Fallas de Elda
Las Fallas de Elda son unas fiestas que se celebran anualmente en la ciudad española de Elda. Su celebración tiene lugar la tercera semana de septiembre, y consisten en la planta y posterior quema de monumentos artísticos de madera y cartón. Los monumentos suelen constar de una alta estructura central de madera, y están enfocados sobre un lema. Están llenos de ninots, pequeños muñecos de cartón y poliuretano, que hacen referencia a lugares, actos y personajes de actualidad, a los cuales les acompañan carteles con una crítica satírica en tono de humor y protesta.
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Las Fallas de Elda son unas fiestas que se celebran anualmente en la ciudad española de Elda. Su celebración tiene lugar la tercera semana de septiembre, y consisten en la planta y posterior quema de monumentos artísticos de madera y cartón. Los monumentos suelen constar de una alta estructura central de madera, y están enfocados sobre un lema. Están llenos de ninots, pequeños muñecos de cartón y poliuretano, que hacen referencia a lugares, actos y personajes de actualidad, a los cuales les acompañan carteles con una crítica satírica en tono de humor y protesta.
En la Comunidad Valenciana y en el levante en general, son muy tradicionales las celebraciones y festividades donde tienen que ver el fuego y la pólvora. Estas celebraciones tienen un origen ancestral, dado que en la antigüedad era muy común festejar los solsticios y equinoccios solares con actos relativos al fuego. En Valencia suelen celebrar con las fallas la llegada de la primavera, mientras que en Alicante se celebra con las hogueras la llegada del verano.
El origen de estas fiestas en Elda, como ciudad alicantina, se remonta a las Hogueras de San Juan. Tradicionalmente en esta fecha, la víspera del 24 de junio, los vecinos de Elda solían encender sus hogueras. Es en la década de los años 20 en 1929, cuando Elda vivía un empuje económico y social importante, cuando empiezan a plantarse los primeros monumentos para celebrar dicha festividad.[1]
Sin embargo, a partir de 1936 con la llegada de la guerra estos actos quedan desaparecidos de la ciudad, hasta que en 1949 un grupo de vecinos de la calle Trinquete, decide retomar la tradición. Años más tarde, diversos grupos, entre los que hay que añadir la ayuda del semanario Valle de Elda, consiguieron que en el año 1958 se crease la Junta Central de Fallas de San Pedro, iniciándose así esta festividad de forma oficial.
En 1977 se decidió cambiar la fecha de la festividad desde san Pedro (29 de junio) a la segunda semana del mes de septiembre,[2] quedando bastante ligadas como continuidad de las Fiestas Mayores que se celebran unos días antes. El patrón también pasa a ser san Crispín. De este modo, las Fallas de Elda se convierten en las últimas que se celebran en la comunidad, y las únicas que tienen lugar en fecha próxima al equinoccio de otoño, como despedida del verano.
