Eusebia Cosme
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Eusebia Cosme Almanza (Santiago de Cuba, 5 de marzo de 1908 – Miami, 11 de julio de 1976) fue una recitadora de poesía y actriz cubana que alcanzó una gran fama en la década de 1930. Debido a la segregación racial, Cosme no buscó una carrera como actriz en el teatro cubano tradicional, sino que se centró en el arte de la declamación, o lectura de poesía. Fue la única mujer cubana y una de las pocas mujeres negras en participar en la declamación de temática africana. Sus actuaciones iban más allá de recitar los poemas, ya que utilizaba gestos, expresiones faciales y ritmo vocal para transmitir la emoción de la palabra escrita. Al centrarse en obras que servían como comentario social sobre la raza, el género y la disparidad de la posición de los negros tanto en América Latina como en los Estados Unidos, Cosme fue reconocida como una maestra de su oficio. Comenzó su carrera en espectáculos de variedades y actuó en Cuba hasta finales de la década de 1930, antes de embarcarse en giras internacionales.
Santiago de Cuba, Cuba
Miami, Florida, Estados Unidos
| Eusebia Cosme | ||
|---|---|---|
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Fotografía de 1938 de Cine-Mundial | ||
| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | Eusebia Adriana Cosme Almanza | |
| Nacimiento |
5 de marzo de 1908 Santiago de Cuba, Cuba | |
| Fallecimiento |
11 de julio de 1976 (68 años) Miami, Florida, Estados Unidos | |
| Causa de muerte | Accidente cerebrovascular | |
| Nacionalidad | Cubana y estadounidense | |
| Ciudadanía |
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| Lengua materna | Español e inglés | |
| Información profesional | ||
| Ocupación |
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| Años activa | 1932–1973 | |
En 1938, Cosme se mudó a los Estados Unidos. Se nacionalizó estadounidense en la década de 1940. Se presentó con entradas agotadas en escenarios como el Carnegie Hall, The Town Hall y universidades históricamente negras. Actuó junto a Marian Anderson y Langston Hughes, y acercó las obras de poetas afroamericanos al público hispano a través de The Eusebia Cosme Show, que se emitió en CBS Radio desde 1943 hasta 1945. Realizó recitales en los Estados Unidos hasta finales de la década de 1950, trabajó como pintora abstracta en la década de 1960 y comenzó a actuar en cine y televisión en 1964. Cosme vivió en la Ciudad de México desde 1966 hasta 1973, período en el que apareció en películas como El prestamista y Rosas blancas para mi hermana negra. Su papel más destacado fue el de «Mamá Dolores», el cual interpretó repetidamente en su carrera. Interpretó por primera vez a este personaje, perteneciente al radioteatro de Félix B. Caignet El derecho de nacer, en una representación teatral de 1955 en la ciudad de Nueva York. Lo repitió tanto en la película como en la telenovela del mismo nombre de 1966. En 1971 filmó una secuela derivada, Mamá Dolores. Su actuación en la película de 1966 fue reconocida con el Premio Ónix a la mejor actriz.
Tras sufrir un derrame cerebral en la Ciudad de México en 1973, Cosme fue trasladada a los Estados Unidos y vivió sus últimos años en Miami. Sus pertenencias, ubicadas en México, fueron donadas al Schomburg Center for Research in Black Culture en la Biblioteca Pública de Nueva York, en Harlem. Este archivo se ha convertido en un recurso importante para los académicos que estudian la raza, el género y la percepción social, no solo de los afroamericanos y afrocubanos de su época, sino también dentro de la comunidad más amplia de la diáspora africana.
Primeros años

Eusebia Adriana Cosme Almanza nació el 5 de marzo de 1908[Notas 1] en Santiago de Cuba, hija de Leocadia Almanza y Germán Cosme.[3][6] Su padre sirvió en el Cuerpo del Ejército Libertador durante la Guerra de Independencia cubana de 1898, cuando la nación isleña logró su independencia de España.[7] Su madre era trabajadora doméstica en la finca de Luis Fernández Marcané, un destacado abogado local que se hizo cargo de la educación de Cosme.[2] Desde temprana edad, ella desarrolló un interés por las artes escénicas, pero descubrió que había muy pocos artistas no blancos en los teatros dramáticos y cómicos a los que asistía. Esto llevó a Cosme a creer que no tendría futuro como actriz,[3] o que solo se le ofrecerían papeles estereotipados como sirvienta o bailarina de rumba.[8]
A Cosme le gustaba recitar poesía, aunque encontraba poca afinidad con los escritores blancos que producían las obras que leía. Cuando descubrió la poesía de Nicolás Guillén, centrada en temáticas africanas y en la cultura negra, encontró su medio de expresión.[3] Entre 1926 y 1927 estudió en el Conservatorio Municipal de Música de La Habana, donde se graduó con un diploma. Poco después de terminar sus estudios, Cosme se presentó como cupletista en un espectáculo melodramático y de canto de cabaret en el Teatro Neptuno.[9] Desde finales de la década de 1920 hasta principios de la de 1930, apareció con frecuencia en los carteles teatrales como parte del elenco de varios espectáculos de variedades.[10] Al regresar a Santiago, perfeccionó su destreza en las técnicas de declamación presentándose para la familia Fernández Marcané y realizó su debut público en Santiago en 1930.[2] La familia regresó a La Habana cuando Fernández Marcané se desempeñó en el Senado[11] y, en 1931, ella comenzó a tomar clases de elocución en la Academia de Declamación del Conservatorio Municipal, estudiando con Graziella Garbalosa, directora y fundadora de la academia.[9]
Garbalosa alentó a Cosme a desarrollar su individualidad y a abrazar sus raíces africanas para distanciarse de sus compañeras blancas,[9] mediante la vocalización y la expresión de su propio trasfondo cultural.[12] A través del uso del dialecto popular y de la creación de complejas rutinas interpretativas con telones de fondo llamativos, utilería y vestuarios vistosos, Cosme recreaba escenas utilizando gestos exagerados para transmitir la emoción de la poesía.[3][13] Sus vestuarios reflejaban el tono de la pieza. Si, por ejemplo, hablaba de las luchas de las madres negras, usaba un vestido campesino tradicional cubano adornado con un pañuelo. También utilizaba el traje típico de las bailarinas de rumba (un vestido con un corpiño muy ajustado y una falda con volados pronunciados) para ambientar los poemas más rítmicos y festivos.[3] Ella misma diseñaba sus escenografías y elegía la música de acompañamiento, convirtiéndose en la directora artística de cada presentación en lugar de ser una simple intérprete.[14]
Cosme se formó en la tradición de la poesía negra,[15] un tipo específico de recital poético vinculado a la experiencia africana, con especial atención a la ironía de la peculiar posición social de los negros tras la abolición de la esclavitud. Con origen en las Antillas, el género suele ser sinónimo de poesía afrocubana, aunque hubo numerosos artistas de otras islas, como Puerto Rico. La interpretación está estrechamente ligada a las experiencias étnicas y culturales de los mulatos que navegaban en una cultura dominada por los blancos.[16] Los intérpretes, conocidos como «declamadores cubanos» o simplemente «recitadores», eran predominantemente hombres, siendo Cosme la única excepción.[17] Sus recitales seguían los ritmos musicales del danzón y la rumba, al mismo tiempo que utilizaban formas de verso tradicionales españolas.[16] El movimiento floreció desde mediados de la década de 1920 hasta mediados de la de 1930 en el Caribe hispano.[7] Ante la ausencia de escritoras en la época, Cosme recitaba poemas escritos por hombres,[15] pero sus interpretaciones emocionales y sus actuaciones la elevaron a un nivel artístico que iba más allá del simple recital.[18] Ella veía su papel como un puente esencial entre el poeta y el oyente, mediante el cual recreaba el texto escrito como una expresión de sentimiento y conciencia.[19]
Carrera en Cuba

Cuando Fernández Marcané y su familia regresaron a Santiago, Cosme se quedó en la ciudad y se instaló en la residencia de una tía. Para pagar el alquiler de su departamento, recibió a estudiantes del barrio.[11] En 1932, Cosme ofreció una declamación a beneficio por un huracán, presentándose en el escenario junto a Ignacio Piñeiro.[20] En su primera gran presentación como oradora en La Habana, el 16 de marzo de 1933, Cosme recitó un homenaje al actor español José González Marín en el Teatro Payret.[21] Para ese momento, ya había desarrollado un formato estándar estructurado en tres secciones, cada una con cinco o seis declamaciones agrupadas según su mensaje social y su ritmo.[22] En 1934 se presentó en Camagüey y luego en el Lyceum, una organización de mujeres frecuentada por mujeres blancas de clase media y alta.[20] Ese verano participó en un evento patrocinado por la Institución Hispano-Cubana de Cultura, obteniendo un inusual elogio del presidente de la organización, Fernando Ortiz. Él la definió como una artista con una maestría finamente desarrollada en la expresión estética de la cultura cubana, capaz de conmover a su público hasta las lágrimas.[2][21] Continuó sus presentaciones en agosto en el Principal de la Comedia, ganando elogios de la revista Chic Magazine, que la calificó como «la mayor atracción artística» de ese mes en la capital.[21]
En 1935 regresó al Principal de la Comedia para recitar obras de Emilio Ballagas, Regino Boti, Félix B. Caignet, Nicolás Guillén, Luis Palés Matos y José Antonio Portuondo, entre otros. Rafael Suárez Solís, crítico de El País, declaró que no había comparaciones posibles para su arte.[21] Un artículo destacado sobre Cosme en la edición de noviembre de 1935 de Adelante la describió como «emoción, voz y ritmo negros, vibrando armoniosamente en la carne y la gracia de la mujer».[23] Para 1936, Cosme participaba regularmente en eventos de oratoria y en programas de radio como Hora Sensemayá de la emisora CMCG. Comenzó a presentarse en escenarios más exclusivos, como el Casino Español y el Teatro Martí, y se unió a la Sociedad de Estudios Afrocubanos. Al realizar su primera incursión en el extranjero, actuó en Puerto Rico, la República Dominicana y Haití,[20] donde obtuvo críticas mayoritariamente positivas por sus interpretaciones. También fue elogiada por difundir las obras de Ballagas, Guillén y Palés entre su público.[24] A medida que perfeccionaba su oficio, Cosme amplió su repertorio para incluir piezas de otros poetas de la diáspora africana. Esto le dio un aire continental más complejo, incorporando obras de poetas afroamericanos, afro-puertorriqueños y afro-venezolanos.[2] A finales de ese año, al regresar a Cuba, Cosme fue homenajeada por su ciudad natal en una celebración donde se le otorgó el título de Hija Predilecta de Santiago.[20]
Inmigración y carrera como recitadora

En 1938, Cosme se fue de Cuba para realizar una gira de presentaciones en Venezuela, como parte de una misión cultural del Ministerio de Educación de Cuba. Actuó en Maracaibo en el Teatro Baralt y más tarde fue presentada en el Teatro Nacional de Caracas por Andrés Eloy Blanco. En julio, regresó al Caribe para presentarse en la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras. Participó en 18 funciones a lo largo del mes y realizó viajes para estudiar la cultura afro-puertorriqueña en Loíza Aldea y Machuchal, zonas conocidas por sus tradiciones africanas. Mientras estaba en Puerto Rico, decidió visitar los Estados Unidos y zarpó desde San Juan hacia la ciudad de Nueva York, adonde llegó el 22 de agosto de 1938.[25] Al cabo de un mes, Cosme ya tenía programada una presentación en el Carnegie Hall.[26] Se presentó el 4 de diciembre ante una multitud que agotó las entradas, con más de 3.200 personas[6][27] que pagaron 6 dólares por entrada[Notas 2] para escucharla actuar.[26] La gira incluyó presentaciones en las universidades de Howard y Yale, así como eventos en los que abrió los conciertos de Marian Anderson, una destacada cantante afroamericana.[3] Cosme se centró en temas de su repertorio que abarcaban las experiencias de los afroantillanos, desde las celebraciones de la cultura hasta el sufrimiento y la lucha por sobrevivir, explorando además los miedos estereotipados que la sociedad mayoritaria tenía hacia los negros.[30] También utilizó sus declamaciones como una forma de provocar el análisis de las percepciones de identidad ligadas a la raza y el género.[31] Probablemente a principios de la década de 1940, se casó con un mecánico puertorriqueño blanco de Nueva York, Rafael «Felo» Laviera.[32]
Cosme atraía a públicos diversos, y cada uno tenía su propia percepción de ella. Las publicaciones latinoamericanas la categorizaban como afrolatina; los medios de comunicación mayoritarios de los Estados Unidos y Europa la describían como una personalidad exótica y tropical; mientras que la comunidad afroamericana veía en ella las amplias conexiones históricas de la diáspora.[3] Hasta su llegada a los Estados Unidos, la mayoría de sus recitales se habían basado en autores latinos blancos. Tras su llegada a Nueva York, se centró en obras de artistas negros[33] y logró introducir los trabajos de figuras literarias como Joseph Seamon Cotter Sr., Paul Laurence Dunbar y James Weldon Johnson al público hispano.[34] Su espacio era único, ya que las comparaciones entre ella y Ethel Barrymore, u otras actrices blancas destacadas del espectáculo tanto estadounidense como cubano, no reconocían que a ellas no se les permitía actuar en las mismas esferas. Además, tampoco se podían trazar comparaciones con las actrices afroamericanas, dado que sus experiencias culturales eran diferentes.[35] Como mulata y latina, Cosme podía actuar y lo hacía en escenarios cosmopolitas que destacaban su atractivo internacional como latinoamericana; espacios similares que no habrían estado abiertos para los artistas afroamericanos o «negros».[36] Aunque actuaba en español, fue acogida por la comunidad afroamericana, y los periódicos y críticos subrayaban que el idioma no era una barrera. Se hicieron comparaciones entre la ópera y sus recitales, demostrando que su dominio de los gestos, las expresiones faciales y el ritmo transmitían el mensaje de la interpretación, haciendo que las palabras fueran innecesarias.[37][12]

En 1940, se presentó en la Universidad del Noroeste en un programa patrocinado por el Instituto de las Españas en los Estados Unidos y, poco después de la función, viajó a la Ciudad de México para presentarse en el Palacio de Bellas Artes. Actuó en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo en Morelia antes de regresar a Sugar Hill en enero de 1941.[36] Ese mismo año compuso la canción Fue en el África,[38] la cual fue grabada por RCA Victor con la participación de Ernesto Roca.[39] Se nacionalizó como ciudadana estadounidense en Laredo, Texas, a principios de la década de 1940.[40] En 1942 volvió a presentarse en el Carnegie Hall y al año siguiente actuó en The Town Hall. A partir de 1943 tuvo su propio programa de radio, The Eusebia Cosme Show, que se emitía por CBS y se transmitía a todo el continente a través de La Cadena de las Américas durante los dos años siguientes.[38] Tuvo nuevas presentaciones en la Universidad Howard en 1944 y 1946, y en The Town Hall en 1945, donde recitó poemas de Jesús Colón y Alberto Socarrás en honor al centenario del nacimiento de Antonio Maceo. En mayo de 1946, Cosme colaboró con Langston Hughes en Cuban Evening: The Poems and Songs of Nicolás Guillén por Katherine Dunham.[38] Ambos recitaron poesía de Guillén y Eartha Kitt cantó en el evento.[12] En 1947 se presentó en el Club Cubano Inter-Americano en la ciudad de Nueva York, durante las celebraciones del aniversario del Grito de Baire.[38]
En otra colaboración con Hughes, que incluyó a Ben Frederic Carruthers y Arna Bontemps, Cosme se presentó en 1949 en la traducción de Guillén realizada por Carruthers y Hughes, a la que llamaron Cuba Libre. En 1952 regresó a Cuba por primera vez desde 1938, llevando a su esposo con ella. Fue ovacionada en su presentación en la Universidad de Oriente, en su ciudad natal,[2] y recibió la Orden Nacional de Mérito «Carlos Manuel de Céspedes».[41] Sin embargo, se le negó la inclusión en las celebraciones oficiales del centenario planificadas para José Martí. No pudo actuar en La Habana hasta mayo de 1953, cuando se presentó en el Auditorio de Pro-Arte Musical. Regresó a Nueva York, donde su esposo falleció a mediados de la década. En septiembre de 1955 fue elegida para el papel de «Mamá Dolores»[42] en una producción teatral del radioteatro de Félix B. Caignet El derecho de nacer, que se presentó en el Teatro Santurce,[21] ubicado en la Quinta Avenida 1421, cerca de la calle 116. En 1956 participó en el Recital de Poesía Afro-Antillana, patrocinado por la Sociedad de Periodistas y Escritores Puertorriqueños y celebrado en The Town Hall,[43] y en 1958 recitó en la Universidad de Fairfield,[44] cerrando así su carrera como recitadora.[43]
Carrera artística y cinematográfica
Cosme comenzó a pintar y expuso cuadros abstractos en espacios como la exposición anual al aire libre Washington Square Outdoor Art Exhibit hasta principios de la década de 1960.[43] En 1964 hizo su debut cinematográfico actuando en El prestamista junto a Rod Steiger y bajo la dirección de Sidney Lumet,[45] película que se estrenó en 1965. Cosme se mudó a la Ciudad de México en 1966, donde se instaló en el Hotel Insurgentes.[43] Sus papeles cinematográficos allí solían ser estereotipados, interpretando a empleadas domésticas o a una madre sustituta, célibe y de edad avanzada.[3][46] Apareció en una versión cinematográfica de El derecho de nacer, repitiendo su papel de «Mamá Dolores» bajo la dirección de Tito Davison.[2] Fue reconocida como la «mejor actriz» de 1966 por su papel en el film y recibió el Premio Ónix otorgado por el Instituto y la Escuela de Cultura Cinematográfica de la Universidad Iberoamericana, el departamento educativo encargado de desarrollar una industria cinematográfica nacional en México.[47] Este galardón era ampliamente reconocido como un sello nacional de excelencia.[48] También en 1966, Telesistema Mexicano (TSM) adaptó la obra para una telenovela del mismo nombre, con Cosme interpretando nuevamente a «Mamá Dolores»,[3][49] en una producción dirigida por Ernesto Alonso.[21]
En 1968, Cosme apareció en otra telenovela de TSM, Tres vidas distintas, bajo la dirección de Carlos Salinas[3][21] y, al año siguiente, protagonizó Rosas blancas para mi hermana negra junto a Libertad Lamarque. En la película, el personaje de Cosme muere en un accidente de tránsito y su corazón es donado a la hija de Lamarque.[46] En 1971 trabajó en la telenovela Cristo negro, dirigida por Tony Carbajal, y participó en la película Vuelo 701,[21] un thriller en el que una serie de acontecimientos impide que algunos de los pasajeros aborden el fatídico vuelo que viajaba desde Acapulco hacia San Francisco.[50][51] Davison dirigió una secuela derivada de El derecho de nacer en 1971, llamada Mamá Dolores, en la cual Cosme tuvo el papel protagónico.[52] Su última película, El derecho de los pobres, dirigida por René Cardona, se estrenó en 1973[21] y, aunque estaba programado que filmara Negro es un bello color en mayo de 1973,[50] Cosme quedó debilitada por un derrame cerebral y fue ingresada en la American Benevolent Society en la Ciudad de México. Un destacado actor estadounidense pagó sus cuidados de enfermería y, finalmente, organizó su traslado[53] al Miami Convalescent Home en el sur de Florida a principios de 1974.[6]
Muerte y legado
Cosme falleció el 11 de julio de 1976 en el Hospital Memorial Jackson en Miami, Florida.[6][54] Fue sepultada en el Mausoleo Sunset del Flagler Memorial Park.[6] Los documentos de Cosme se encuentran resguardados en el Schomburg Center for Research in Black Culture de la Biblioteca Pública de Nueva York, en Harlem. El material de archivo fue descubierto en México por Eileen Charbo, una escritora e investigadora que había estado afiliada a la Sociedad Histórica de Kansas.[55] Cuando Cosme quedó debilitada por el derrame cerebral en 1973, dejó sus pertenencias y documentos en la American Benevolent Society.[53] Charbo intentó que sus vestuarios fueran recibidos por el Smithsonian, pero ante la falta de interés de la institución, donó la ropa común a Daughters of the American Revolution en México y se contactó con Jean Blackwell Hutson para ver si el Centro Schomburg estaba interesado en el resto de los objetos personales. Este archivo se ha convertido en un recurso importante para que los académicos evalúen no solo las identidades afrocaribeñas, sino también las percepciones cambiantes de la diáspora africana en general.[56][57][58] En 2013, Nydia Sarabia, una autora cubana, publicó una biografía de Cosme titulada Eusebia Cosme, la rosa canela.[1] En 2015, Cosme fue una de las figuras homenajeadas durante el 500.º aniversario de la fundación de Santiago de Cuba. Una exposición, preparada por el Historiador de la Ciudad desde la oficina de preservación, destacó a los ciudadanos importantes que habían influido en el desarrollo cultural de la ciudad.[59]
Notas
- Las leyes salariales federales en los Estados Unidos establecieron el salario mínimo en 0,25 dólares por hora en 1938, lo que fijaba un ingreso promedio basado en una semana laboral de 40 horas en 43,33 dólares al mes.[28] En ese mismo período, los hombres negros ganaban el 41 % del salario de los hombres blancos, y las mujeres negras ganaban el 36 % del salario de los blancos.[29]