Falange oblicua

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Principio de acción de la falange oblicua.

La falange oblicua (en griego Λοξή φάλαγγα, loxè fàlanga), llamada también orden oblicuo (o de 'flanco declinado')[1] es una táctica militar inventada por el general tebano Epaminondas. En esta táctica, un ejército atacante concentra sus fuerzas para atacar uno solo de los flancos del enemigo. El comandante de las tropas concentra la mayoría de su fuerza en un flanco y usa el resto para fijar la línea enemiga. Esto le permite a un comandante con fuerzas más débiles o iguales alcanzar una superioridad numérica local. El comandante puede entonces intentar derrotar al enemigo enfocándose en unidades pequeñas. Esta táctica ha sido empleada con éxito por muchos generales. La falange oblicua precisaba de tropas disciplinadas capaces de ejecutar maniobras complejas en circunstancias variadas.

Requisitos y desventajas

En el ataque de falange oblicua, el comandante del ejército debilitaba intencionadamente una parte de su línea para concentrar sus tropas en otra parte. Creaba entonces una formación angular u oblicua, declinando el flanco debilitado y atacando el flanco más fuerte del enemigo con una concentración de fuerzas. Una vez asegurado el flanco crítico, el comandante hacía girar a las tropas 90 grados para rodear la línea enemiga, y la formación en ángulo seguía avanzando. Las tropas que no participaban en el asalto cumplían la importante función de mantener a raya al ejército rival permaneciendo a la defensiva y amenazando, ofreciendo de esta forma protección a las tropas atacantes al mantener ocupada a las tropas enemigas.[2] En ocasiones, ambos comandantes intentaban la misma táctica (por ejemplo, los Diádocos intentando replicar las tácticas de Alejandro). La falange oblicua fue una táctica especialmente favorecida por el rey Federico II de Prusia.

Una correcta ejecución de la falange oblicua de Federico implicaba tres requisitos principales. En primer lugar, cada oficial debía saber exactamente cómo formar un batallón de "línea a columna, mantener su lugar en la columna, y luego volver a desplegarse normalmente, o en escalón para el ataque final." Los dos siguientes requisitos eran que los soldados marcharan en formación cerrada y al paso.[3]:109 La marcha cadenciosa no se utilizaba desde los días del Imperio Romano; sin embargo, la marcha sin cadencia, o "paso de ruta," requería un orden de marcha suelto para asegurar que los soldados no se chocaran entre sí, y la falange oblicua no podría haberse implementado en formaciones tan desestructuradas.[3]:110 Por último, para que la orden oblicua tuviera éxito, los líderes de las fuerzas contrarias no debían ser conscientes de la táctica de Federico, que podía ser contrarrestada con una respuesta rápida por su parte; el ataque requería un ejército enemigo confuso e incapaz de cambios rápidos en su despliegue.[3]:109 La falange oblicua de Federico nació del deseo de abrumar un punto débil en la línea enemiga, permitiendo así la superioridad de una fuerza prusiana menor en el campo de batalla.[4]:310

Había algunos peligros al intentar una falange oblicua en la batalla, en particular, la posibilidad de abrir una brecha fatal entre las dos alas, o que las dos fuerzas perdieran completamente el contacto.[5]:108 Más aún, la falange oblicua de Federico requería una larga marcha, bien durante la noche, o en las primeras horas de la mañana del asalto, lo que significaba que las fuerzas prusianas que avanzaban estaban casi siempre fatigadas al momento de enfrentarse a su enemigo.[6]:312Otro aspecto arriesgado de la orden oblicua era que requería determinación total, ya que, una vez ejecutada, los escalones de asalto se desplegarían sin posibilidad de recibir una orden de retirada.[4]:311

Historia

Véase también

Notas

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