Ermita de Nuestra Señora de Gracia (Fuente Obejuna)
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| Ermita de Nuestra Señora de Gracia | ||
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Fachada principal | ||
| Localización | ||
| País |
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| Comunidad |
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| Provincia |
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| Localidad | Fuente Obejuna | |
| Coordenadas | 38°16′31″N 5°25′12″O / 38.27525, -5.4198888888889 | |
| Información religiosa | ||
| Culto | Iglesia católica | |
| Diócesis | Córdoba | |
| Historia del edificio | ||
| Construcción | Principios del siglo XVI | |
| Datos arquitectónicos | ||
| Tipo | Ermita | |
La ermita de Nuestra Señora de Gracia es un edificio religioso del municipio de Fuente Obejuna, en la provincia de Córdoba (España).
Se encuentra a las afueras de la población y al norte de la misma.[1]
Es uno de los monumentos más antiguos de Fuente Obejuna,[1] pero es extremadamente difícil precisar la fecha de construcción de este edificio, si bien es posible que fuera construido a principios del siglo XVI[2][3] o bien en época bajomedieval.[1] Ramírez de Arellano, en el siglo XIX, la llamó ermita de San Sebastián, y afirmó que en ella se reunieron los concejos de la ciudad de Córdoba y de Fuente Obejuna en 1476, y también que en el acta de esa reunión se mencionaba que era iglesia y monasterio, aunque esto último parece «no ser cierto» en opinión de los autores del Catálogo artístico y monumental de la provincia de Córdoba.[4]
Según la tradición, la imagen de la Virgen de Gracia se le apareció a un soldado en una fuente conocida como Fuente Santa, que está cerca de la ermita, y se consideraba que el agua de dicha fuente, que es de una gran calidad, tenía propiedades milagrosas y/o curativas, por lo que tanto la fuente como la ermita se convirtieron en lugar de peregrinación.[1] La Virgen de Gracia, además, siempre estuvo rodeada de una devoción de «carácter militar», y es probable que los soldados del municipio que sirvieron en los célebres Tercios de Flandes donaran ofrendas a la Virgen en señal de gratitud tras su retorno de las guerras o para implorar su protección en los campos de batalla.[1] El historiador Caballero Villamediana afirmó, según Rivera Mateos, que era tradición en el siglo XVIII colgar en la ermita mortajas, figurillas y miembros humanos como manos o piernas como «testimonio» de los prodigios y milagros realizados por la Virgen.[1] Y a finales del siglo XVIII, entre los «trofeos u ofrendas» que había en la ermita figuraban un caimán y dos costillas de ballena que desaparecieron a principios del siglo XIX durante la Guerra de la Independencia Española.[1]
Durante las guerras de Cuba y de Marruecos volvió a recuperarse la devoción popular por la Virgen de Gracia y el manto de la Virgen aún conserva algunas de las medallas que los soldados de aquella época ofrecieron a la Virgen en señal de gratitud.[1]
Descripción
Interior
Es un típico ejemplar de iglesia serrana con arcos perpiaños de las que hay abundantes ejemplares en toda la provincia de Córdoba.[4] Consta de una sola nave, dividida en cinco tramos y con el ábside cuadrado, y los arcos están contrarrestados desde el interior, por lo que carece de contrafuertes en el exterior.[4][1]
Los arcos son de ladrillo y ligeramente apuntados, y la techumbre, que en su origen sería de madera, es a dos aguas. Además, la capilla mayor está cubierta por una bóveda de crucería simple[3] con nervios de ladrillo, y también son de este material los arcos apuntados que rematan los tres muros del ábside.[5] La anchura de la nave es de unos ocho metros, aproximadamente, y la distancia entre arco y arco de unos tres metros.[4][1]
La imagen de la Virgen de Gracia, que mide unos 97 centímetros de altura, es de vestir, y su cabeza y manos son de madera tallada y policromada.[6] Sin embargo resulta difícil establecer su cronología, pero hay ciertos documentos que mencionan una imagen con esta advocación en el año 1611,[a] y Rivera Mateos, por su parte, añadió que posiblemente fuera tallada a finales del siglo XV o principios del siglo XVI.[1]
En el interior se conserva un crucifijo de madera tallada y policromada de hacia 1600[3] que mide unos 130 centímetros de altura y que es de «estilo popular»,[6] aunque Rivera Mateos añadió que seguramente fue realizado a finales del siglo XVI.[1]
Exterior

La puerta principal consiste en un arco de ladrillo y ante ella hay un pórtico, que luego avanza por el lado de la Epístola, con un poyo a modo de asiento, que es un elemento propio de las iglesias rurales de peregrinación.[7][8]
En el siglo XIX Ramírez de Arellano únicamente mencionó el pórtico situado ante la puerta principal y afirmó que constaba de tres arcos que descansaban sobre dos columnas reaprovechadas, y de las cuales un fuste es romano y un capitel visigodo. Sin embargo, en la actualidad el pórtico está compuesto por cinco arcos de ladrillo, de medio punto, peraltados y con arrabá, que descansan sobre capiteles y columnas que también son de ladrillo.[7] Y de este mismo material son los arcos del pórtico lateral, que descansan sobre unos pilares con semicolumnas.[6]
La espadaña descansa sobre el muro de los pies del templo,[7] y en palabras de los autores del Catálogo artístico y monumental de la provincia de Córdoba «se estira desmesuradamente hacia arriba», originando un alargado vano, en cuya parte alta cuelga el campanillo.[6] Y los laterales de la espadaña están escalonados.[7][6]