Al inicio de la Revolución Francesa, el Margraviato de Baden estaba unido bajo Carlos Federico, pero este no formaba un territorio compacto. Su superficie total era de solo unos 3.500 km², consistiendo de un número de distritos aislados a ambas márgenes del alto Rin. Carlos Federico se esforzó por adquirir los tramos intermedios de tierra, para dar así continuidad territorial a su país. Su oportunidad para conseguirlo llegó durante las Guerras Revolucionarias Francesas. Cuando estalló la guerra entre la Primera República Francesa y la Monarquía Habsburgo en 1792, el Margraviato de Baden luchó en favor de la Casa de Habsburgo. Sin embargo, su país fue devastado como resultado, y en 1796 el Margrave se vio obligado a pagar una indemnización y ceder sus territorios en la margen izquierda del Rin en favor de la Primera República Francesa. La fortuna, sin embargo, pronto cambiaría. Con la mediatización alemana de 1803, y en gran parte debido a los buenos oficios de Alejandro I de Rusia, Carlos Federico recibió el Principado episcopal de Constanza, parte del Electorado del Palatinado, y otros distritos más pequeños, conjuntamente con el prestigio de ser nombrado Príncipe-Elector. En 1805 cambió de bando y luchó en favor de Napoleón; como resultado, por la Paz de Presburgo de ese mismo año, obtuvo Breisgau y otros territorios a expensas del Imperio austríaco. En 1806, el Electorado de Baden firmó el Rheinbundakte, uniéndose a la Confederación del Rin. Con la disolución del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos Federico declaró su soberanía creando así el Gran Ducado de Baden, recibiendo otras incorporaciones territoriales también.