Feria Internacional del Libro de Santo Domingo

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División Santo Domingo
Subdivisión Distrito Nacional
Lugar Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte
Estado Activa
Feria Internacional del Libro de Santo Domingo

Inauguración de la XIV Feria Internacional del Libro de Santo Domingo (2011)
Localización
País Bandera de la República Dominicana
División Santo Domingo
Subdivisión Distrito Nacional
Lugar Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte
Datos generales
Estado Activa
Tipo Feria del libro
Ámbito Internacional
Sede Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte
Organizador Ministerio de Cultura de la República Dominicana
Asistencia Aproximadamente 1 millón de visitantes (1997)
Objetivo Promover la lectura, la producción editorial y el intercambio cultural
Histórico
Fecha de inicio 1973
Primer evento 1973 (como feria nacional)
Último evento 2025 (dedicada a Frank Moya Pons)
Duración 10 días
Frecuencia Anual
cultura.gob.do

La Feria Internacional del Libro de Santo Domingo (FILSD) es un evento cultural anual de República Dominicana, con sede principal en Santo Domingo, que tiene por objetivo fomentar la lectura, la industria editorial y la promoción de la cultura escrita.[1][2] Es organizada por el Ministerio de la Cultura.[3] Desde su primera etapa, ha evolucionado desde una feria nacional modesta hasta convertirse en una plataforma internacional de editoriales, librerías, escritores, público general y actividades culturales diversas.[4][5] En 2021 Luis Abinader designó a Joan Ferrer Rodríguez como director de dicha feria.[6]

La Feria Internacional del Libro de Santo Domingo constituye uno de los eventos culturales más importantes de la República Dominicana y del Caribe. Su origen se remonta a 1950, cuando el librero Julio Postigo promovió el 23 de abril como Día del Libro. Un año después, en 1951, se celebró la primera Feria Nacional del Libro, realizada en el Parque Colón de la capital, bajo un ambiente modesto pero entusiasta, que marcó el inicio de una tradición literaria destinada a crecer con el tiempo.[7]

En 1970, durante el gobierno de Joaquín Balaguer, se organizó la Exposición Mundial del Libro y Festival Internacional de la Cultura, dirigida por el arquitecto José A. Caro Álvarez. Aunque este evento no tuvo continuidad, sentó las bases para una estructura más formal. Tres años después, mediante el Decreto núm. 4331 del 11 de marzo de 1973, se creó la Comisión Organizadora Permanente de la Feria del Libro, institucionalizando el evento. La primera feria bajo este nuevo esquema se realizó en la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, con la participación de destacadas figuras de la cultura dominicana.[8]

Durante las décadas de 1970 y 1980, la feria se desarrolló como un referente cultural, cambiando de sede entre el Museo del Hombre Dominicano, el Palacio de Bellas Artes y la Plaza Gonzalo Fernández de Oviedo, hasta establecerse definitivamente en la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte en 1983. En esos años, la feria rendía homenaje a grandes figuras de las letras nacionales, como Flérida de Nolasco, Manuel de Jesús Troncoso de la Concha y Pedro Henríquez Ureña. En 1987, un decreto presidencial le otorgó jurisdicción nacional y autonomía administrativa, integrándola al presupuesto público como parte esencial del calendario cultural dominicano.[9]

El cambio más trascendental ocurrió en 1997, cuando el presidente Leonel Fernández emitió el Decreto núm. 44-97, que reformó su estructura y creó la Comisión Permanente de la Feria Nacional del Libro, presidida por José Rafael Lantigua. A partir de entonces, la feria adoptó un formato más moderno e internacional. La edición de 1997 marcó un antes y un después: participaron cuarenta editoriales de ocho países y fue dedicada a la escritora Julia Álvarez, al puertorriqueño Luis Rafael Sánchez y a Salomé Ureña de Henríquez. Cerca de un millón de visitantes asistieron al evento, que se convirtió en la mayor celebración cultural del país.[10]

En 1998, la feria adquirió oficialmente su carácter internacional, con España como país invitado y una dedicatoria a la Generación del 48. Desde entonces, cada edición se dedica a una nación invitada y a una figura literaria. En los años siguientes participaron países como México, Francia, Chile, Venezuela y Cuba, y se rindió homenaje a autores dominicanos como Pedro Mir, Manuel del Cabral y Pedro Henríquez Ureña. En 2005, el evento regresó a la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte con un nuevo formato, pabellones modernos, el Pabellón de Autor@s y más de dos mil actividades culturales, consolidándose como un festival literario integral.[11]

La Feria Internacional del Libro de Santo Domingo ha ampliado su alcance educativo, artístico y social, convirtiéndose en un punto de encuentro entre escritores, editoriales y lectores de todo el mundo. Ha sido dedicada a figuras como Aída Cartagena Portalatín, Marcio Veloz Maggiolo, Hilma Contreras y Mateo Morrison, entre otros. En su edición de 2025, el evento está dedicado al historiador Frank Moya Pons, reafirmando su misión de celebrar la palabra escrita y fortalecer la identidad cultural dominicana.[12][13]

Primera Etapa (1950 - 1961)

En 1950, a sugerencia de Postigo, se instituye el 23 de abril como Día del Libro, en honor a Miguel de Cervantes Saavedra. Un año después, en 1951 se realiza la primera Feria Nacional del Libro, en el Parque Colón, la cual se extendió hasta las arcadas del entonces Palacio Consistorial o Consejo Administrativo.

El señor Postigo, quien fuera propietario de la Librería Dominicana y luego de la Librería Hispaniola, y editor de la famosa colección “Pensamiento Dominicano”, fue también el que propuso la creación del Premio “Pedro Henríquez Ureña” al libro del año, que no logró entonces gran incidencia.

Las ferias del libro se siguieron celebrando anualmente de forma modesta, como modesta era para entonces la comercialización del libro en el país, donde apenas existían 4 o 5 librerías de alguna importancia.

En ese lapso, es bueno mencionar que en 1955, para la fastuosa celebración de la Feria de la Paz y la Confraternidad del Mundo Libre, que celebrara los veinticinco años de la dictadura trujillista, se organizó la Feria Iberoamericana del Libro “María Martínez de Trujillo”, que tuvo como presidente de la comisión organizadora al doctor Armando Oscar Pacheco, a la sazón secretario de Estado de Educación, y de secretario al doctor Manuel de Jesús Goico Castro.

No obstante, la continuidad no fue absoluta. Se suspendió su celebración en 1956 y 1957, y luego en 1959 y 1960, que fueron años muy conflictivos políticamente. En 1961, año del fin de la Era de Trujillo, se celebró la última feria de esa etapa. La tradición se trató volver a instaurar en 1967, aunque nuevamente se interrumpió en 1968.

Antecedentes y formalización (1970-1973)

En 1970, durante el gobierno de Joaquín Balaguer, se celebró la Exposición Mundial del Libro y Festival Internacional de la Cultura, en el edificio que hoy alberga, entre otras instituciones, la Dirección General de Impuestos Internos. Este evento, de carácter excepcional y sin continuidad posterior, tuvo como director ejecutivo al arquitecto José A. Caro Álvarez y como coordinador operativo al señor Jiménez Cohén, de nacionalidad colombiana.

Ese mismo año, como parte de una política orientada a reorganizar las ferias del libro bajo un marco formal, se elaboró el reglamento que regiría su funcionamiento. Finalmente, en 1973, el gobierno creó la Comisión Organizadora Permanente de la Feria del Libro, mediante el Decreto núm. 4331 del 11 de marzo, con lo que quedó institucionalizada esta celebración tras más de dos décadas de esfuerzos.

La primera comisión estuvo presidida por Rafael Herrera, director del Listín Diario; fungieron como secretario el doctor Jorge Tena Reyes y como tesorero Julio Postigo, principal promotor de la iniciativa. Entre sus miembros figuraban reconocidos intelectuales dominicanos, como Emilio Rodríguez Demorizi, Pedro Troncoso Sánchez, Julio Jaime Julia, Virgilio Hoepelman, Fabio A. Mota, Pedro René Contín Aybar y Anaiboní Guerrero Báez. La secretaria de Educación de entonces, Altagracia Bautista de Suárez, actuó como asesora.

Expansión y sedes de la feria (1973-1983)

La primera Feria Nacional del Libro en esta nueva etapa se celebró en 1973, teniendo como sede la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña. En los años siguientes, el evento cambió de sede en diversas ocasiones: se realizó en el Museo del Hombre Dominicano, el Palacio de Bellas Artes, el Museo de Historia y Geografía y la Plaza Gonzalo Fernández de Oviedo (Fortaleza Ozama). Desde 1983, se estableció de forma permanente en la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte, donde se celebró ininterrumpidamente hasta 1995. En 1996, la feria fue suspendida por falta de apoyo gubernamental, interrumpiéndose así una tradición de veintitrés años.

En ese mismo año 1973 se crearon los Premios Nacionales de Literatura, dependientes de la Secretaría de Estado de Cultura y la Dirección General de Cultura, dirigidos por el doctor Jorge Tena Reyes. Cada feria fue dedicada a un destacado representante de las letras dominicanas, entre los que figuran Flérida de Nolasco, Juan Pablo Duarte, Manuel de Jesús Troncoso de la Concha, Tulio M. Cestero, Eugenio María de Hostos, Héctor Incháustegui Cabral, Domingo Moreno Jimenes, Pedro René Contín Aybar, Fernando Arturo de Meriño, Pedro Henríquez Ureña, Vetilio Alfau Durán, Máximo Gómez, Manuel A. Peña Batlle, Máximo Avilés Blonda, Ercilia Pepín, Camila Henríquez Ureña y Salomé Ureña de Henríquez.

Reestructuración y reconocimiento institucional (1978-1992)

En 1978, el doctor Tena Reyes fue reemplazado en la Comisión Organizadora por Pedro Bisonó, propietario de la Librería América, quien se mantuvo en el cargo hasta 1985. Ese año, mediante el Decreto núm. 2968, el presidente Salvador Jorge Blanco designó una nueva comisión presidida por Raymundo Amaro Guzmán; Rafael Herrera fue nombrado presidente de honor y Cándido Gerón asumió el cargo de secretario. Entre los miembros figuraban Julio Postigo, Emilio Rodríguez Demorizi, Bernardo Vega, Pedro Troncoso Sánchez, Máximo Avilés Blonda, Marisol Florén, Maximiliano A. Jimenes Sabater, Francisco A. Polanco, Teresa Peña, Marianne de Tolentino, José Luis Corripio y Leonte Brea. La secretaria de Educación, Ivelisse Prats de Pérez, se desempeñó como asesora.

En 1987, el presidente Joaquín Balaguer emitió el Decreto núm. 183-87, que otorgó carácter de jurisdicción nacional a la Comisión Permanente de la Feria Nacional del Libro, adscribiéndola a la Presidencia de la República como órgano de derecho público con autonomía funcional y administrativa.[14] El decreto también estableció que su presupuesto se incluiría en la Ley de Gastos Públicos de la Nación. Se ratificó como presidente a Raymundo Amaro Guzmán y se designó como vicepresidente al licenciado César Herrera; Luis Rivas Encarnación, entonces director general de Cultura, fue nombrado secretario. Entre los nuevos integrantes figuraban José Israel Cuello, Pedro Bisonó, José Rafael Lantigua, Salvador Pérez Martínez, José Ángel Saviñón, Jorge Tena Reyes, Daysi García, José Rijo, Virgilio Hoepelman y Manuel de Jesús Goico Castro. El secretario de Educación, Pedro Pichardo, actuó como asesor.

Durante los años siguientes, la comisión incorporó nuevos miembros. En 1992, Manuel Rueda, Manuel García Arévalo y Miguel González Cano sustituyeron a los miembros fallecidos Pedro Troncoso Sánchez, Manuel de Jesús Goico Castro y César Herrera, respectivamente. También Virgilio Díaz Grullón reemplazó a Virgilio Alcántara, quien se había trasladado al extranjero.

Ese mismo año, la feria adoptó de manera temporal el nombre de Feria Iberoamericana del Libro “Pedro Henríquez Ureña”, celebrándose en octubre de 1992 para coincidir con la conmemoración del Quinto Centenario del Descubrimiento de América.

Expansión editorial y legado cultural

Con la expansión del comercio editorial, la apertura de nuevas librerías y el auge de autores nacionales, la Feria del Libro se consolidó como una tradición cultural anual de gran relevancia para el país. Cuando se inauguró su primera etapa, existían solo unas pocas librerías, como Dominicana, Duarte y San Pablo. En los años posteriores surgieron el Instituto Americano del Libro, La Trinitaria, La Hispaniola, Disesa, la Editora Colegial Quisqueyana, Mateca, Lope de Vega, Herrera, Hostos, Avante, América, Editorial Padilla, Casa Cuello y, hacia mediados de la década de 1990, Cuesta-Centro del Libro. Desde entonces, el crecimiento de librerías y tiendas con secciones dedicadas al libro ha acompañado el desarrollo continuo de este evento, considerado la mayor fiesta cultural de la República Dominicana.

Modernización y relanzamiento de la feria (1997)

Hasta la vigésima tercera edición de la Feria Nacional del Libro, el evento mantuvo un patrón organizativo similar, con ligeras variaciones motivadas por factores económicos o programáticos. No obstante, a partir de 1997 se produjo una transformación significativa en su estructura y gestión. Ese año, mediante el Decreto núm. 44-97, del 28 de enero de 1997, el presidente Leonel Fernández Reyna instituyó la Comisión Permanente de la Feria Nacional del Libro, presidida por el licenciado José Rafael Lantigua, con la doctora Virtudes Uribe —propietaria de la Librería La Trinitaria— como secretaria, y el empresario José Luis Corripio Estrada como tesorero.

La nueva comisión impulsó un cambio integral de formato, filosofía y objetivos, así como de sede. La feria se trasladó del recinto anterior al antiguo Parque Zoológico y Botánico, un espacio que Lantigua denominó “Plaza del Conservatorio”, en referencia a la cercanía con el Conservatorio Nacional de Música.

En su edición de 1997, la feria adoptó por primera vez un carácter internacional al invitar a cuarenta editoriales de ocho países: España, México, Venezuela, Ecuador, Colombia, Costa Rica, Puerto Rico y Cuba. En esta ocasión participaron destacados autores extranjeros, entre ellos el uruguayo Eduardo Galeano, y se rindió homenaje a la escritora dominicana Julia Álvarez y al escritor puertorriqueño Luis Rafael Sánchez. La edición estuvo además dedicada a Salomé Ureña de Henríquez, con motivo del centenario de su fallecimiento.

La versión de 1997 marcó varios hitos: fue la feria del libro más extensa y concurrida de la historia dominicana hasta ese momento; reunió la mayor cantidad de expositores nacionales e internacionales; ofreció un espacio ferial sin precedentes; e incorporó innovaciones como un ciclo de coloquios con cincuenta escritores dominicanos, un programa diario dedicado a autores nacionales, un pabellón infantil y juvenil, y una cartelera artística coordinada con espectáculos inaugurales y de clausura diseñados específicamente para el evento. Por primera vez, los expositores contaron con stands uniformes equipados con anaqueles y escritorios, y la feria recibió la visita del presidente de la República en cuatro ocasiones durante los diez días de celebración.

El nuevo modelo organizativo, junto con una programación diversa y amplia participación, consolidó esta edición como la más exitosa hasta entonces: se estima que cerca de un millón de personas asistieron al parque ferial entre el 24 de abril y el 4 de mayo de 1997.

Internacionalización y crecimiento cultural (1998–2004)

En 1998, al cumplirse veinticinco años de la Feria Nacional del Libro, se inició una nueva etapa en su desarrollo con la decisión de convertirla en un evento internacional. Desde entonces, cada edición escoge una nación como país invitado de honor y dedica la feria a una figura destacada de las letras. Ese año, el país invitado fue España y la dedicatoria estuvo centrada en la llamada Generación del 48.

En 1999, México fue el país invitado y la feria se dedicó al poeta dominicano Pedro Mir. Al año siguiente, en 2000, la nación invitada fue Francia y la dedicatoria recayó sobre el expresidente y escritor Juan Bosch. Durante esta edición, la dirección del evento pasó al intelectual y narrador Carlos Esteban Deive, garantizando la continuidad del certamen dentro del calendario cultural dominicano. Se mantuvieron elementos distintivos establecidos en 1997, como la dedicatoria anual a un país y la entrega del Premio Eduardo León Jimenes al libro del año.

En 2001, Chile fue el país invitado de honor y la feria se dedicó al poeta Manuel del Cabral. Un año más tarde, en 2002, Venezuela ocupó el lugar de país homenajeado y la dedicatoria estuvo dirigida al humanista Pedro Henríquez Ureña. En 2003, Cuba fue el país invitado y se rindió tributo al educador y pensador Eugenio María de Hostos.

La edición de 2004 tuvo como país invitado a Puerto Rico y dedicó sus actos al poeta chileno Pablo Neruda, rompiendo la costumbre de concentrar las dedicatorias en escritores dominicanos. Durante esta etapa destacó el Pabellón de Literatura, que concentraba gran parte del programa literario, así como el programa de espectáculos artísticos, celebrado principalmente en la Cueva de Santa Ana.

Reestructuración y expansión cultural (2005-actualidad)

En 2005, la organización de la feria experimentó una renovación significativa bajo la dirección del entonces secretario de Estado de Cultura, José Rafael Lantigua. La Dirección General de la Feria del Libro pasó a estar encabezada por Alejandro Arvelo y Pedro Antonio Valdez, como director general y director ejecutivo, respectivamente. La feria fue trasladada desde la Plaza del Conservatorio hacia la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte, con el propósito de aprovechar un entorno urbano más adecuado, dotado de museos, áreas verdes y espacios culturales consolidados.

Esa edición marcó un punto de inflexión en la calidad del evento. Se eliminaron los antiguos stands y se construyeron estructuras nuevas, modernas y funcionales, entre ellas varios pabellones temáticos. El más destacado fue el “Pabellón de Autor@s”, que ofreció un espacio a escritores y escritoras independientes para presentar y vender sus obras sin necesidad de alquilar un stand. También se reintrodujo la “Tribuna Libre”, destinada a debates y actividades del pensamiento, y se crearon nuevas coordinaciones especializadas, como las de Participación Escolar y Universitaria.

El programa cultural se amplió considerablemente: la feria acogió más de dos mil actividades, desde presentaciones de libros y conferencias hasta representaciones teatrales y espectáculos artísticos. Con este formato, la Feria Internacional del Libro se consolidó como un evento cultural de gran alcance, concebido como un festival en torno al libro, la lectura y la creación literaria.

En 2005 la feria fue dedicada a Aída Cartagena Portalatín, con lo que se rendía honor por primera vez, en la faceta internacional, a una escritora, y con lo que, además, se recuperaba la costumbre de dedicarla a autores o autoras de nuestro país. El país invitado de honor de ese entonces fue Italia.[15]

En 2006, el evento tuvo como país invitado de honor a Argentina y rindió homenaje a Marcio Veloz Maggiolo.[16]

En 2007, con motivo del décimo aniversario, la feria tiene como país invitado de honor a Colombia y rinde tributo al importante poeta dominicano Franklin Mieses Burgos.[17]

En 2008, fue dedicada a Emilio Rodríguez Demorizi. Invitado de honor a la Asociación de Estados del Caribe.[18]

En 2009, fue dedicada a Juan Bosch y tuvo a Brasil como país invitado.[19]

En 2010, Fue dedicada a Freddy Gatón Arce y el país invitado fue México.[20]

En 2011, fue dedicada a la Santa Sede como invitada de Honor y en homenaje a Mons. Francisco José Arnáiz y P. José Luis Sáez, conmemorando los 500 años de constitución de las diócesis de Santo Domingo y de La Vega.[21]

En 2012, tuvo como país invitado de honor a los países de Centroamérica, y fue dedicada al poeta Enriquillo Sánchez.[22]

En 2013, fue dedicado a la escritora francomacorisana Hilma Contreras y tuvo como invitado de honor a la República de Ecuador.[23]

En 2015, fue dedicado a Manuel Rueda y tuvo como invitado de honor a Perú.[24]

En 2016, fue dedicada a la gran poeta nacional dominicana Salomé Ureña y tuvo como país invitado de honor a la República Dominicana.[25]

En 2024, fue dedicada al escritor Mateo Morrison, Premio Nacional de Literatura 2010. Y tuvo como lugar invitado de honor a Washington Heights.[26]

La edición 2025 de la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo (FILSD) está dedicada al historiador dominicano Frank Moya Pons.[27]

Ediciones e invitado de honor

Enlaces externos

Referencias

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