Espeleobuceo

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Espeleobuceador pertrechado para franquear un sifón.
Espeleobuceador pertrechado para franquear un sifón.

El espeleobuceo es una variante de la espeleología, combinada con el buceo, actividad que se centra en la exploración de cavernas subacuáticas.

Los espeleobuceadores habitualmente van en par.
Los espeleobuceadores habitualmente van en pareja.

Algunas de las cuevas concluyen en conductos cegados por el agua, denominados sifones. A partir de este punto, se hace necesario combinar la espeleología con el buceo para continuar la exploración de la cavidad. La práctica del buceo en cuevas debe ser realizada personas que, además de ser buenos espeleólogos y buzos expertos, dominen las técnicas y equipos especializados. Para realizar la respiración bajo el agua a veces es necesario la utilización de mezclas con helio, oxígeno y nitrógeno (Trimix y Nitrox) para bajar los largos tiempos de descompresión y combatir la narcosis. También se emplean circuitos de respiración cerrada o semicerrada, que tienen mayor autonomía que las botellas con los reguladores tradicionales.[1]

En espeleobuceo, es esencial el cálculo de materiales y reservas, así como la idoneidad de las condiciones de la exploración (turbiedad, temperatura del agua...). Esto requiere una gran planificación, y una excepcional sangre fría, para suspender las expediciones cuando la seguridad de los buceadores no está garantizada.[2]

Historia

Espeleobuceador franqueando un sifón.
Espeleobuceador franqueando un sifón.

Antes del desarrollo de las escafandras, los espeleólogos exploraban las cavidades sumergidas en apnea, y con los medios de la época: en total oscuridad, y con velas y fósforos para la exploración posterior. Encontramos referencias en diversos informes de época:

  • En 1909, Eugene Fournier explora el nacedero Rigole (Perpiñán), sumergiéndose a una profundidad de cuatro metros para inspeccionar la continuación de la cavidad.[3]
  • En 1924, Norbert Casteret explora la gruta de Montespan (Alto Garona), donde bucea dos sifones sucesivos equipado de velas y cerillas.[4]
  • Entre 1936 y 1949, Max Cosyns explora diversas surgencias en Sainte Engrace (Sola), pasando sifones en apnea y prosiguiendo después la exploración.[5][6]

Tras el desarrollo de la escafandra autónoma, las posibilidades de buceo se multiplican, y esto se deja notar en las expediciones espeleológicas. Por ejemplo:

  • En 1953, los scouts del Clan de La Verna de Lyon (Letrone, Eppely y Ballandraux) exploran la surgencia de Lamina Zilua en Sainte Engrace (Sola), superando tres sifones y quedándose a las puertas de un cuarto, muy estrecho.[7]
  • Los hermanos Fernández Rubio desarrollan una nueva técnica de apnea para espeleobuceo, empleada por ejemplo en las exploraciones de la cueva de Mairuelegorreta en 1959.[8]
  • En 1965 y 1966, impulsados por Max Cosyns,[9] espeleobuceadores de Namur logran remontar la Cueva de la Cascada de Kakueta hasta un quinto sifón a 500 metros de la entrada, que pese a sumergirse hasta -30 m de profundidad no consiguen franquear.[10]
  • En 1973, los espeleobuceadores Barroumés y Larribau franquean el sifón de Erberua (Labort), encontrando al otro lado una galería virgen con un importante yacimiento arqueológico.[11]
  • En 1973, el espeleobuceador R. Jean (Grupo Fontaine la Tronche) franquea el primer sifón de la Gouffre des Bourrugues (Larra), a una profundidad de -305 m.[12]
  • BU-56 Sima de las Puertas de Illamina: en 1980-81 Fred Vergier franquea los primeros 3 sifones llegando a una profundidad de -1338 m.[13][14]  En 1986 espeleobuceadores del Grupo Studenets Pleven (Bulgaria) pasan a través del cuarto sifón, alcanzando la profundidad de -1355 metros. En 1987, miembros del mismo club pasan los 5º y 6º sifones, explorando posteriormente una amplia galería de 650 metros de largo, alcanzando la cota de -1408 m, a la sazón la segunda sima más profunda del mundo.[15]  
  • En 2018, un grupo de niños quedó atrapado por el agua en la cueva de Tham Luang (Tailandia). Los espeleobuceadores los localizaron con vida 9 días tras su desaparición, y jugaron un papel decisivo en el desarrollo del rescate.[16]

Riesgo

Espeleobuceo en España

Referencias

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