El vapor en la Antigua Grecia

From Wikipedia, the free encyclopedia

Los inventos propulsados por la energía del vapor ya estaban vigentes en tiempos de la civilización de la Antigua Grecia alrededor del siglo I a. C. Respecto al vapor, fue gracias al interés del inventor alejandrino Herón de Alejandría, quien investigó, entre otros, el campo de la mecánica, lo cual le derivaría a la investigación en conceptos como la energía térmica, la ley de la acción-reacción o los autómatas.[1][2]

A pesar de que se conocen escasos inventos y sobre todo con utilidades secundarias, se les consideran los precedentes indirectos de futuros inventos como son la turbina de vapor, unos siglos más tarde. Sin embargo, no hay duda de que este primer descubrimiento griego es una prueba del amplio conocimiento científico de la civilización de entonces.

Durante el Imperio alejandrino, los inventos y la ciencia jugaron un papel importante para la sociedad. A raíz de la inquietud por el conocimiento y la filosofía, uno de los inventores que destacó en el ámbito de la mecánica fue Herón de Alejandría, que descubrió una forma arcaica de la ley de la acción-reacción, lo cual lo llevó al campo de la investigación y realización de los autómatas.[3] Ninguno de estos inventos destacó especialmente entre la sociedad por aquel entonces. No consta que estos inventos se llegaran a desarrollar hasta llegar a utilidades mayores a sistemas sencillos y lúdicos. Tampoco fueron desarrolladas por otros investigadores que no sean Herón de Alejandría, pero a pesar de esto, son de las primeras inquietudes por desarrollar inventos con un sistema de procesamiento del vapor dentro de la historia de la máquina de vapor.

Animación de motor eólico con vapor (eolípila).

Eolípila

La eolípila se considera la primera máquina de vapor. Fue descubierta mediante varios experimentos con el fuego y el agua (vapor de agua) y la ley de acción-reacción, es decir, un juego de temperaturas donde se conseguía cambiar el estado del agua y aprovechar la energía que eso generaba. Este invento, considerado también una máquina térmica, era capaz de transformar la energía térmica en mecánica, generando un movimiento. Su mecanismo era muy simple. Constaba de una bola sopesa llena de agua (o alcohol en otros casos) con dos tubos por donde salía el vapor generado mediante la acción y el calor producido por una llama de fuego situada bajo la bola.

Pese al nuevo descubrimiento, la máquina no despertó mucho interés, pues, en una sociedad dividida en hombres libres y esclavos, la necesidad de cualquier máquina automática era prescindible. Disponían de mucha mano de obra barata para realizar el mismo trabajo, dejando la utilidad de la eolípila en un segundo plano de entretenimiento. A todo eso, se le suma el hecho que la decadencia del Imperio de Alejandro causó una pérdida del interés en la ciencia.[4]

Templo de Herón

La filosofía mueve la tecnología

Referencias

Related Articles

Wikiwand AI