Esponsiano
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| Esponsiano | ||
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| Información personal | ||
| Nombre en latín | Sponsianus | |
| Nacimiento | Siglo II o Siglo III | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Gobernante | |
| Cargos ocupados | Emperador romano | |

Esponsiano fue un posible usurpador del Imperio romano que vivió en el Siglo III. Se le conoce por una serie de áureos encontrados en Transilvania en el año 1713.
El nombre Esponsiano no ha sido encontrado en ningún registro de la antigüedad, y las monedas han sido ampliamente entendidas como falsificaciones modernas, por lo que la existencia de esta figura histórica ha sido frecuentemente cuestionada.[1]
Sin embargo, un estudio realizado durante el año 2022 parece indicar que las monedas encontradas en el Siglo XVIII son auténticas, documentándose rasguños y rastros químicos que son coherentes con los de monedas que estuvieron en circulación por siglos,[2][3]lo que parecería sustentar la existencia de Esponsiano como figura histórica. No obstante, dicho estudio ha sido ampliamente criticado por múltiples académicos, principalmente por su metodología y conclusiones.
Los académicos que aceptan la historicidad de Esponsiano sitúan su actividad en la Crisis del siglo III, ubicándolo a menudo en la inestable provincia de Dacia. Establecer una fecha más precisa es motivo de controversia; algunos expertos conjeturan que pudo haberse proclamado emperador en la década de los 260, después de que Dacia quedara aislada del resto del Imperio, o a principios de la década de los 270, tras ser abandonada formalmente por Aureliano. Otros sostienen que podría haber estado activo antes, durante el reinado de Filipo el Árabe o el de su hijo, Filipo II.
Descripción física y procedencia
La única prueba de la existencia de Esponsiano es su nombre en unos pocos dobles áureos que supuestamente fueron hallados en un tesoro de monedas en Transilvania en 1713, y que posteriormente se dispersaron en varias colecciones.[nota 1] Uno de ellos se conservó en el Hunterian Museum de la Universidad de Glasgow, junto con otras tres monedas con efigies de otros personajes que, según se afirma, también procedían del mismo tesoro.[2][3] Otro pasó a formar parte del legado del barón Samuel von Brukenthal, gobernador Habsburgo del Gran Principado de Transilvania.[3]
Estos áureos son sumamente inusuales para la época. En primer lugar, el anverso de la moneda presenta letras poco comunes y muestra el nombre de Esponsiano en caso genitivo (en lugar del nominativo habitual). En segundo lugar, el reverso de la moneda es una copia de un denario republicano acuñado en el año 135 a. C. con una inscripción que parece estar corrompida.[5] Las monedas también son excepcionalmente pesadas,[nota 2] y parecen haber sido fundidas, en lugar de fabricarse mediante el proceso de acuñación más habitual.[6]
Análisis numismático tradicional
El consenso tradicional entre los numismáticos ha sido considerar las monedas como falsificaciones modernas. Ya en 1828, Joseph Hilarius Eckhel notó la rareza de las monedas y concluyó en contra de la historicidad de Esponsiano.[7] En 1868, el numismático francés Henri Cohen las descartó como "falsificaciones modernas de muy mala calidad",[1] y el análisis realizado por Rudolf Münsterberg en 1923 donde concluyó que las monedas eran falsificaciones modernas, es considerado definitivo por muchos numismáticos.[8][9] Más recientemente, las monedas fueron descritas como "extrañas y barbáricas" por el Roman Imperial Coinage,[10]un respetado catálogo británico de monedas imperiales, en donde algunos numismáticos se han opuesto rotundamente a la inclusión de las monedas en dicho catálogo.[9] Otros expertos coinciden con el RIC y clasifican las monedas como imitaciones del siglo III de la acuñación romana,[11][10] mientras que otros sostienen que las monedas pueden atribuirse a un usurpador histórico llamado Esponsiano.[12] En general, los historiadores de la antigüedad se han mostrado más dispuestos a aceptar la historicidad de Esponsiano y la autenticidad de las monedas.[5]
Estudio de 2022 y reacciones
En 2022, un grupo de científicos liderado por Paul Pearson, del University College de Londres, argumentó que las marcas de arañazos en una moneda con el nombre y la imagen de Esponsiano, visibles bajo un microscopio electrónico, demostraban que la moneda había circulado en la antigüedad.[2][3]El grupo también llevó a cabo un análisis químico y concluyó que los depósitos de tierra encontrados en las hendiduras indicaban que las monedas habían estado enterradas durante cientos de años.[2][6] El estudio atrajo una gran atención tanto de los académicos como de los medios de comunicación, y llevó al Museo Nacional de Brukenthal en Sibiu a reclasificar como auténtica una moneda con la efigie de Esponsiano.[2]
A raíz del análisis de Pearson, varios investigadores han criticado el estudio y sus conclusiones. En un artículo para The Times Literary Supplement, Mary Beard sugiere que las inusuales características de la moneda de Esponsiano se explican mejor si se considera una falsificación del siglo XVIII.[13] Richard Abdy, conservador de la colección de monedas romanas del Museo Británico, condenó el estudio afirmando que "han caído en la pura fantasía".[14] En la revista Antigone, Alfred Deahl argumentó que las monedas son falsificaciones, llamando la atención sobre sus características inusuales, así como sobre la rareza de las otras monedas supuestamente encontradas en el mismo tesoro.[15][nota 3] De estas dudas se hacen eco Aleksander Bursche y Kyrylo Myzgin, quienes añaden que la fecha tan temprana de su hallazgo y su bajo contenido de oro podrían jugar en contra de la autenticidad de las piezas.[16] Alice Sharpless, de la Sociedad Numismática Americana, resumió las críticas al estudio de Pearson escribiendo:
"No se puede demostrar de forma concluyente que las pruebas de desgaste y de depósitos superficiales no se hayan producido en la época moderna... A menos que estudios posteriores puedan aportar respuestas más certeras, parece que estas monedas deberían seguir considerándose falsificaciones modernas".[16]
El estudio de Pearson ha suscitado un gran interés entre los numismáticos y clasicistas rumanos. Emanuel Petac, presidente de la Sociedad Numismática Rumana, declaró que la moneda "no tiene nada que ver con el mundo romano".[17] Petac señala que la leyenda omite de forma anómala su praenomen y cognomen, o la mención de quién es hijo o nieto.[18] Otro académico rumano, Florian-Matei Popescu, destacó la falta de testimonios escritos sobre Esponsiano o su nombre, aunque el nombre de Esponsiano está documentado en inscripciones del mundo romano, estas son muy raras.[19] Popescu sostiene que si las monedas fueran reales —lo cual considera poco probable— datarían del reinado de Filipo el Árabe, quien abrió una ceca en Dacia para acuñar monedas de bronce de bajo valor destinadas a pagar al ejército.[18]
El nombre Esponsiano
El nombre Esponsiano es un nombre romano auténtico, aunque sumamente raro, que deriva de la palabra latina spondere (prometer solemnemente).[20] Pearson señala un único caso: una inscripción funeraria de principios del siglo I que menciona a un individuo poco conocido llamado Nicodemus Sponsianus.[19] Esta inscripción no se publicó hasta 1726, varios años después del supuesto descubrimiento de las monedas de Esponsiano. Pearson considera este hecho como un argumento a favor de su autenticidad, ya que un falsificador no habría sabido de la existencia de dicho nombre. Aparecen otros dos ejemplos en el Corpus Inscriptionum Latinarum (un catálogo de inscripciones latinas conocidas), todos de la misma época,[21] mientras que otras dos inscripciones muestran la forma abreviada Sposianus;[22] las cinco inscripciones proceden de Roma. Una de estas últimas fue publicada por Jan de Gruytère mucho antes de la primera aparición documentada de las monedas,[23] y se conocen otros ejemplos aparte de estos, por lo que un falsificador bien podría haber estado al tanto de la existencia de un nombre así o haberlo deducido.[24]
Teorías
Los estudiosos que aceptan la historicidad de Esponsiano han propuesto varias posibilidades sobre cuándo y dónde habría estado activo. Una explicación, basada en las otras monedas halladas junto con los áureos, fecharía la actividad de Esponsiano en la década de los 240,[25] durante el mandato de Gordiano III (238-244) o de Filipo el Árabe (244-249).[26] Basándose en la ubicación de sus áureos, algunos expertos postulan que podría haber protagonizado una revuelta en Panonia.[27] Ilkka Syvänne sitúa la revuelta a principios del reinado de Filipo, e identifica a Esponsiano con el poco conocido Severo Hostiliano mencionado en crónicas bizantinas posteriores (aunque señala que las pruebas son circunstanciales).[28]
Otra explicación sugiere que fue un comandante militar que se coronó emperador cuando Dacia quedó aislada del resto del imperio alrededor del año 260. En un contexto de pandemia y guerra civil, y con el imperio fragmentado en aquel entonces, Esponsiano podría haber asumido el mando supremo para proteger al ejército y a la población civil de Dacia hasta que se restableciera el orden. Los romanos finalmente evacuaron Dacia entre los años 271 y 275.[2][6] Según Jesper Ericsson:
"Nuestra interpretación es que estuvo encargado de mantener el control del ejército y de la población civil porque estaban rodeados y completamente aislados", explicó. "Para poder crear una economía funcional en la provincia decidieron acuñar sus propias monedas".[2]
El Imperio romano durante este período era sumamente inestable; muchas zonas periféricas tuvieron que valerse por sí mismas. Dacia, en particular, fue abandonada en la década de los 270 por Aureliano tras considerarse demasiado difícil de defender. Es probable que Esponsiano se viera a cargo de miles de personas, sin el apoyo del gobierno central del imperio y rodeado de tribus hostiles; en este contexto, el hecho de que Esponsiano asumiera el título de emperador se ha interpretado como un intento de mantener el orden.[29] Habría tenido acceso a una fuerza militar formada por dos legiones que se encontraban allí junto con su correspondiente personal auxiliar, sumando decenas de miles de soldados.[30] No se ha encontrado ninguna otra prueba del mandato de Esponsiano, y de haber existido, esto parecería indicar que no tenía interés en expandir su territorio o que simplemente fracasó en el intento.[29]