Felipe Bate Petersen
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Santiago de Chile
| Felipe Bate Petersen | ||
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| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | Luis Felipe Bate Petersen | |
| Nacimiento |
1949 Santiago de Chile | |
| Nacionalidad | Chilena | |
| Educación | ||
| Educación | Universidad de Concepción y Universidad de Chile | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | arqueólogo y profesor investigador | |
Luis Felipe Bate Petersen, es un arqueólogo y profesor chileno, investigador de la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México. Tras realizar sus primeros trabajos en el Museo Nacional de Historia Natural de Chile, fue integrante del Instituto de la Patagonia hasta su exilio mexicano tras el Golpe de Estado en Chile de 1973. En México desarrolló una frucrífera carrera docente e investigadora centrada en formalizar teóricamente la Arqueología Social latinoamericana, junto con otros colegas latinoamericanos como Mario Sanoja, Iradia Vargas, Luis Guillermo Lumbreras, Manuel Gándara y Julio César Montané. Asimismo fue editor durante más de dos décadas del Boletín de Antropología Americana, uno de los principales medios difusores de la corriente aludida.[1]
Fue el primer investigador de la Arqueología de la Región de Aysén en las décadas de los 60-70’s, ya que luego se quedaría en la región un equipo dirigido por Francisco Mena.[2] Sin emabrgo, su trayectoria posterior, desarrollada en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, estuvo marcada por notables contribuciones que exploran la articulación del materialismo histórico en los procesos de inferencia arqueológica. Entre sus obras cabrían destacar: Arqueología y materialismo histórico (1977); Sociedad, formación económico-social y cultura (1978); Comunidades primitivas de cazadores recolectores en Sudamérica (1983); y especialmente El proceso de investigación en arqueología (1998).[3]
En los últimos 25 años, Bate ha estado articulando una secuencia explicativa que comprende desde el desarrollo de las sociedades humanas -por factores sociales- hasta el desarrollo de las sociedades del extremo sur americano -por factores sociales y biogenéticos-.
Realizó los descubrimientos de los sitios más importantes de la región de Aysén, que luego serían continuados por otros investigadores. Sus hallazgos se concentraron en las comunas de Coyhaique, Cochrane pero mayormente en la de Río Ibáñez, destacando la evidencia de poblaciones iniciales en el Río Huemules (12.000-9.400 a.p.) y la excavación de un sitio asociado a fauna extinta (Baño Nuevo, 9.000 a.p.) perfilando así lo que podría llamarse un primer panorama regional para la arqueología de Aysén. El Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, forzó a Bate a paralizar sus prospecciones por lo cual partió al exilio, quedando esta porción de Patagonia estancada casi una década en cuanto a recopilación de datos, aunque no en cuanto a investigación o producción de información. Sin embargo – y por suerte- Bate alcanzó a llevar 'bajo el brazo' algunos manuscritos con descripciones, fotografías y dibujos de materiales de superficie de áreas que hoy en su mayoría están cubiertas de las cenizas de la erupción del volcán Hudson de 1991, lugares a los cuales sería imposible acceder al conocimiento de su pasado sino fuera por las investigaciones de este arqueólogo.
En 1985 Felipe Bate encabezó una delegación de arqueólogos mexicanos en Ecuador. Durante varios meses exploraron abrigos rocosos en las Lagunas de Mojanda, en busca de evidencias de ocupaciones precerámicas a 4000 metros de altitud. Entre los integrantes de su equipo de la Escuela Nacional de Antropología e Historia se encontraban Magdalena García, Rosa Gaspar de Alba, Leonardo López Luján y Manuel de la Torre Mendoza. La contraparte ecuatoriana estuvo formada por algunos miembros del Programa Cochasquí del Consejo Provincial de Pichincha. Este componente ecuatoriano estuvo dirigido por el Profesor Lenin Ortíz Arciniegas, Director del mencionado Programa. En el Anuario número 1, de la Fundación Los Andes De Estudios Sociales (FLADES), editado en julio de 1990 en Quito, aparece publicado el artículo de ocho páginas del antropólogo Jaime Mauricio Naranjo Gomezjurado, titulado "Características de la Cerámica del Corte ´Mojanda-2´". De las prospecciones efectuadas entre los meses de abril y mayo de 1985, las excavaciones realizadas entre los meses de septiembre y octubre y los análisis en laboratotio de la cerámica rescatada en el corte M-2, llevados a cabo entre los meses de noviembre y diciembre de ese mismo año de 1985, Naranjo Gomezjurado concluyó que: "... esta cerámica de aparente origen nor andino ecuatoriano, parece estar vinculada a la Cultura Caranqui, en cuyo caso, pertenecería, fundamentalmente, a los últimos quince o veinte siglos de desarrollo prehispánico en los Andes septentrionales de la República del Ecuador." (Naranjo, 1990: 194). Jaime Mauricio Maranjo Gomezjurado fue Jefe del Área de Etnografía del Programa Cochasquí entre los años 1984 y 1985, integrante del componente ecuatoriano en la investigación arqueológica de Mojanda dirigida por el Doctor Bate en 1985, Jefe del corte número 2 o "Mojanda-2" y autor del primer informe científico conocido acerca de la arqueología de los páramos de Mojanda, en Ecuador.