Emilio Stevanovich

periodista argentino From Wikipedia, the free encyclopedia

Emilio A. Stevanovitch (grafía correcta de su apellido), nació en Buenos Aires el 3 de diciembre de1924, en San Martín 955 [ Fundación Konex, revista Vosotras, “Emilio Stevanovich [sic]: el que conoce a todos”, Inés Malinow, septiembre de 1970 ],  falleció el 26 de diciembre de 1988 por una crisis cardíaca  en Buenos Aires [La Nación 27.12.88, Clarín 27.12.88]. Fue un  traductor, intérprete,  crítico teatral y musical y periodista de extensa actuación en medios de prensa, radio y televisión. Era hijo de la cantante rusa Ada Poliakova [La Nación 22.9.84, “Misa en memoria de Ada Poliakova”]. Su padre, de origen yugoeslavo, era periodista y fue quien lo impulsó a leer y estudiar idiomas..

Se graduó en ciencias políticas en la Sorbona y se doctoró en filología en la Universidad Nacional de La Plata [La Capital, Rosario, 16.10.87; Fundación Konex].  El artículo de Vosotras dice que hizo el doctorado en filosofía en Suiza. Fue el creador y conductor del programa radial Semanario Teatral del Aire que se transmitía por la entonces llamada Radio Municipal (LS1), así como de varios otros programas difundidos por LRA1 Radio Nacional. Su voz más bien grave daba la impresión de una cierta solemnidad, pero en persona se mostraba atento y cálido

Fue  profesor del City College de Nueva York (EE. UU.) y de la Escuela de Intérpretes de Ginebra (Suiza). En 1953, fundó el Instituto Francés de Estudios Superiores y fue Jurado del Premio Molière-Air France. Obtuvo distinciones del Brasil y de Francia. [Fundación Konex]

Trayectoria

Su carrera de intérprete comenzó  en las Naciones Unidas y en agosto de 1948 se desempeñó como tal en el Congreo Mundial de Intelectuales por la Paz, que tuvo lugar en Wroclaw (Polonia) [La guerra fría en la intelectualidad mundial, Marcos Chamudes, La Prensa, 3 de septiembre de 1978].  Entre 1948 y 1955 vivió en Ginebra, París (donde estudió ciencia política y trabajó en la corresponsalía del diario Clarín)  y Nueva York (donde fue corresponsal de “Novedades”de México) [Vosotras]. Años después y en forma intermitente, fue intérprete oficial del gobierno, así como de numerosas personalidades que visitaron la Argentina (entre otras Eleanor Roosevelt, Arnold Toynbee, el duque de Edimburgo, Lin Yutang,  Christian Barnard, John Dos Pasos, Lee Strasberg, Indira Ganhi [La Nación 27.12.88]). Esa profesión también la ejerció en radio y televisión; fue él quien interpretó en televisión las comunicaciones entre los astronautas y la NASA el día alunizaje (16 de julio de 1969). En 1970 acompañó en calidad de intérprete al Dr. Luis Federico Leloir cuando éste viajó a Estocolmo para recibir el Premio Nobel, evento que fue transmitido por televisión.

En sus programas radiales también ofició de intérprete cuando entrevistó  a actores y directores  de teatro, a cantantes de ópera y otras personalidades. También fue intérprete en numerosos congresos científicos  internacionales que tuvieron lugar en el país, así como en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

Tradujo al español obras de Chejov, Camus, James Baldwin y Truman Capote; así como el texto de la obra sinfónica para niños  “Pedro y el lobo” (Prokofiiev) y de la obra teatral “Bent” (de Martin Sherman, presentada en el teatro Gran Corrientes en diciembre de 1981). Algunas de sus traducciones las publicó en la editorial Talía, derivación de la revista de igual nombre que dirigió desde 1958 [La Nación 27.12.88].

Es autor del libro “George Gershwin, paradoja en blue” (mencionado en algunas de las fuentes pero no ha sido posible hallar la obra).

Premio Konex, 1981 (Diploma al mérito).

Periodismo, radio y televisión

Trabajó incansablemente como periodista;  al margen de dirigir y escribir para Talía, publicó innumerables artículos en La Nación con entrevistas, reseñas de viajes o crónicas culturales, además de la columna dominical titulada  “Quehacer teatral”; fue colaborador del mensuario Buenos Aires Musical , así como de las revistas Polifonía, Confirmado,  Siete días, Pájaro de fuego.

El 20 de junio de 1959  inició por LS1 el Semanario Teatral del Aire [La Nación, 11.4.81, Radiofónicas, “700 audiciones”; La Opinión 18.6.77 “18 años de un programa”; La Nación 27.6.87 “El Semanario Teatral de [sic] Aire cumplió sus 26 anos”], donde reseñó  la actualidad teatral argentina y del exterior (junto al crítico e historiador de teatro Luis Ordaz); colaboró en el ciclo teatral Las dos carátulas (Radio Nacional). Entre sus programas radiales dedicados a la música, cabe señalar  Pequeños conciertos, que inició el 3 de octubre de 1973 (LS1?), pero también hizo un programa con el mismo nombre por canal 13 de Buenos Aires en los años  70 [La Opinión, 3 de junio de 1977, “Entretelones de Pequeños Conciertos”]); Ligeramente hablando (LRA), Music-hall del aire, Ópera hoy (LS1). Fue comentarista de la actualidad internacional en el ciclo  La Gallina Verde por Radio Belgrano a comienzos de los '70) .

En televisión, condujo “Noches de gran gala de ópera y ballet”, “Buenos Aires cultural” [Konex] y Buenos Aires x 7 [verificar]

Formó a numerosos  intérpretes de conferencias, con quienes integró equipos que prestaron servicios en congresos científicos. Fue integrante de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina. A parecer fue el intérprete más joven en los comienzos de las Naciones Unidas y acuñó durante la Guerra Fría el término Estados Unidos de Norteamérica.[1].

Realizó la versión discográfica en castellano de El Principito (Antoine de Saint-Exupéry) grabada por Alfredo Alcón, Alberto Piazza y Norma Aleandro..

Vivió en el Palacio de los Patos del barrio de Palermo de la ciudad de Buenos Aires.[2]

[1]

Mentas

"Me centraré en el nombre de un país objeto de enconados debates en los intercambios internéticos del foro plurinacional de traducción al que pertenezco. El nombre no es otro que The United States of America, alias America. Sí, los ciudadanos de Estados Unidos llaman América a su propio país y, en consecuencia, se autodenominan «americanos». Sin embargo, América es todo un continente, con más de treinta países, grandes y pequeños, que podrían reclamar con el mismo derecho llamarse así. Nos encontramos, por lo tanto, ante un caso flagrante de apropiación indebida y unilateral de un nombre común, algo que en clave retórica podríamos calificar de sinécdoque o metonimia, es decir, el trasvase de significado desde un término que designa un todo hasta una sola de sus partes. Consciente del disparate, un argentino llamado Emilio Stevanovich -el intérprete más joven que ha tenido la ONU-, acuñó durante la guerra fría la denominación de Estados Unidos de Norteamérica, pero tuvo poco éxito, pues conduce a una nueva metonimia igual de ilícita: la del gentilicio «norteamericano». Basta con echar un vistazo a cualquier atlas para ver que en América del Norte, además de Estados Unidos, también «existen» Canadá y México, asimismo norteamericanos".

Manuel Talens, El dios americano de las palabras[2]

Enlaces externos

Referencias

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