Hija del conde Nuño Pérez de Lara, señor de Lara, y de Teresa Fernández de Traba (reina consorte de León), y hermana de Sancha, condesa consorte del Rosellón y de Cervera. Se casó en el 1178 con el conde Armengol VIII de Urgel quien, siguiendo la tradición de los condes de Urgel, optó por buscar una esposa en el reino de Castilla, con el objetivo de distanciarse del reino de Aragón.[3]
Miembro de un linaje poderoso, originario de Burgos, que en las reuniones de las Cortes tenían el primer voto del estamento nobiliario; con su matrimonio con el conde, no solo aportó las posesiones en tierras de León, Castilla y Galicia, sino también la seguridad y la ayuda de un linaje importante en el caso que fuera necesario. Fue a la muerte de su suegro, Armengol VII de Urgel, cuando su esposo asumió el ejercicio del poder en el condado de Urgel, a la vez que, en el año 1185, otorgó una carta de donación con motivo de esponsalicio a su esposa, Elvira, los castillos de Agramunt, Ponts, Alós, Linyola, Bell Lloch y la mitad de todas sus propiedades en Lérida, con el objetivo que ella los tuviera en vida, tuviera hijos o no.
El matrimonio atravesó una convivencia difícil, tanto por la causa de la infertilidad como por los desacuerdos, hecho que provocó que la condesa se negara a aceptar que su esposo la usara como garantía en la guerra que mantenía con el conde de Foix, para asegurar el rescate de cinco de sus hombres. Todo esto desembocó, finalmente, en la firma de un acuerdo de concordia entre los cónyuges en el año 1203, cuando se prometieron estima y fidelidad; aunque se considera que la reconciliación fue posible por el nacimiento de su única hija, Aurembiaix. Este nacimiento inició una nueva etapa con un objetivo en comúnː la defensa de los intereses del condado de Urgel para su hija, directamente amenazados por el vizconde Giraldo IV de Cabrera, con el consentimiento temporal del rey Pedro II el Católico. El matrimonio buscó ganarse el afecto y el apoyo de los nobles del condado y Armengol VIII consiguió, en el 1208, la promesa del rey de defender todo lo que Elvira había recibido y recibiría por su matrimonio.[2]
Después de fallecer su marido, Elvira se convirtió en regente del condado en nombre de su hija Aurembiaix. Con la intención de preservar el condado para su hija y evitar su división, otorgó la regencia a Pedro I de Aragón, y el patrimonio del condado como feudo, sin perjudicar los derechos de Aurembiaix, a la vez que el rey se comprometía a proteger las propiedades contra las pretensiones del vizconde Giraldo de Cabrera sobre Urgel.
Desde la muerte de su marido y hasta la muerte del rey Pedro I de Aragón, ocurrida en el año 1213, la condesa se refugió durante un tiempo en el monasterio cisterciense de Sant Hilari de Lérida, que había fundado en 1204 con su marido. Más tarde, contrajo matrimonio con un viejo amigo y valedor de la familia, el caballero Guillermo de Cervera, señor de Juneda, que posiblemente sucedió al rey como regente del condado. Fiel siempre a la monarquía de Aragón, Guillermo de Cervera se convirtió en el tutor de Aurembiaix.
Ante la inseguridad producida por la muerte del rey, y la menoría de edad de Jaime I de Aragón, el condado sería ocupado de nuevo. Entonces, el matrimonio decidió llevar a Aurembiaix a Castilla con el objetivo que permaneciera bajo la protección de los Lara, mientras ellos luchaban por preservar sus derechos en el condado.
Aunque hizo testamento en el año 1220, no queda confirmado que Elvira de Lara falleciera aquel año o en años posteriores. Ordenó ser sepultada en el monasterio de Sant Hilari de Lérida.