Epilepsia del lóbulo frontal
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| La epilepsia del lóbulo frontal | ||
|---|---|---|
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Los lóbulos del cerebro humano, con el lóbulo frontal resaltado en azul | ||
| Especialidad | Neurología | |
| Síntomas | Crisis con movimientos significativos pero sin pérdida de conciencia | |
| Causas | Factores genéticos, áreas malformadas del cerebro, tumores cerebrales, lesiones[1] | |
| Diagnóstico | Basados en los síntomas, respaldado por estudios de neuroimagen[1] | |
| Diagnóstico diferencial | Crisis psicógenas no epilépticas (PNES);[2] trastornos del sueño; crisis de ausencia;[3] coreoatetosis paroxística cinesigénica[1] | |
| Tratamiento | Medicamentos antiepilépticos, dieta cetogénica, estimulación del nervio vago, cirugía[1][2] | |
| Frecuencia | 1 de cada 5.000 a 20.000[1][4] | |
| Sinónimos | ||
| Crisis del lóbulo frontal | ||
La epilepsia del lóbulo frontal es un tipo de epilepsia caracterizada por crisis (convulsiones) con movimiento significativo pero sin pérdida de conciencia.[3] Los movimientos pueden incluir empujes pélvicos o pedaleo de ambas piernas.[3] Otros síntomas pueden incluir la emisión de sonidos, comportamientos inusuales, pérdida del control de la vejiga y desviación de los ojos hacia un lado.[3] Las personas pueden notar que se aproxima una crisis.[3] Después de la crisis, puede haber un período durante el cual la persona es incapaz de mover parte del cuerpo; sin embargo, a menudo no se presenta un estado de confusión posterior.[1]
Las causas incluyen factores genéticaos, áreas malformadas del cerebro, tumores cerebrales y lesiones.[1] A menudo se presentan únicamente cuando la persona está dormida.[5][6] Estas crisis se originan en el lóbulo frontal del cerebro.[1] El diagnóstico puede basarse en los síntomas.[1] En aproximadamente el 66% de los casos, la resonancia magnética (RM) detecta anomalías, mientras que el electroencefalograma (EEG) suele aportar poca información adicional.[1] La tomografía por emisión de positrones (PET) o la tomografía computarizada por emisión de fotón único (SPECT) también pueden ayudar a localizar la zona afectada.[2] Otros trastornos que pueden presentar síntomas similares incluyen las crisis psicógenas no epilépticas (CNEP) y trastornos del sueño.[3][2]
El tratamiento inicial puede incluir medicamentos antiepilépticos, una dieta cetogénica o estimulación del nervio vago.[1][2] Aunque los medicamentos no siempre eliminen las crisis, pueden prevenir la aparición de crisis generalizadas.[1] Si el tratamiento médico no es eficaz, se puede realizar una cirugía para extirpar la parte afectada del lóbulo frontal.[2] La cirugía tiene un éxito completo en aproximadamente el 30% de los casos a los 5 años.[2]
La epilepsia es relativamente común y afecta al 0,5–1% de la población,[4] y la epilepsia del lóbulo frontal representa aproximadamente el 1–2% de estos casos (1 de cada 5.000 a 20.000 personas).[1] Es el segundo tipo más frecuente de epilepsia focal después de la epilepsia del lóbulo temporal.[5] Los hombres y las mujeres se ven afectados con una frecuencia similar.[1] La primera descripción clara de una crisis del lóbulo frontal data de 1827, realizada por JF Bravais.[6]