Uno de los redactores del diario La Voz denunció el maltrato que el teniente Cortés daba a su tropa y lo acusó de abofetear a un soldado del batallón Ayacucho en público. Como el director apoyó a su subalterno, el militar lo asesinó de dos tiros con su arma de dotación.
En su primera entrevista con los medios hablando del asesinato en 1978, el teniente Cortés dijo que no estaba arrepentido y que volvería a cometer el crimen si volviese a tener la oportunidad ya que "el uniforme es para respetarlo". Galarza, quien sirvió al ejército nacional en su juventud, murió a manos del teniente mientras estaba en su oficina en Manizales. El historiador Arturo Alape criticó el fallo diciendo que la defensa por el famoso orador Gaitán habría tenido "más oratoria que argumentos" y consideró el veredicto "una afrenta a la memoria de Galarza".
Jorge Consuegra, periodista colombiano, consideró a Galarza un periodista ejemplar cuya única arma siempre fue la verdad. Le dedicó la apostilla "Con el periodismo que hacemos, todos los días morimos un poco".