Evento de El Niño de 2026-2027
fenómeno meteorológico del ENSO, de fuerte a muy fuerte, exacerbado por la crisis climática
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El evento de El Niño de 2026-2027 es un fenómeno meteorológico de escala global, que es parte del fenómeno cíclico meteorológico planetario que es el ENSO, y que ha sido pronosticado para que ocurra entre mediados de 2026 y se extienda hasta el primer semestre de 2027.[1][2]
| Evento de El Niño de 2026-2027 | ||
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l satélite internacional Sentinel-6 Michael Freilich, dedicado al estudio del nivel del mar, observó una masa de agua cálida (en rojo en la línea del Ecuador), denominada onda Kelvin, que se desplazó entre marzo y mayo de 2026 hacia el este por el océano Pacífico ecuatorial y que llegó a las costas de Sudamérica en mayo. Las ondas de Kelvin cálidas suelen preceder a los fenómenos de El Niño. | ||
| Historia meteorológica | ||
| Formado | Abril de 2026 | |
| Disipado | En curso | |
| Efectos generales | ||
| Áreas afectadas | El océano Pacífico y áreas circundantes | |
Hasta junio de 2026 Agencias climatológicas internacionales han señalado de que si bien se considera que existen las características geofísicas en el océano Pacífico propias de este fenómeno, no se ha podido determinar claramente cuál va a ser la real intensidad que te va a poseer en el planeta. Aún así, varios países, particularmente aquellos que poseen costa hacia el Pacífico han comenzado a desarrollar protocolos y medidas de precaución en caso de que el fenómeno del niño 2026-2027 genere impactos negativos sobre esos territorios.[3]
También ha surgido en algunos medios de comunicación información de que este va a ser el fenómeno de El Niño más intenso de los últimos 150 años;[4][5] sin embargo, ninguna publicación académica lo ha formalmente afirmado.[6]
Antecedentes
Causas
El Niño es una pequeña parte de un proceso atmosférico de escala oceánica llamado la oscilación del sur. Aquí el gradiente de presión entre la región de alta presión atmosférica en el Pacífico Ecuatorial Oriental y la región de baja presión en el aire en el área de Indonesia alterna entre valores superiores e inferiores al promedio. Para el caso del niño, una gradiente menor que el promedio favorece las condiciones de la formación.[7]
Una de las primeras señales del inicio de un fenómeno del niño es el aumento de la temperatura superficial del mar en el Pacífico oriental (costa sudámericana). Esto produce una disminución del gradiente este-oeste de la temperatura superficial del mar y luego una disminución del gradiente de presión atmosférica este-oeste. Esto conlleva a que se debilite la circulación de Walker, lo que provoca una disminución del transporte de Ekman que se aleja del Ecuador y una reducción del aumento hacia el oeste de la altura de la superficie del mar. Todo esto conlleva a un feedback positivo en el cual debido a que la termoclina relaja su pendiente descendente normal se produce una capa de mezcla más profunda en el este.[7] Sumado con la reducción del transporte de Ekman, llega menos agua desde debajo de la termoclina hacia la capa de mezcla, provocando finalmente que la capa de mezcla oceánica se caliente. Este calentamiento provoca a su vez una nueva disminución del gradiente este-oeste de la temperatura superficial del mar y un debilitamiento adicional de la circulación de Walker, provocando nuevamente un relajamiento de la pendiente descendiente normal de la termoclina del océano Pacífico en el este.[7]
Pronósticos
A partir de la primera mitad del año 2026 diversos centros climáticos internacionales y también servicios meteorológicos nacionales dieron informaciones sobre un rápido tránsito desde el fenómeno de la niña acaecido entre 2025-2026 hacia un escenario de neutralidad y posterior tránsito hacia un escenario de termoclina cálida en el océano Pacífico, indicio del desarrollo de un nuevo fenómeno del niño.[3][8]
En este periodo, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) indicó durante mayo de 2026 que en abril la anomalía de la temperatura de la superficie del mar (TSM) en el índice de El Niño 3.4 fue de +0,47 °C, mientras que la anomalía media estacional de febrero a abril fue de +0,1 °C. El conjunto de datos OISST indica que la anomalía de la TSM en el índice tradicional Niño 3.4 desde finales de abril hasta mediados de mayo osciló entre +0,8 °C y +0,9 °C. Estos datos apuntan con un 80% de confianza al origen de un nuevo episodio de El Niño durante mediados de 2026.[9]
Mientras tanto, el Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) publicó en mayo de 2026 que el índice de temperatura superficial ecuatorial había aumentado por sexto mes consecutivo, y que la anomalías térmicas se estaban extendiendo ampliamente a través del océano Pacífico Ecuatorial de oeste a este. Sus proyecciones apuntan a que la probabilidad de que el evento inicie en los meses de mayo-julio 2026 son de un 82%, y finalice en diciembre de 2026-febrero de 2027 (96% de probabilidad).[1]
Por otra parte, en Ecuador, los informes técnicos del Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno de El Niño (Comité ERFEN) señalaron el ingreso de una onda Kelvin cálida hacia el territorio marítimo del país (costa este del Pacífico), con un aumento de 20 cm de altura del nivel del mar en las Islas Galápagos, el hundimiento de casi 40 metros de la termoclina junto con la disminución de la isoterma en 20 °C, y el incremento de la temperatura del agua.[10]
Otras agencias meteorológicas nacionales como la Agencia Meteorológica de Japón y el Bureau de Meteorología de Australia han concluido los mismos resultados.[11][12]
A nivel global, aunque a junio no se puede pronosticar el clima que será provocado por este nuevo evento de El Niño, se prevén alteraciones a los eventos climáticos estacionales de acuerdo a experiencias previas. La OMM indicó que se prevé un aumento de las precipitaciones en parte del sur de América del Sur y a sequedad en otras áreas subtropicales; para América Central y el Caribe se anticipó temperaturas terrestres superiores a lo normal durante el trimestre mayo-julio; lluvias intensas al sur de América del Norte; para África corresponde a un aumento de las precipitaciones en el Cuerno de África;en el continente asiático podrían existir fuertes lluvias y aluviones en el centro del contiente, mientras que se esperarían escasez de lluvias en el sudeste y en el subcontinente indio; también disminución de lluvias es esperable en Oceanía.[2][13]
Impactos y preparación
América del sur
Varios países sudamericanos y organismos sectoriales de la región comenzaron a levantar medidas de preparación debido al desarrollo de El Niño y sus efectos sobre el clima
Luego del informe del comité ERFEN publicado en mayo, Ecuador decretó alerta amarilla preventiva para sus territorios más suceptibles a impactos climatológicos causados por el evento.[10]
En Colombia, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible advirtieron al Estado de que la evidencia apuntaba al surgimiento de un nuevo evento de El Niño, así iniciando un proceso de alerta temprana preventiva.[14]
Durante abril de 2026, la Dirección Meteorológica de Chile destacaba los pronosticos internacionales y proyectacaba lluvias normales por sobre lo nomal en la zona central de Chile.[15] En mayo el Ministerio de Agricultura llamó a reunión a un comité sectorial de emergencia desde donde se coordinaron medidas preventivas y de respuesta ante los efectos negativos que el evento acarrea sobre la producción alimentaria del país.[16]
En Perú, el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) aseguró que tendrá una intensidad de fuerte a muy fuerte.[17] La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno «El Niño» (Comisión ENFEN) solicitó a los tomadores de decisiones del país tomar en cuenta «los escenarios de riesgo [...] así como adoptar las medidas correspondientes para la reducción del riesgo de desastres, así como acciones de prevención y preparación para la respuesta ante peligros inminentes».[18][19]
América central y Caribe
En Panamá durante los últimos meses se está presentando un fenómeno mas extremo, con un clima mucho más seco y caluroso, especialmente en la vertiente del Pacífico, por lo que las autoridades han recomendado prepararse para posibles.[20]
El Centro Regional del Clima del Caribe publicó en junio de 2026 un boletín alertando sobre las potenciales sequías que el evento de El Niño puede provocar en la región, siendo probable de que en Santa Lucía se produzca una sequía prolongada que pueda afectar a los ríos, los embalses y las aguas subterráneas a finales de noviembre. Este centro también ha levantado advertencias a los países de Martinica y San Cristóbal y Nieves para que vigilen sus recursos hídricos.[21][22]
América del norte
Aunque un evento de El Niño debilita la temporada de huracanes en la costa Atlántico de Estados Unidos, el NOAA llamó de todas formas a la preparación temprana.[23] Esta misma agencia llamó a la preparación civil ya que estiman el en un 70% la probailidad de que la intensidad de las tormetas de esta temporada en la costa Pacífico del país esté por sobre el promedio anual.[24]
A mayo de 2026, el gobierno de México se encuentra en un estado de Vigilancia.[25]
África
El Centro de Predicción y Aplicaciones Climáticas de IGAD (ICPAC) ha señalado que el pronostico meteorológico en el Cuerno de África es de escasez de lluvias para el segundo semestre de 2026; y que Etiopía, Sudán del Sur, Uganda y el oeste de Kenia ya tuvieron periodos de escasez hídrica durante eventos de El Niño previos. Entre los potenciales problemas inferidos que pueden surgir debido a este fenómeno se encuentran problemas con la agricultura y ganadería, seguridad hídrica y alimentaria, y conflictos y la salud pública. Se ha llamado a planificar con anticipación medidas mitigatorias.[26]
Europa
El Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio publicó un artículo en abril de 2026 señalando que la incertidumbre ante una proyección certera de la intensidad de este evento de El Niño era muy alta como para poder establecer una proyección a largo plazo.[27]
Para España, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha indicado que «no hay una correlación clara y directa» entre el fenómeno de El Niño y el clima en el país.[28][29]
Asia
En India se ha pronosticado una disminución de las lluvias durante el periodo de monzones en el subcontinente,[30] lo que puede afectar a la seguridad agroalimentaria, escasez hídrica, olas de calor e incendios, efectos en la salud pública y distribución de bienes y productos.[31]
En el sudeste asiático, el Centro Meteorológico Especializado de la ASEAN indicó en mayo de 2026 que El Niño aumentaría la probabilidad de lluvias bajo lo normal en gran parte de la región meridional de los países que componen a la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN) durante junio-julio.[32]
Oceanía
El Instituto Nacional de Investigación del Agua y la Atmósfera de Nueva Zelanda indicó que la intensidad de este evento de El Niño podía llegar a ser fuerte; en su actualización para islas del Pacífico señaló incluso que el episodio esperado podría rivalizar con algunos de los más intensos observados.[33] Se prevé que hayan menos lluvias de lo normal, provocando un invierno más frío de lo normal.[34]
La Oficina de Meteorología de Australia ha señalado en mayo de que una fuerte señal de El Niño no significa necesariamente fuertes impactos en el clima de Australia, ya que ENSO es solo uno de los muchos factores que pueden influir en el clima y las condiciones meteorológicas estacionales del país.[35]
Controversias
"Super Niño" y "Niño Godzilla"
En medios de comunicación se han utilizado apelativos para calificar a este evento del ENSO como "Super Niño"[36][37][38] o "Niño Godzilla".[39][40]
Sin embargo, la OMM afirmó que no utiliza estos términos ya que no tienen base operativa,[2] mientras que la Dirección Meteorológica de Chile señaló que parte de esas etiquetas tenían un propósito mediático y no técnico.[15]
Cambio climático
Existe debate académico e institucional sobre el grado de efecto que tiene el cambio climático sobre este fenómeno climático. La OMM ha sostenido que no hay datos concluyentes de que el cambio climático aumentara la frecuencia o intensidad de los episodios de El Niño, aunque sí podía amplificar sus efectos.[2]
Por otra parte, se han publicado modelos climáticos basados en datos paleoclimatológicos que sugieren un aumento en la intensidad y duración de los eventos de El Niño debido al cambio climático antropogénico.[41][42][43]