Ferocactus peninsulae
especie de plantas
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Ferocactus peninsulae, conocida comúnmente como biznaga o biznaga barril de la península,[2] es una especie de planta suculenta perteneciente al género Ferocactus, dentro de la familia Cactaceae. Es endémica del noroeste de México, específicamente de los estados de Baja California y Baja California Sur.
| Biznaga barril de la península | ||
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| Estado de conservación | ||
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Preocupación menor (UICN)[1] | ||
| Taxonomía | ||
| Reino: | Plantae | |
| Subreino: | Tracheobionta | |
| División: | Magnoliophyta | |
| Clase: | Magnoliopsida | |
| Subclase: | Caryophyllidae | |
| Orden: | Caryophyllales | |
| Familia: | Cactaceae | |
| Subfamilia: | Cactoideae | |
| Tribu: | Cacteae | |
| Género: | Ferocactus | |
| Especie: |
F. peninsulae (F.A.C.Weber) Britton & Rose, 1922 | |
| Sinonimia | ||
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Descripción
Ferocactus peninsulae es una especie de cactus barril de gran tamaño, de hábito solitario y no ramificado. Presenta un cuerpo erecto que en ejemplares jóvenes es esférico u ovoide, volviéndose con la edad claviforme a cilíndrico, estrechándose progresivamente desde la base hacia el ápice. La epidermis es de color azul verdoso oscuro. Generalmente alcanza alrededor de 70 cm de altura, aunque en condiciones favorables puede llegar hasta 2,5 m, con un diámetro de hasta 40 cm.

El tallo posee entre 12 y 20 costillas prominentes y agudas. Sobre ellas se disponen las areolas, que en estado joven presentan fieltro marrón; son circulares y pueden alcanzar hasta 2 cm de longitud. Las areolas están constreñidas entre la zona floral y la sección espinífera, y se encuentran separadas unos 4 cm entre sí, o incluso menos en plantas viejas.

Cada areola desarrolla hasta 4 espinas centrales dispuestas en forma de cruz, de color rojizo con puntas amarillas, grisáceas o marrones; la espina inferior es aplanada, fuertemente ganchuda y anulada. Además, presenta entre 6 y 13 espinas radiales, habitualmente más de 10, de color pardusco o blanco, extendidas, variables, rectas y delgadas, de sección terete y más o menos anuladas; las inferiores suelen ser más gruesas y de color más intenso, a veces retorcidas y con aspecto de cerdas.
Las flores son ampliamente infundibuliformes, de 5 a 6 cm de longitud, con coloración que varía del rojo al amarillo, presentando nervios centrales de tonalidades naranja a rojo. La floración tiene lugar desde la primavera hasta el otoño. El fruto es globoso, de color amarillento, de entre 2,5 y 3,5 cm de longitud, recubierto por escamas anchas y redondeadas. Las semillas miden entre 1,2 y 2 mm de largo, son de color marrón a negro y presentan una superficie notablemente reticulada.[3][4]
Distribución y hábitat
El área de distribución nativa de esta especie se sitúa en el noroeste de México, concretamente en los estados de Baja California y Baja California Sur.[5][1]
Habita principalmente en biomas desérticos y de matorral seco,[6] desde el nivel del mar hasta aproximadamente los 450 m s. n. m. Se desarrolla en ambientes rocosos, zonas arenosas y laderas,[1][7] donde forma parte de comunidades vegetales xerófilas junto a otras especies de cactus y suculentas, como Cochemiea dioica, Cochemiea setispina, Echinocereus ferreirianus y Lophocereus schottii.[3]
Taxonomía
La primera descripción de esta especie fue como Echinocactus peninsulae, publicada en 1895 por el botánico francés Frédéric Albert Constantin Weber en la revista científica Bulletin du Muséum d'Histoire Naturelle 1: 320.[8]
Más tarde, los botánicos Nathaniel Lord Britton y Joseph Nelson Rose, trasladaron la especie al género Ferocactus, por lo que pasó a llamarse Ferocactus peninsulae. Registraron estos cambios en el libro The Cactaceae; descriptions and illustrations of plants of the cactus family 3: 133, publicado en 1922.[6][9]
- Ferocactus: nombre genérico formado a partir de la palabra latina fĕrus (que significa 'salvaje' o 'feroz') y la palabra griega kaktos (que se traduce como ‘cardo’ o ‘planta espinosa’), en alusión a la fuerte espinación que presentan algunas especies de este género.[10]
- peninsulae: epíteto específico que deriva del latín pēninsŭlae, que significa 'de la península', en alusión a la presencia de la especie en la península de Baja California.[11][12]
Estado de conservación
En la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, la especie está clasificada como de “Preocupación Menor (LC)”, lo que refleja una distribución geográfica relativamente amplia y la ausencia, por el momento, de un descenso poblacional significativo a escala global.[1]
No obstante, dentro de su área de distribución se observan tendencias preocupantes. La especie es más abundante en el sur que en el norte de la península de Baja California, aunque en conjunto sus poblaciones muestran una disminución progresiva. La recolección ilegal constituye la principal amenaza, a la que se suma su uso como forraje para el ganado. Además, la urbanización y la transformación del territorio para la creación de praderas artificiales provocan la pérdida y fragmentación de su hábitat, lo que puede agravar el declive local de las poblaciones.[3][1]
Importancia económica y cultural
Uso ornamental
Esta especie de cactus se cultiva con frecuencia como planta ornamental y destaca por su facilidad de cultivo, aunque presenta un crecimiento lento. Se trata de un cactus de desarrollo estival, muy adecuado para el cultivo en maceta y especialmente recomendable para coleccionistas principiantes. En condiciones óptimas, puede florecer cuando alcanza un diámetro aproximado de 20 a 25 cm.

Se adapta bien a sustratos ricos y bien drenados, sin mostrar grandes exigencias edáficas, siempre que el exceso de humedad no se acumule en las raíces. En maceta conviene trasplantarlo en primavera cuando el sistema radicular ocupa todo el recipiente, generalmente cada dos años, con intervalos algo más largos a medida que la planta madura. Es fundamental utilizar recipientes con buen drenaje y renovar el sustrato sin aumentar necesariamente el tamaño de la maceta. Tras el trasplante, resulta aconsejable mantener la planta sin riego durante varios días.
Durante el verano requiere riegos regulares, dejando secar el sustrato entre uno y otro y evitando cualquier encharcamiento. No debe mojarse el cuerpo de la planta cuando recibe sol directo, ya que la humedad superficial puede provocar quemaduras, lesiones y enfermedades fúngicas. A finales de septiembre el riego debe reducirse de forma progresiva para inducir el reposo, manteniéndose casi seco durante el invierno. En primavera, el aporte de agua debe incrementarse de manera gradual conforme se reactiva el crecimiento.
El abonado solo resulta necesario en verano y de forma moderada, preferiblemente con fertilizantes ricos en potasio, siempre que el sustrato no sea reciente. Durante el periodo invernal no conviene fertilizar. En reposo tolera descensos ligeros de temperatura, cercanos a los –2 °C, aunque responde mejor a inviernos frescos pero no fríos, con temperaturas superiores a 5 °C. El descanso invernal resulta esencial para una floración abundante.
Necesita abundante luz para desarrollar una espinación adecuada, aunque agradece una ligera sombra en las horas más calurosas del verano. Las plantas cultivadas con poca luz tienden a debilitarse y presentan mayor riesgo de pudrición. Las plagas más habituales incluyen cochinillas y ácaros, problemas que suelen minimizarse con una correcta ventilación y un riego adecuado. La reproducción se realiza exclusivamente por semilla; las plántulas requieren condiciones más protegidas, con menor intensidad lumínica y trasplantes frecuentes una vez bien enraizadas.[3]
Otros usos
En la península de Baja California, las poblaciones locales suelen eliminar las espinas de esta planta y utilizarla como forraje para el ganado, una práctica tradicional que facilita su consumo por los animales domésticos.[1]
Galería
- Pequeña planta en crecimiento
- Planta en Mulegé, en el estado mexicano de Baja California Sur
- Detalle de las espinas
- Planta en floración
- Detalle de los frutos