Espadero
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Un espadero es un menestral que tenía como oficio fabricar y vender espadas.
En Barcelona, a mediados de siglo XV, había veinticinco espaderos.
Acciones particulares
Un espadero es un herrero especializado. Un herrero "de corte" que forja espadas. Principalmente hojas de espada.
Su obrador es el típico de un herrero, como ya lo pudo describir Ramon Llull: un fornal para calentar el hierro hasta dejarlo al rojo vivo (con el fuego soplado con un fuelle), un yunque y varios mazos y martillos.
También tiene que disponer de un recipiente grande, con agua para poder templar la hoja forjada. Y una caja grande con arena para mantener el hierro caliente o dejar enfriar lentamente las piezas recocidas.
Muelas, piedras de afilar y abrasivos de pulir también formaban parte del oficio.
Fabricar las hojas de espada
- El espadero compraba la materia primera a un proveedor adecuado. En Barcelona solía ser en forma de barras de hierro o acero provenientes de las fraguas. En otros lugares la materia primera vendía de la mina de Mondragón, que proporcionaba una aleación que se podía forjar directamente. También hay documentos que hablan de espadas forjadas a partir de herraduras viejas.
- Empezando por el material original había que calentarlo y forjar una barra de dimensiones adecuadas.
- Todo el proceso de forja, era largo y delicado. Generalmente el espadero doblaba la pieza , lo estiraba y la volvía a doblar unas cuántas veces. Volviéndola a calentar cuando hacía falta pero procurando que no se "quemara" (las caldes excesivas podían descarburar el acero, quemando el carbono y dejando la pieza inútil).
- Un golpe conseguida la forma deseada, la espadero la sometía a la calda más crítica, previa a su campechano, y la enfriaba bruscamente en agua un tiempo determinado. El tiempo se podía contar recitando una fórmula o una oración.
- Generalmente la espiga del mantín no se templaba.
- La hoja ya templada tenía dureza pero era muy frágil. La solución consistía al someterla a una operación de recocido o revenido, calentándola a baja temperatura y dejándola enfriar lentamente.
- Cuando la hoja en bruto se consideraba correcta había que rebajarla con una o varias molas hasta dejarla en las dimensiones finales.
- Las operaciones de acabado pasaban por un pulcro más o menos fin (hojas pulcras o fabridas) y un afilado adecuado. había acabados con hojas barnizadas o pavonadas.
- Cada espadero marcaba una hoja acabada con sus marcas. De todas las marcas la del punzón era imprescindible, pero podía tener que otros: nombre, año, ...
- Todas las hojas acabadas en Barcelona eran examinadas y aprobadas por los oficiales del gremio.
Montar la espada

Una vez acabada y verificada la hoja había que montar la cruceta y el mantí. El mantí solía estar formato por dos mejillas o dulces, dispuestas a ambos lados de la espiga de la hoja y forradas de piel. El agarradero descrito se acababa con un hilo de latón que se envolvía alrededor de las piezas anteriores.
- Los mantines de las espadas de lujo podía fabricarse de manera muy diferente.
- Entre los espaderos de Barcelona había dos especialidades diferentes: los maestros de hacer hojas solo forjaban las hojas, mientras que el montaje final lo hacían los maestros montadores. Estaba prohibido que los que hacían hojas montaran espadas enteras. Hasta todo no podían tener ninguna espada acabada dentro de la vaina al obrador.
- Los espaderos que hacían vainas formaban otra especialidad aparte.