Espostoa frutescens
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| Espostoa frutescens | ||
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| Estado de conservación | ||
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Casi amenazado (UICN)[1] | ||
| Taxonomía | ||
| Reino: | Plantae | |
| Subreino: | Tracheobionta | |
| División: | Magnoliophyta | |
| Clase: | Magnoliopsida | |
| Subclase: | Caryophyllidae | |
| Orden: | Caryophyllales | |
| Familia: | Cactaceae | |
| Subfamilia: | Cactoideae | |
| Tribu: | Trichocereeae | |
| Género: | Espostoa | |
| Especie: |
E. frutescens Madsen, 1989 | |
| Sinonimia | ||
Espostoa frutescens es una especie de planta suculenta perteneciente al género Espostoa, dentro de la familia Cactaceae. Es endémica del sur de Ecuador, específicamente de las provincias de Azuay, Loja y El Oro.
Espostoa frutescens es una especie de cactus de porte arbustivo que alcanza entre 1,5 y 2 m de altura. La planta se ramifica de forma abundante desde la base y carece de un tronco definido. Presenta una epidermis de color verde oscuro y desarrolla tallos erectos, con longitudes que oscilan entre 0,5 y 2 m y un diámetro de 6 a 10 cm.

Los tallos muestran entre 22 y 28 costillas, bajas y de contorno redondeado. A lo largo de cada costilla se disponen numerosas areolas, de forma elíptica, con unas 45 a 50 por costilla. Cada areola mide aproximadamente de 3 a 4 mm de longitud y se separa de las adyacentes de 5 a 7 mm. Presentan abundante lana, pelos y espinas de color marrón claro. En cada areola se desarrolla una única espina central, recta y bien definida, de 1 a 2,5 cm de longitud y con un grosor aproximado de 0,5 a 0,75 mm. Además, aparecen de 38 a 40 espinas radiales, de color amarillo pálido, aciculares y difusas, cilíndricas y extendidas, con longitudes de 0,4 a 0,8 cm.
El cefalio alcanza entre 20 y 50 cm de longitud y ocupa de 5 a 7 costillas. Se caracteriza por la presencia de lana densa de color marrón claro, con pelos que pueden alcanzar hasta 3 cm de longitud. Las flores son de color blanco, con forma de embudo, y miden aproximadamente de 4 a 4,5 cm de longitud y de 3,5 a 4 cm de diámetro. La floración ocurre durante la noche y presenta un marcado síndrome de quiropterofilia, ya que las flores reciben la visita habitual de murciélagos de los géneros Anoura y Glossophaga.
Los frutos son de color rojizo al madurar y adoptan una forma globular. Alcanzan entre 1,6 y 2 cm de longitud y entre 1,5 y 2,5 cm de anchura. Las semillas son pequeñas, de forma obovoide, con superficie verrugosa y de color negro.[2][3]
Distribución y hábitat
El área de distribución nativa de esta especie se sitúa en el sur de Ecuador,[3] donde se encuentra principalmente en las provincias de Azuay, Loja y El Oro.[1] Dentro de Azuay, sus poblaciones más significativas se localizan en los cantones de Santa Isabel y Oña, mientras que en Loja es común en Saraguro. En la provincia de El Oro, destaca por su abundancia en la cuenca del río Jubones.[2]
Habita principalmente en biomas desérticos y matorrales secos,[4] en altitudes que oscilan entre los 800 y 2.600 m s. n. m. La especie se desarrolla en formaciones vegetales como el bosque de neblina montano de los Andes occidentales, el bosque semideciduo piemontano de la costa y el matorral seco montano del sur de los Andes. Prefiere valles secos y zonas de matorral espinoso, donde suele formar asociaciones con otros cactus, incluyendo Armatocereus sp. y Opuntia pubescens.[2]
Se considera que esta especie forma parte de un grupo de cactáceas endémicas exclusivo de las cuencas de los ríos Jubones y León, junto a especies como Armatocereus sp., Borzicactus leonensis y Weberocereus rosei, entre otras, contribuyendo a la singularidad biológica del suroccidente ecuatoriano.[2]
Ecología

Espostoa frutescens utiliza un mecanismo de comunicación acústica que permite al murciélago lengüilargo sin cola (Anoura geoffroyi) localizar sus flores durante la noche. Este murciélago se orienta mediante ecolocalización, emitiendo ondas sonoras de alta frecuencia, alrededor de 90 kHz, que le permiten detectar objetos y alimento en la oscuridad.
A diferencia de otras plantas que reflejan el sonido para guiar a los polinizadores, E. frutescens aprovecha las propiedades de su cefalio, una estructura lanosa densamente cubierta de pelos o tricomas donde se desarrollan las flores. Los estudios han demostrado que estos pelos absorben las frecuencias ultrasónicas emitidas por el murciélago, reduciendo el eco en aproximadamente 14 decibelios respecto al resto del tallo. Este contraste acústico hace que las flores se destaquen sobre un fondo silencioso, facilitando su localización rápida y precisa por el murciélago.
Este mecanismo evolutivo beneficia a ambos organismos; el murciélago ahorra tiempo y energía al encontrar el néctar de manera más eficiente, mientras que el cactus incrementa sus probabilidades de polinización y de producción de frutos, asegurando la reproducción de la especie.[5]
Taxonomía
Espostoa frutescens fue descrita por el botánico Jens E. Madsen y publicada por primera vez en la revista científica Flora of Ecuador 35 (45): 36 en 1989.[4][6]
- Espostoa: nombre genérico otorgado en honor al botánico y farmacéutico peruano de origen italiano Nicolás E. Esposto (1877–1942), quien fue docente en la Escuela Nacional de Agricultura de Lima.[7][8]
- frutescens: epíteto específico que deriva del latín frŭtēscēns, que significa 'que se vuelve arbustivo', en referencia la forma de crecimiento arbustiva de la planta.[9][10]
Estado de conservación
En la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, la especie está clasificada como de “Casi Amenazada (NT)”,[1] ya que sus poblaciones no están severamente fragmentadas y se cuentan más de cinco registros conocidos. Actualmente, la población se mantiene estable y no se han identificado amenazas inmediatas para su conservación.
A pesar de la ausencia de riesgos, la especie no se encuentra dentro de áreas protegidas y no existe en Ecuador ningún organismo encargado de monitorear el estado poblacional de las cactáceas. Por ello, se recomienda implementar un programa de monitoreo constante para detectar cualquier alteración o amenaza que pueda afectar sus poblaciones y, en caso necesario, tomar medidas para garantizar su supervivencia a largo plazo.
Dado que se trata de una especie endémica de Ecuador, se sugiere también explorar la creación de áreas protegidas o bosques protectores que aseguren la conservación de las poblaciones más relevantes dentro de su distribución natural. Además, es importante desarrollar estudios sobre su biología reproductiva e interacción con las especies polinizadoras, para comprender mejor sus necesidades ecológicas y favorecer su preservación.[2]