Realizado entre los años 20 y 25, el fresco decoraba el oecus de la casa de Jasón, junto a otros dos, Hércules y Neso y Pan y las ninfas, todos desprendidos de su posición original para pasar a ser exhibidos como pequeñas pinturas en el museo.
El fresco pertenece al tercer estilo y tiene como tema el rapto de Europa por Zeus, transformado en toro.[3] La pintura sigue el típico esquema piramidal helenístico:[3] el vértice de la pirámide es la columna, clara referencia a la figura divina de Zeus, dibujada al fondo, junto con un roble; el resto del fondo se caracteriza por un paisaje rocoso,[3] coloreado de blanco. La escena principal, en cambio, presenta a Europa sentada sobre el toro: la mujer, cuyo aspecto y pose muestra grandes similitudes con los de Venus junto a Marte de la misma época, está semidesnuda, con la mano derecha alzada tras la cabeza sujetando su manto mientras con la izquierda agarra uno de los cuernos del animal.[3] A la derecha se encuentran tres doncellas, dos de las cuales en una posición más distante, casi desinteresadas en el acontecimiento, mientras otra acaricia al toro; esta criada presenta todas las limitaciones del pintor: de hecho, es desproporcionada en comparación con las otras dos, y el artista olvidó pintar su brazo derecho, mientras que el izquierdo parece estar unido directamente al cuello. Existen en la ciudad dos frescos más con el mismo tema: uno en la casa de Lucio Vetucio Plácido y otro, hoy perdido, en la excavación del Príncipe de Montenegro, conocido gracias a una acuarela de Giuseppe Abbati.