El sur de una pasión
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Ayudante de dirección
Martín Hodara (primer asistente de dirección)
Alberto Waisman (segundo asistente de dirección)
Alberto Waisman (segundo asistente de dirección)
Dirección artística
Pepe Uría
| El sur de una pasión | ||
|---|---|---|
| Ficha técnica | ||
| Dirección | ||
| Ayudante de dirección |
Martín Hodara (primer asistente de dirección) Alberto Waisman (segundo asistente de dirección) | |
| Dirección artística | Pepe Uría | |
| Producción | Cristina Fasulino | |
| Guion | Cristina Fasulino | |
| Música | Marcelo Ferreyra | |
| Sonido | Gabriel Coll | |
| Fotografía | Paula Grandio | |
| Montaje | José del Peón | |
| Vestuario |
Valentina Gieco Ángeles Fasulino | |
| Ver todos los créditos (IMDb) | ||
| Datos y cifras | ||
| País | Argentina | |
| Año | 2000 | |
| Género | Drama | |
| Duración | 90 minutos | |
| Idioma(s) | Español | |
| Compañías | ||
| Productora |
Mandrágora Producciones Patagonik Film Group | |
| Ficha en IMDb | ||
El sur de una pasión es una película documental de Argentina filmada en colores dirigida por Cristina Fasulino sobre su propio guion que se estrenó el 10 de noviembre de 2005 y se exhibió en diversos festivales.[1]
Una muchacha deja de trabajar para niñera y se prostituye para conseguir el dinero que salve a su padre, con el que tiene una relación incestuosa, de ir a la cárcel.[2][1]
La película se divide en cuatro capítulos: «Comienza el final», «Acerca del quebranto», «Un ansia fiera en la manera de vivir», y «Tomar conciencia de la soledad».[3]
Reparto
Participaron del filme los siguientes intérpretes:[2][1]
- Analía Couceyro...Susan
- Ingrid Pelicori...Señora
- Pablo Carnaghi...Gordo
- Luis Sabatini...Guardaespalda
- Gabo Correa...Señor
- Rubén Szuchmacher...Dueño del club
- Gabriel Molinelli...Padre
- Isis Krüger...Lili
- Horacio Nittalo... Cicatriz
- Ayelén Delesio... Susan niña
- Fernando Cerviño...Barman
Comentarios
Paraná Sendrós en Ámbito Financiero opinó:
”Este film, medio pariente de los del mexicano Arturo Ripstein, altera ciertas cosas de los viejos folletines... Reconsidera, además, un clisé del tango: por sobre la inicial figura de baile, la mujer sostiene al hombre….En este caso se trata de padre e hija, dos «artistas» de un piringundín de mala muerte. Ella lo mantiene desde chica. El es bueno sólo para hacer el verso del macho triste y abandonado…la mujer lo abandonó hace años por un miembro de policía. …la hija… anda todo el tiempo malhumorada. Y anda, y anda, hay que ver cómo anda, en planos largos que poco aportan (pero si se quitaran esto sería un mediometraje). Los demás personajes también andan siempre malhumorados, salvo una extranjera madurita, eso que la maltratan, y la madre, que cuando jovencita salía de conquista tres veces por semana….Y cada tanto hay algo de tango, pero muy poquito.”[3]