Ermita de la Virgen de las Nieves en Irati

Ermita de la Virgen en la Selva de Irati From Wikipedia, the free encyclopedia

La ermita de la Virgen de las Nieves en Irati (en vasco, Elurrako Ama Irati baseliza) está situada en la zona española de la Selva de Irati, en el centro del Monte Irati, dominio concellar[a] del Valle de Salazar, en el término municipal de Ochagavía. Su construcción comenzó en 1953 por iniciativa de los pueblos de los valles de Aézcoa y Salazar. La ermita, construida con piedra del lugar, con una cubierta de tablillas de haya y sostenida por una armadura[b] de abeto blanco, utiliza los materiales y los sistemas constructivos propios de la zona.[2]

Datos rápidos Localización, País ...
Ermita de la Virgen de las Nieves en Irati
Localización
País EspañaBandera de España España
División Navarra Navarra
Coordenadas 42°59′27″N 1°06′11″O
Información religiosa
Diócesis archidiócesis de Pamplona y Tudela
Historia del edificio
Fundación 1954
Fundador valles de Salazar y de Aézcoa, y diócesis de Pamplona
Datos arquitectónicos
Materiales piedra, abeto blanco y haya
Ermita de la Virgen de las Nieves
Sitio web oficial
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Dispone de una única nave con dos tramos y ábside semicircular. El cuerpo que da acceso a la ermita tiene una mayor anchura y deja a los lados dos dependencias utilizables como almacén y sacristía. Un hueco abocinado, en el centro del presbiterio, cerrado por una vidriera, acoge a la imagen de la Virgen de las Nieves, titular de la ermita, tallada por Jenaro Lázaro Gumiel.[3] Todo el interior queda decorado con unos murales realizados por el matrimonio de Pedro Lozano de Sotés y Francis Bartolozzi, de quienes también es el mural que aparece en el exterior.[4]

Con el paso de los años, la hermandad constituida en 1954[5] para el mantenimiento de la ermita había reducido su actividad y, aunque se seguía celebrando ininterrumpidamente la festividad de agosto, en 1984 la construcción estaba en mal estado, y en 2018 fue necesario proteger su perímetro. En 2020 se reconstituyó la hermandad y se iniciaron las gestiones para restaurar la ermita, tareas que concluyeron en 2022.[6]

Origen y construcción de la ermita

La construcción de la ermita de la Virgen de las Nieves responde a la iniciativa de los pueblos de los valles de Aézcoa y Salazar, que contó con la colaboración del obispado de Pamplona. El lugar elegido para su construcción fue el paraje de Larrainzar, situado entre los ríos Urzuri y Urbelza, cerca de la casa de Irati. El arquitecto pamplonés Tomás Arrarás, encargado del proyecto de la ermita, diseñó una edificación con rasgos propios del románico y de la arquitectura rural pirenaica. [3] La construcción comenzó en 1953, utilizando piedras extraídas de la misma campa de la ermita y abetos blancos aserrados a mano junto a la regata Urtxuria y arrastrados con caballerías hasta el lugar destinado a la ermita. Para la cubierta los carpinteros de los valles del Irati aportaron más de 7 500 tablillas de haya.[7]

La ermita consta de una sola nave con dos tramos y un ábside semicircular; los dos tramos y el ábside quedan marcados por cerchas de madera labrada y puntualmente policromada; la cercha que da paso al presbiterio se apoya en ambos lados en Pilastras compuestas por varios troncos de abeto. El acceso a la nave se realiza a través de un cuerpo más ancho que, a modo de pórtico, deja a cada lado un almacén que puede servir de sacristía o almacén. La fachada principal sitúa, en la cumbrera del hastial, una sencilla espadaña donde se aloja la campana; un amplio hueco con un arco de medio punto da paso a este pórtico y deja a cada lado unas ventanas geminadas. En las fachadas laterales un par de ventanas sencillas iluminan la nave. En el fondo del presbiterio destaca, a modo de hornacina, un hueco abocinado, con una de fondo; este es el lugar destinado a la imagen de la Virgen de las Nieves, titular de la ermita.[6]

En el exterior, los huecos quedan enmarcados por un encadenado de piedra, que refuerza también las esquinas de la edificación; destaca así mismo la fuerte pendiente de la cubierta prolongada en los aleros. El interior de la ermita quedó decorada con un conjunto de murales, realizados en 1955, por el matrimonio formado por Pedro Lozano de Sotés y Francis Bartolozzi:[c] los del presbiterio representan a los vecinos de los valles cercanos mostrando las tradiciones y oficios del lugar; el mural situado a los pies de la nave representa el traslado de la imagen de la Virgen desde Pamplona a la ermita;[6] en los laterales de la nave se representan las ermitas de las cuatro imágenes de la Virgen que acompañaron y recibieron a la Virgen de las Nieves en ese traslado: Arburúa,[d] Argiolain,[e] la Virgen Blanca de Jaurrieta[f] y Muskilda.[12]En el exterior, un mural muestra a un montañés llamando a la ermita a los que viven o trabajan en Irati, con el «huihui», el grito tradicional de esos montes.[13]


La imagen de la Virgen y su traslado a la ermita

El escultor Jenaro Lázaro Gumiel recibió el encargo de preparar la imagen que debía presidir la ermita. La talla realizada presenta a María en pie, con el Niño envuelto en pañales y mantillas.[3] El 5 de agosto de 1954, concluidas las obras y acondicionado el lugar llegó a la ermita la imagen de la Virgen de las Nieves, portada por los romeros que la condujeron desde la catedral de Pamplona hasta su ermita en Irati, donde la recibieron miles de personas. El 30 de julio, después del rosario de los Esclavos en la catedral, tuvo lugar la bendición de la imagen por el obispo de Pamplona, Enrique Delgado Gómez.[14] El día siguiente comenzó la romería hacia Irati; portaban la imagen miembros del Club Deportivo Navarra,[g] que la condujeron hasta Monreal[16] donde, tras una hora santa mariana, fueron relevados por mozos del Muthiko Alaiak,[h] que la llevaron a Lumbier; allí, tras la celebración de la misa, correspondió al club Oberena llevar la imagen hasta la entrada del valle de Salazar. Una vez en el valle fueron los mozos salacencos[i] los encargados de portarla hasta la ermita; en el camino se unieron a la comitiva las procesiones de la Virgen de Arburúa,[d] en Gallués; Argiloa, en Güesa;[e] y la Virgen Blanca de Jaurrieta,[f] en Ezcároz.[10]

El 1 de agosto, en Ochagavía la Virgen de Muskilda, que había descendido desde su santuario con su cofradía, esperaba a la de las Nieves. Ese mismo día, con la presencia del obispo de Pamplona tuvo lugar un acto mariano, con rezo del rosario, sermón y consagración del Valle a la Virgen con la fórmula leída por el alcalde.[10] Tras una procesión por las calles de la villa, las imágenes de Muskilda y de las Nieves quedaron en el templo parroquial, y las demás fueron acompañadas hasta su despedida en el puente de San Martín.[14] El día 5 de agosto, de madruga, comenzó al traslado de la imagen de la Virgen de las Nieves hasta su ermita donde —según las crónicas— le esperaban más de mil quinientas personas, siendo recibida con el rezo de la salve; entronizada la imagen en su ermita comenzó la celebración de varias misas por distintos sacerdotes salacencos; por último, a las doce del mediodía Santos Beguiristáin, canónigo de la catedral de Pamplona, celebró la misa solemne. A continuación, la imagen de la Virgen recorrió en procesión los alrededores de la ermita.[18]

La fiesta de la Virgen

Comenzó así una tradición pues, a partir de entonces, cada 5 de agosto se celebra la fiesta de la Virgen, contando con la presencia de cientos de personas.[19] Los primeros años estas fiestas fueron especialmente concurridas. En 1955 acudieron a la ermita, con sus párrocos, gentes de los contornos del Irati -de Ochagavía, Izalzu, Ezcároz, Jaurrieta, Orbaiceta-, pero también vecinos de Monreal, con su alcalde y con el párroco, pues quisieron ofrendar a Nuestra Señora de las Nieves una corona de plata. Después de la misa y procesión, tuvo lugar el batzarre,[j] en que fueron reelegidos los cargos de la hermandad, terminando con la «mesa de la Virgen» —ensalada, cocido honrado, pan vino y queso— que ofrece a todos los asistentes la hermandad, tal como establece el artículo 14 de sus estatutos.[21]

En 1957, la fiesta de la Virgen contó con la presencia del nuncio de su santidad, Ildebrando Antoniutti quien, con motivo de la elevación a archidiócesis de la diócesis de Pamplona, estaba en Navarra y visitó Ochagavía. El 4 de agosto, acompañado por las autoridades locales, el nuncio ascendió en peregrinación hasta la casa de Irati donde, tras el rezo del rosario, pernoctó. Al día siguiente, desde primera hora de la mañana fueron llegando al lugar cientos de personas. no solo de los pueblos cercanos, sino también desde Pamplona y otros lugares; hacia las 11 de la mañana subió el nuncio a la ermita y celebró la misa, a la que solo pudieron asistir los que cabían en ella. Por esto, esto, cerca de las dos de la tarde, hubo otra misa al aire libre; los dantzari[k] de Orbaiceta y de Muthiko Alaiak, animaron la fiesta.[22]

La hermandad de la Virgen de las Nieves

Tras la inauguración de la ermita, el 16 de octubre de 1954 nace la Hermandad de la Virgen de las Nieves de Irati (en vasco, Elukarro Ama Irati), con el fin dar continuidad a la devoción a esta Virgen y asumir el cuidado de la ermita, erigida como oratorio público,

Los estatutos de la hermandad comienzan con estas frases.[5]

En el año mariano 1954, en el corazón del Monte Irati, se ha construido una ermita dedicada a Nuestra Señora en su advocación de Madre de Dios de las Nieves (Elurrako Ama)
Artº 1 de los Estatutos de la Hermandad

La hermandad tiene su sede en la misma ermita, y ante su pórtico y en la campa, bajo la presidencia de la imagen de la virgen, tiene lugar la reunión de la Junta, que preside el mayordomo, elegido por el batzarre, asamblea de todos los hermanos, celebrada anualmente tras la misa celebrada en fiesta del 5 de agosto. A él le corresponde el gobierno de la hermanad, solemnizar la fiesta de la Virgen y atender al cuidado de la ermita y de los ornamentos.[5] Durante 31 años, hasta 1984 no faltaron mayordomos, algunos reelegidos para esta función, y la hermanad se mantuvo viva y activa. Pero ese año se interrumpió el nombramiento de mayordomos y, aunque se siguió celebrando la fiesta de agosto, la hermandad se mantuvo inactiva, hasta que en 2020 se reconstituyó la hermandad.[19]

Restauración de la ermita

La inactividad de la hermandad repercutió en el estado de la ermita, de modo que en 2018 estuvo a punto de colapsar, y fue necesario proteger el perímetro.[6] Uno de los elementos que más había sufrido el paso del tiempo era la cubierta de tablillas de haya; la vida útil de este tipo de tejado suele ser de unos cincuenta años, además habitualmente a los treinta y cinco se da la vuelta a las tablillas, para mejorar su duración.[23] De hecho, esa operación, incluyendo la renovación de algunas tablillas, se llevó a cabo en la ermita en 1972, pero no fue suficiente para mantenerla en buen estado, de modo que en 2019 hubo que desmontar la espadaña para evitar su caída.[7]

Reconstituida la hermandad en 2020, comenzaron las gestiones para la restauración de la ermita, incluyendo la obtención de fondos y la identificación de las personas que podrían realizar la parte más difícil, la cubierta de tablillas de haya. Se formó así un grupo de salancencos y aezcoanos, reunidos por Josetxo Telechea, y liderados por el maestro artesano Javier Goicoa.[l] A ellos les tocaba recuperar una tarea artesanal, casi perdida, preparar las tablillas de haya y colocarlas en la cubierta; contaron con un buen grupo de voluntarios a los que hubo que adiestrar en este oficio.[19]

La primera tarea consistió en elegir las hayas más adecuadas, las situadas en las laderas orientadas al norte donde nacen los ejemplares más lisos y altos,[25]que fueron ofrecidos por la Junta del Valle de Salazar.[7] Todo el proceso siguió el procedimiento tradicional: talados los árboles se deja reposar la madera algo más de tres meses, para que los vasos del tronco queden vacíos de savia, lo que da mayor durabilidad a las futuras tablillas; después se cortan los troncos en trozos de unos 65 cm de longitud; posteriormente esos trozos se dividen en las cuñas que proporcionarán las tablillas, con un ancho de entre 9 y 14 cm y el largo de esas cuñas.[26]Las tablillas se apilan convenientemente de modo que el aire atraviese esas pilas y las tablillas queden bien secas dispuestas para ser utilizadas en la cubierta.[27] Finalmente las tablillas así preparadas se colocan en la cubierta apoyadas, que no clavadas,[n] sobre los rastreles[m] en capas sucesivas solapadas unas con otras de modo que en cada punto se superpongan tres tablillas.[29]

La restauración de la ermita quedó prácticamente terminada el año 2026, incluyendo el repintando, realizado por Iker Uribe, de los murales que decoran la ermita, tanto en el interior como en el exterior, y la sustitución del suelo primitivo de madera por losas de cerámica, manteniendo, sin embargo, la madera del suelo del presbiterio, convenientemente restaurado. Aprovechando estas tareas Rebeca Navascués restauró la imagen de la Virgen, reparando su soporte y consolidando algunos elementos móviles como las coronas de la Virgen y del Niño. El último sábado de mayo de 2026, tuvo lugar una romería que acompañó la imagen de la Virgen, ya restaurada, a su ermita.[13]

Notas

  1. «Dominio concellar» es la denominación dada en Navarra a los montes, aprovechamientos y derechos pertenecientes a las juntas generales de los valles de Salazar y Roncal, y que están destinados a cubrir las necesidades de sus vecinos.[1]
  2. Armadura, según define el Diccionario de la Lengua Española es el conjunto de piezas de madera o hierro que sostienen la cubierta de un edificio: cfr. Real Academia Española. «armadura 4ª acepción». Diccionario de la lengua española (23.ª edición).
  3. Los murales están pintados en seco con gouache, por lo que han necesitado varias restauraciones, en algún caso con cambios considerables de color como puede verse en las fichas (OCM/57 a OCM/64) del catálogo de obras que incluye Lozano Úriz (2007, p. 516)
  4. La ermita de Arburúa, construida a finales del xvi o comienzos del xvii, está levantada sobre una encrespada roca en el término municipal de Gallués.[8]
  5. La ermita de Argiolain se encuentra cerca de los picos de Azkarregia y Latsunga, en el término concejil de Igal;[9] en ella se veneró la imagen de la Virgen de Argiola, término que en vasco —tal como aclara el alcalde del valle— significa «luz del alba.»[10]
  6. La Virgen Blanca es la patrona de Jaurrieta, su imagen —una talla románica de la Virgen sedente de finales del siglo xii— originalmente conservada en la ermita del mismo nombre, se venera actualmente en la villa, en la parroquia del Salvador .[11]
  7. El 16 de diciembre de 1941 nace en Pamplona un equipo de fútbol denominado Club Deportivo Navarra; incluía, además, otros deportes como el ciclismo y el baloncesto, pronto creó una sección de montaña, que acogió montañeros que antes de la guerra civil habían creado distintos club montañeros. Con los años la sección de montaña va tomando más relieve, mientras que las demás secciones reducen su actividad; al final, solo quedó la sección de montaña. En los estatutos de marzo de 1943 figura ya como un club de montaña.[15]
  8. Muthiko Alaiak, en vasco «muchachos alegres», es una peña de Pamplona, bien presente en los sanfermines, fundada en 1931 por Ignacio Baleztena.[17]
  9. Los naturales del valle de Salazar: cfr. Real Academia Española. «salacenco». Diccionario de la lengua española (23.ª edición).
  10. Este término vasco es utilizado para referirse a la reunión de todos los vecinos de una valle o de un pueblo.[20]
  11. Persona que baila danzas tradicionales vascas: cfr. Real Academia Española. «dantzari». Diccionario de la lengua española (23.ª edición).
  12. Javier Goicoa Juango, por la realización de estos trabajos, recibió en el año 2023 el Premio de las Artes de la Construcción Richard H. Driedhaus en la categoría de acabados y otros trabajos de la construcción tradicional.[24]
  13. Los rastreles o «latas», se apoyan sobre los cabios de la armadura de la cubierta.
  14. Las tablillas se cuelgan de los rastreles[m] mediante clavijas de madera.[28]

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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