Emilia Pardo Umaña
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Maria Umaña Camacho
| Emilia Pardo Umaña | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nacimiento |
9 de diciembre de 1907 | |
| Fallecimiento |
18 de diciembre de 1961 (54 años) | |
| Familia | ||
| Padres |
Luis Pardo Carrizosa Maria Umaña Camacho | |
| Familiares | Camilo Pardo, Santiago Pardo, Juan, Helena (hermanos). | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Periodista, Enfermera | |
| Triunfos | Primera periodista mujer en Colombia. | |
Emilia Pardo Umaña (Bogotá, 9 de diciembre de 1907 - Bogotá, 18 de diciembre de 1961)[1] fue una periodista y enfermera colombiana reconocida por su incursión en su oficio en una época en que la participación femenina en este campo era poco común en Colombia.
Nació como la segunda de nueve hijos. Su hermano mayor, conocido por el seudónimo K-milo, fue autor de Las haciendas de la sabana, Tiempos viejos (1946)[1] y desempeñó un papel fundamental en su formación intelectual y vocación literaria. Desde temprana edad, Emilia mostró interés por la lectura, habilidad que adquirió antes de cumplir cinco años.[2]
En 1915 inició sus estudios primarios en el Colegio de las Señoritas Echavarría, ubicado en el barrio Santa Bárbara de Bogotá. Posteriormente cursó la secundaria en el Colegio del Sagrado Corazón. Más adelante se formó como enfermera en el Centro de Acción Social Infantil y en el Hospital de San José.[1]
Tras recibir la educación considerada convencional para mujeres de su clase social en ese periodo, Emilia Pardo Umaña optó por dedicarse al periodismo, una profesión poco habitual para las mujeres en Colombia en ese momento. Su decisión marcó una ruptura con los roles tradicionales de género y abrió camino para futuras generaciones de mujeres en el ámbito de la comunicación.[3]
Emilia comenzó su trayectoria como redactora en la sección social del diario liberal El Espectador. Su formación periodística se dio junto a figuras emblemáticas del periodismo colombiano, entre ellos Luis y Gabriel Cano, Lucas Caballero Calderón, Tomás Rueda Vargas, Laureano Gómez y Eduardo Santos. Con el tiempo, se consolidó como una columnista de opinión reconocida. Además, colaboró con otros periódicos como El Siglo, El Tiempo y El Mercurio, y escribió para diversas revistas, incluyendo Letras y Encajes, Vida, Cromos, Sábado y América. También fue parte del grupo fundador del Círculo de Periodistas de Bogotá.[1]
Fue la primera mujer en participar activamente en una sala de redacción, realizando labores como la búsqueda de fuentes, la investigación de campo y el recorrido por las calles de Bogotá. Su estilo narrativo como cronista atrajo la atención por su originalidad y profundidad, y se destacó por no encasillarse en los roles convencionales asignados a las mujeres periodistas de la época. Emilia no aspiraba al matrimonio como destino, y frecuentaba los cafés del centro de Bogotá durante las décadas de 1930 y 1940, espacios donde se gestaban debates políticos y expresiones poéticas.[2]
Obras
La producción periodística de Emilia Pardo Umaña se concentró principalmente en el género de la columna de opinión, aunque también incursionó en otros formatos como el perfil, la entrevista, el reportaje y la crónica. Asimismo, algunos de sus textos presentan elementos de ficción, lo que ha llevado a considerarlos cercanos al cuento. Su escritura se caracterizó por una notable variedad de recursos narrativos, lo que evidencia su versatilidad tanto como periodista como literata.[3]
A lo largo de su carrera se distinguen cuatro periodos en los que se observa una evolución en su voz, estilo, argumentación y posicionamiento ideológico. Sus textos reflejan una búsqueda constante por afinar su estilo, influida en ocasiones por circunstancias personales o por la línea editorial de los medios en los que colaboró. Su obra revela una preocupación persistente por establecer un vínculo directo con el lector, a través de un lenguaje cercano, crítico y reflexivo.[4]
De la nota social a la columna de opinión[2]
Durante esta etapa inicial, Emilia Pardo Umaña se formó como periodista en el diario El Espectador. Comenzó cubriendo las páginas sociales, centradas en el registro de eventos como nacimientos, matrimonios, defunciones y efemérides. A partir de 1936, asumió una columna diaria en la misma sección, donde empezó a abordar temas de mayor complejidad relacionados con la vida cotidiana, la etiqueta, el arte y, progresivamente, cuestiones políticas. En 1939, debido a su creciente popularidad, fue trasladada a la página de opinión, consolidando su estilo y ampliando su alcance temático.[4]
Política y periodismo comprometido
Con una década de experiencia, Emilia intensificó su crítica social y política, enfocándose en los abusos de la administración pública y en las condiciones de vida de los bogotanos. Su obra en este periodo se caracteriza por una postura combativa y por una reflexión constante sobre el papel del periodismo como herramienta de formación ciudadana. Abordó temas como la ética profesional, la vocación periodística y la responsabilidad histórica de la prensa.[4]
Ruptura y cambio
Tras su exilio y un Consejo Verbal de Guerra, Pardo Umaña viajó a Europa, donde se reinventó como cronista de viajes para el diario El Tiempo. En esta etapa, su escritura adoptó un tono más personal y literario, con descripciones detalladas de paisajes, personajes históricos y experiencias sensoriales. Su estilo se tornó más fluido y elocuente, con incursiones en la ficción. Durante su estancia en España, también se desempeñó como corresponsal taurina, cubriendo temporadas y realizando entrevistas con figuras destacadas del mundo taurino.[4]
Crítica, autobiografía y madurez estilística[2]
En este periodo escribió su única novela, Un muerto en la Legación (1951), una obra de ficción policial publicada por la Editorial Kelly en Bogotá. De regreso en Colombia, retomó su labor en El Tiempo, donde desarrolló una serie de crónicas históricas sobre Bogotá. En ellas, personificó estatuas y espacios urbanos para cuestionar los procesos de modernización que amenazaban el patrimonio arquitectónico de la ciudad.[2]
Este periodo también se distingue por su tono autobiográfico. Destaca el reportaje “María Umaña de Pardo”, incluido en la Antología de Grandes Reportajes Colombianos bajo el título “Reportaje a la mamá”, considerado una de las primeras expresiones del periodismo literario en Colombia. En él, Emilia reconstruye una conversación íntima con su madre, evocando las costumbres familiares y las tradiciones santafereñas.[2]
La obra de Emilia Pardo Umaña comprende más de 400 columnas de opinión publicadas entre 1934 y 1961 en diversos medios nacionales, consolidando una trayectoria de 27 años de escritura comprometida, crítica y profundamente conectada con su tiempo. [4]
Referencias
- 1 2 3 4 Unknown, Publicado por. «Emilia Pardo Umaña vida». Consultado el 20 de octubre de 2025.
- 1 2 3 4 5 6 Flórez Giraldo, Pérez P., Lina Patricia, Pablo (2010). «EMILIA PARDO UMAÑA: MEMORIAS DE LA PRIMERA COLUMNISTA COLOMBIANA». Universidad de Antioquia.
- 1 2 «Banrepcultural». Enciclopedia | La Red Cultural del Banco de la República. 24 de septiembre de 2024. Consultado el 20 de octubre de 2025.
- 1 2 3 4 5 «Emilia Pardo Umaña: Obra». Emilia Pardo Umaña. Consultado el 20 de octubre de 2025.
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