Emboscada de Vado de Yeso
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| Emboscada de Vado de Yeso | ||||
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| Parte de Guerrilla de Ñancahuazú | ||||
| Fecha | 31 de agosto de 1967 | |||
| Lugar | Vado del Yeso, río Grande, provincia Luis Calvo, departamento de Santa Cruz, Bolivia | |||
| Resultado | Victoria del Ejército de Bolivia | |||
| Beligerantes | ||||
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| Fuerzas en combate | ||||
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La Emboscada de Vado del Yeso fue un enfrentamiento militar ocurrido el 31 de agosto de 1967 en un paso del río Grande, departamento de Santa Cruz, Bolivia, durante la Guerrilla de Ñancahuazú. En la acción, una sección del Ejército boliviano emboscó y aniquiló al grupo de vanguardia del Ejército de Liberación Nacional (ELN), que operaba bajo el mando de Ernesto Guevara. Fue un golpe duro recibido por la guerrilla y marcó el comienzo del fin de la campaña insurgente.[1]
La delación de Honorato Rojas
A fines de agosto de 1967, la guerrilla se encontraba dividida en dos columnas debido a las dificultades del terreno y la persecución militar. La vanguardia, compuesta por 26 combatientes, estaba al mando del cubano Juan Vitalio Acuña Núñez, conocido como «Joaquín». Este grupo transportaba la mayor parte de los recursos de la guerrilla: medicinas, alimentos, documentos, la caja de guerra con aproximadamente 30.000 dólares, equipos de radio, rollos fotográficos y los diarios de campaña de Guevara y otros jefes.[2][3]
Entre los integrantes de la vanguardia se encontraban también el cubano Juan Vitalio Acuña Núñez («Joaquín»), la argentino-alemana Tamara Bunke («Tania»), el peruano Juan Pablo Chang Navarro («El Chino») y los bolivianos Jorge Vázquez Viaña («Loro») y Moisés Guevara. Su misión era adelantarse, reconocer rutas hacia Muyupampa y establecer contacto con redes urbanas de apoyo.[4]
El punto de cruce elegido por la guerrilla era el Vado del Yeso, un paso estacional del río Grande conocido por los campesinos de la zona. Entre ellos se encontraba Honorato Rojas, un labriego que había mantenido contacto previo con la guerrilla y conocía sus movimientos. Rojas fue contactado por efectivos del Ejército boliviano y, según todas las fuentes, accedió a colaborar a cambio de dinero o favores.[5]
Rojas informó al teniente Luis Saavedra que los guerrilleros cruzarían el río por ese punto en la mañana del 31 de agosto. Además, proporcionó detalles sobre la formación, el horario aproximado y la carga que transportaban. Con esa información, Saavedra dispuso la emboscada en la margen opuesta, cubriendo el vado con fuego cruzado.[6] La delación de Rojas fue determinante para el éxito de la operación militar y es mencionada por todas las investigaciones como un factor clave en la derrota de la vanguardia guerrillera.[6]
Honorato Rojas fue asesinado en 1969 por militantes del ELN en venganza por su traición.[7]
Desarrollo del combate
En la madrugada del 31 de agosto, los 32 soldados de la sección del teniente Luis Saavedra tomaron posiciones en la ribera occidental del río Grande, perfectamente camuflados entre la vegetación. La sección contaba con fusiles FN FAL, una ametralladora M1919 Browning y abundante munición. El capitán Mario Vargas Salinas, oficial de la Compañía C del Batallón Manchego, supervisó el despliegue táctico, aunque el mando directo en el terreno lo ejercía Saavedra.[8]
Poco después del amanecer, los guerrilleros comenzaron a cruzar el río en fila india. El agua les llegaba a la cintura y cargaban pesadas mochilas, lo que ralentizaba su avance y los hacía vulnerables. La vanguardia estaba encabezada por Antonio Sánchez Díaz, quien portaba un fusil M-1 y una pistola.
Cuando aproximadamente la mitad del grupo se encontraba en medio de la corriente y el resto aún en la orilla de partida, el teniente Saavedra ordenó abrir fuego. La primera ráfaga de ametralladora barrió la línea de cruce. Los soldados dispararon desde sus posiciones cubiertas contra los guerrilleros atrapados en el agua.[8]
La sorpresa fue absoluta. Los guerrilleros intentaron responder al fuego, pero muchos fueron alcanzados antes siquiera de descolgar sus fusiles. Antonio Sánchez Díaz cayó en los primeros minutos, herido de muerte. Algunos combatientes que ya habían alcanzado la orilla opuesta intentaron cubrir la retirada, pero fueron superados por la intensidad del fuego.[6]
El combate duró aproximadamente 45 minutos. Los sobrevivientes huyeron en desorden hacia la espesura, abandonando a sus muertos, heridos y la totalidad de las mochilas con el equipo y los documentos. El Ejército no realizó persecución inmediata por temor a una posible emboscada, pero el daño infligido era irreversible.[9]
Consecuencias
Bajas
El Ejército boliviano sufrió siete muertos, entre ellos el cabo Mario Gutiérrez, y entre diez y doce heridos, incluido el teniente Saavedra, quien recibió un impacto en un brazo.[7]
La guerrilla perdió trece hombres. Diez cadáveres fueron recuperados en el lugar: los de Antonio Sánchez Díaz, Moisés Guevara, Casildo Condori, Francisco Huanca Flores, Walter Arencibia Ayala, Apunte Quispe, Serapio Aquino Tudela, Luis Medina Silva y dos combatientes no identificados.[8]
Tres cuerpos fueron hallados semanas después río abajo: los de Tamara Bunke, Juan Vitalio Acuña Núñez y Luis Alejandro Roca.[8]
Lograron escapar Juan Pablo Chang Navarro y Jorge Vázquez Viaña, quienes se reincorporaron semanas después a la columna de Guevara. Ambos murieron en la Quebrada del Yuro el 9 de octubre de 1967.[10]
Pérdida de documentación
El Ejército capturó 23 mochilas que contenían la práctica totalidad de los archivos de la guerrilla. Entre ellos estaban los diarios de campaña de Ernesto Guevara, planos topográficos de la región, códigos de comunicación cifrados, listas completas de contactos y simpatizantes en Bolivia y el extranjero, y la caja de guerra con aproximadamente 30.000 dólares.[11]
La documentación fue trasladada a Camiri y posteriormente a La Paz, donde agentes de la CIA destacados en Bolivia la analizaron en detalle. Esta información permitió al Ejército conocer con precisión la estructura interna del ELN, sus planes, su estado logístico y moral, y las identidades de su red de apoyo urbano.[12]
Repercusión estratégica
La emboscada del Vado del Yeso constituyó un punto de inflexión decisivo en la campaña de Ñancahuazú. La guerrilla perdió a sus combatientes más experimentados, toda su capacidad logística y sus archivos secretos. Guevara, al conocer la magnitud del desastre, escribió en su diario: «Fue el peor día de la guerra».[13]
A partir de ese momento, el ELN quedó a la defensiva, en retirada constante y sin posibilidad de reabastecimiento ni comunicación con el exterior. El Ejército boliviano, con el apoyo de inteligencia estadounidense, inició el cerco final que culminaría con la captura y muerte de Guevara en la Quebrada del Yuro el 8 y 9 de octubre de 1967.[14]
Nota sobre la muerte de Antonio Sánchez Díaz
Existe discrepancia en las fuentes acerca de la fecha y lugar de la muerte de Antonio Sánchez Díaz, «Marcos». Algunos informes militares bolivianos la sitúan el 2 de junio de 1967 en el combate de El Mesón.[15] Sin embargo, la biografía de Jon Lee Anderson, basada en los diarios del Che y testimonios de sobrevivientes, la ubica en Vado del Yeso el 31 de agosto.[6] La historiografía actual tiende a aceptar esta segunda versión.