Estatua de Antínoo (Delfos)
From Wikipedia, the free encyclopedia
| Estatua de Antínoo | ||
|---|---|---|
|
| ||
| Creación | c. 130 | |
| Ubicación | Museo Arqueológico de Delfos (Grecia) | |
| Material | Mármol de Paros | |
| Dimensiones | 184 centímetros de alto | |
La Estatua de Antínoo en Delfos, también llamada Antínoo de Delfos, es una escultura antigua que fue encontrada durante las excavaciones en Delfos.
Antínoo era un joven griego de extraordinaria belleza procedente de Bitinia, que se convirtió en el amado compañero o amante del emperador romano Adriano pero que luego murió ahogado en el Nilo en circunstancias misteriosas.
Desconsolado por la muerte de Antínoo, Adriano, que era un admirador y apasionado devoto de la Antigüedad clásica griega, y también mecenas del Oráculo de Delfos, ordenó que se colocaran estatuas del hermoso joven, a quien había amado tan apasionadamente, por todos los santuarios y ciudades de su vasto imperio. Además decretó la institución y establecimiento de Juegos en honor de Antínoo, quien a partir de entonces fue honrado y adorado como un dios. Así fue que se erigió una estatua de Antínoo dentro del santuario de Delfos, después de su muerte, en el año 130 d. C., y fue una de sus estatuas de culto más bellas e impresionantes.
Durante las excavaciones, la estatua fue descubierta todavía en posición vertical sobre su pedestal, junto a la pared de una cámara de ladrillo, anexa al templo sagrado. Las monedas romanas acuñadas en honor a Antínoo muestran la estatua acompañada del epíteto "Propileo", de lo que es legítimo deducir que originalmente estaba colocada a la entrada del santuario. Posteriormente sufrió daños y se rompió a la altura de las rodillas, por lo que hubo que trasladarla más cerca del templo de Apolo, en una especie de capilla, donde fue encontrado durante las excavaciones en relativamente buen estado, solo le faltan los antebrazos. Sus características idealizadas así como el intenso pulido de su superficie de mármol con un aceite especial (que le ayudó a sobrevivir reluciente y en excelentes condiciones) y luego policromada indican que pertenece a la época adrianea.

La cabeza del joven Antínoo está inclinada hacia un lado como en estado reflexivo. Alrededor de su espesa y magistralmente esculpida cabellera (que rodea el rostro y cae sobre la frente y las mejillas, dando un aire lúgubre a su bella y vanidosa figura juvenil), se ven varios agujeros por los que antiguamente se sujetaba una corona de laurel de bronce. Su cuerpo está tallado en la desnudez propia de las figuras de dioses y héroes en la antigüedad clásica,[1][2][3] y la postura en típico contrapposto.
Como ya se ha mencionado, Antínoo falleció ahogado en el río Nilo en octubre del año 130. El emperador Adriano fundó una ciudad con el nombre de Antinoópolis en el lugar de su muerte y continuó con su viaje oficial por Egipto, hasta que regresó a Alejandría en diciembre de ese mismo año. El proceso de divinización del fallecido tuvo lugar entre finales del año 130 y principios del 131, primero en Egipto, mediante la asociación del difunto al dios Osiris, y luego en el resto del imperio romano.[4]
Empezaron entonces a extenderse imágenes de Antínoo heroizado o divinizado, un buen número de las cuales ha llegado hasta nosotros. Estas imágenes han sido estudiadas y clasificadas en un intento de comprender su aparición, tipología y evolución. Aproximadamente 4 de cada 5 corresponden al que se conoce como «tipo principal», identificado como tal por varios factores y muy especialmente por la repetición de los patrones de los mechones de cabellos.[5] Las esculturas de este «tipo principal» parecen descender de una primera escultura de Antínoo que habría constituido el prototipo de las demás y que se conoce en la literatura especializada sobre el tema con los nombres alemanes de «Urantinoos» («Antínoo original») o de «Urbildnis» («arquetipo»).[6]
Aunque resulta posible que la primera estatua de Antínoo como dios se hubiera realizado en Alejandría se cree que es más posible que se hiciera en Atenas,[7] ciudad a la que regresó la comitiva imperial en el año 131 para pasar allí el invierno. Se ignora el nombre del escultor que realizó esta primera escultura, pero sin duda se trataba de un artista muy cualificado.[7] La importancia del Antínoo de Delfos reside, además de en su valor intrínseco, en que se cree que es una copia directa de esa primera escultura perdida y que nos muestra cómo era.[8]
De acuerdo con esto, el «Urantinoos» habría sido una estatua de cuerpo entero, en mármol o en bronce, y representaría a Antínoo como Apolo.[7] El rostro de Antínoo sería su retrato idealizado como un héroe o un dios, algo que su propia fisionomía facilitó.[9] Para el cuerpo el escultor habría tomado como modelo una estatua ática de mediados del siglo V a. C.[7] conocida principalmente por una copia de época romana hallada en el río Tíber en 1885 y llamada por ello Apolo del Tíber.
De esta estatua primigenia derivaron los bustos tempranos de Antínoo del ya mencionado «tipo principal», que han trasmitido su imagen más característica: con la cabeza ladeada hacia la izquierda, la mirada baja, el hombro izquierdo un poco elevado, amplios pectorales y un determinado orden en los rizos de su cabello. Los bustos son, por así decir, la versión cortada a la altura del pecho de la escultura de cuerpo entero original, y en ellos se ha preservado lo esencial de su postura. Así, el arranque del brazo izquierdo en la mayoría de bustos, que no es paralelo al torso como el del lado derecho, se comprende mejor al observar el Antínoo de Delfos, cuyo brazo izquierdo se alejaba del cuerpo. El Antínoo de Delfos también permite percibir otra modificación: en los bustos se ha decidido mostrar a Antínoo sin coronas ni atributos divinos, más heroizado que divinizado, a pesar de que la estatua de cuerpo entero conserva restos de haber llevado una corona metálica de hojas de laurel o de olivo, propia del dios Apolo.
Entre los mejores ejemplares de estos bustos tempranos del «tipo principal» derivados del «Urantinoos», muy homogéneos en su apariencia y de una gran calidad en promedio, se encuentran los dos bustos procedentes de Patras que se guardan en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas,[10] uno conservado en el Museo del Prado (Madrid),[11] un busto de propiedad privada procedente de Siria (antigua colección De Clercq),[12] el conservado en la Sala de los Bustos del Museo Pío Clementino del Vaticano,[13] el de la Galería Uffizi de Florencia,[13] el conocido como Antínoo Bevilacqua de la Gliptoteca de Múnich,[14] etc.
Al principio se creyó que los bustos de Grecia podrían haber sido los primeros en ser esculpidos, pero otros autores han señalado que la mayoría de estos bustos iniciales del tipo principal o «modelo canónico» han sido encontrados en Italia, la mayoría en Villa Adriana (Tívoli) o en sus cercanías, lo que parece sugerir que incluso los encontrados en Grecia podrían provenir en realidad de Tívoli, que habría sido su verdadero centro de creación e irradiación.[14]