, les da un reactivo y les dice que sigan las indicaciones de un ejercicio de su libro de química. Elena se marcha en tanto los jóvenes realizan la tarea y, para su desconocimiento, la sustancia explota fatalmente, matándolos a ambos.

Más tarde, Clara se encuentra con Elena quien, perturbada, la confronta respecto a los anónimos. Clara no tiene más remedio que confesar su culpabilidad y parte de los sentimientos que la orillaron a hacer lo que hizo. Llegando a un colapso mental total, Elena la asesina apuñalándola con unas tijeras. Quebrada emocionalmente mientras observa el cadáver de Clara, la voz de su madre en su cabeza rememora las palabras que alguna vez le dijo: «No se puede confiar en nadie.»[3][4]

Reparto

Sin acreditar

Los artistas aquí enlistados aparecieron en la película con participaciones secundarias o como extras.[5]

Producción

Música

El cantante Rocky Shahan (II) interpretó y grabó un tema musical para la película que se usó en los créditos iniciales, titulado «A Song for Elena».[6]

Adaptación

Referencias

Enlaces externos

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