Fiesta del Robo de San Sebastián (Caniles)

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País España
Comunidad Andalucía
Provincia Granada
Localidad Caniles
Robo de San Sebastián
Localización
País España
Comunidad Andalucía
Provincia Granada
Localidad Caniles
Datos generales
Fecha 20 de enero
Origen Desconocido

La Fiesta del Robo de San Sebastián es una celebración popular de carácter religioso que se celebra en la localidad española de Caniles (Granada). Se trata de una fiesta patronal en honor a San Sebastián, copatrón de Caniles junto con San Antonio.

Los vecinos del barrio de San Sebastián parecían sufrir de menos casos de enfermedad,[¿cuál?] lo que se asoció a la cercanía de la imagen del santo. Tras una disputa entre los barrios, se llegó a un acuerdo según el cual la imagen visitaría casas de distintos puntos del pueblo, de forma que el favor curativo que se le atribuía se repartiera ecuánimemente. En una de estas visitas, se produjo la curación milagrosa de un caso especialmente severo, lo que confirmó a ojos de todos el poder del santo, y se procedió a esconderlo del restante vecindario en una de las casas para así asegurarse su protección. Sin embargo, otros habitantes rápidamente destaparon la estratagema al percatarse de la rápida curación y la posterior desaparición, y procedieron a robar la imagen, lo que se fue repitiendo de forma sucesiva. Superada la pandemia, el pueblo de Caniles mostró su agradecimiento y devoción al santo dedicando la ermita del pueblo en su nombre y otorgándole el título de copatrón de la villa.

Retablo de la Ermita de San Sebastián

Debido a la ausencia de registros documentales, no se puede establecer una fecha concreta de inicio de la fiesta, y tampoco se conoce cuándo empezó a practicarse el robo del santo o la procesión de San Sebastián. Según los testimonios de la población de mayor edad de Caniles, el robo se produce desde, al menos, finales del siglo XIX. Sin embargo, la fecha de comienzo puede ser anterior.

Aunque en los años anteriores y durante la guerra civil española se tiene constancia de la prohibición por el alcalde de la celebración de eventos religiosos, tras la misma se ha celebrado la fiesta de forma ininterrumpida.

Elementos de la fiesta

Durante el año se forman grupos de en torno a veinte familiares y amigos que aspiran a robar el santo y adquirir el título de hermanos de San Sebastián. Por lo tanto, no se trata de una cofradía o colectivo formal, sino que se forman espontáneamente y varían en sucesivas ediciones. Es reseñable que, a pesar del importante declive demográfico que ha sufrido el municipio en el último siglo, perdiendo la mitad de su población desde 1970, los vecinos de más avanzada edad señalan que la popularidad de la fiesta no ha hecho más que crecer, y hoy en día no sólo acuden un número de personas cada vez mayor, sino que además los protagonistas del robo son los jóvenes.

Preceden a la fiesta en sí una serie de celebraciones deportivas y culturales, destacando los conciertos de música pop y rock el fin de semana anterior. Además, se organizan verbenas. Durante estos eventos que los hermanos de San Sebastián costean, según la costumbre, se ofrecen migas y paella.

A nivel religioso, los días que preceden al 20 de enero se celebra el novenario de la fiesta en la iglesia de Santa María y San Pedro. Estas liturgias son dirigidas por sacerdotes invitados, con la asistencia del párroco local. Cada novena cuenta con la presencia de un coro o ensamble de cámara. La misa principal se celebra el día 20 de enero en la misma iglesia. Es conducida por el párroco local, aunque en 2025 acudió el obispo de Guadix, la diócesis en la que Caniles se enmarca. Tras la misa, durante la mañana, ocurren procesiones de las imágenes de San Sebastián y San Antonio, que llevan los hermanos de San Sebastián. Estas procesiones se repiten por la tarde tras ocurrir el robo, cuando también se lanzan fuegos artificiales.

El robo ocurre a las 17:00h, momento en que las campanas repican y la plaza de la Iglesia y las calles colindantes rebosan de gentío. Los hermanos, que aguardan dentro del templo con la imagen del santo y la cruz que lo simboliza, egresan del mismo proclamando vivas a San Sebastián. Los ladrones, próximos a la entrada de la Iglesia, intentan a partir de ese momento asir la cruz en solitario y exclamar “¡Viva San Sebastián!”. Desde aquel instante, el ladrón y la agrupación en la que participara se convierten en los nuevos hermanos.

Plaza de la Iglesia

Los nuevos hermanos de San Sebastián serán los encargados de sufragar los costes de las fiestas del año sucesivo, y gozarán del honor de portar la imagen del santo, mientras que los anteriores hermanos cargarán la de San Antonio.

A lo largo del resto del año, en los meses distintos a enero, cada día 20 a las 17:00h picarán las campanas y los hermanos de San Sebastián se reunirán en la ermita para cantar y celebrar al santo.

Esta dinámica se ha repetido desde, al menos, finales del siglo XIX, si bien ha sufrido algunos cambios. Anteriormente, el robo se producía al paso de la procesión y de forma inesperada, lo que en un número reducido de años ocasionó que nadie se arrojara a hacerlo, para el disgusto del pueblo de Caniles. En otras ediciones, sin embargo, y al organizarse los vecinos en secreto, varios grupos pretendían el robo y luchaban por conseguirlo. En 1959, tras no haberse producido el robo durante la procesión, un grupo de canileros decidió hablar con las autoridades pertinentes y se hizo el robo ya entrada la noche, sonando las campanas y saliendo los vecinos a la calle con inmenso jolgorio. La estudiosa de la antropología religiosa de Caniles, Amalia Vidal, afirma que no hay familia o grupos formales (Ayuntamiento, obispo con la diócesis, obreros de la fábrica azucarera, sindicato de labradores, etc.) en el pueblo que no haya efectuado el robo alguna vez. Lo que no se admite es que sean forasteros los hermanos de San Sebastián; un año un grupo de bastetanos lo lograron, pero no se les permitió salir de Caniles hasta que renunciaran a ser los hermanos. Gran repercusión tuvo la procesión de 1978, cuando el grupo canilero que consiguió apoderarse del crucifijo fue la agrupaciónn local del PSOE, y el periodista Demetrio E. Brisset publicó un artículo titulado "El PSOE roba un santo" en la revista de información general de Madrid Qué! (Febrero 1978), lo que fue recordado y reproducido por el diario Ideal de Granada el 21-01-2016.

Durante los años de restricciones por la pandemia de COVID-19 se rompió la dinámica habitual, pero se siguió celebrando el robo por sorteo, ya que la forma habitual de proceder era incompatible con el distanciamiento social. Demuestra así Caniles la importancia para el pueblo de este evento.

Aspectos antropológicos

Procesión patronal, Caniles 1978

La procesión con la imagen del patrono es un elemento esencial de las fiestas patronales. En el caso de las granadinas, en sus investigaciones antropológicas de la década de los ochenta, Demetrio E. Brisset encontró entre las "Singularidades del conjunto procesional en las fiestas granadinas, El Robo del santo o apropiación del crucifijo procesional a la salida de la iglesia de Caniles por el grupo que costeará las fiestas del siguiente año".[1]

Al abordar los diversos modos de organizar las fiestas populares, este autor especifica que "podría ocurrir que varios grupos de amigos compitieran por la tarea", y para resolverlo en Caniles "se realiza el llamado robo del santo: aquel grupo que se apodere del crucifijo procesional será el encargado de organizar las fiestas del siguiente año".[2] Así pues, se trata de una variante de las mayordomías, encargadas de los actos festivos.

También se podría conectar con el Cascamorras que cada 6 septiembre parte del cercano Guadix para intentar “robar” la imagen de la Virgen de la Piedad, patrona de Baza, alegando que fue encontrada por los accitanos. De hecho, a los cabezudos de la procesión de Caniles se les llamaba Cascamorras. Dado que el santo de modo simbólico es uno de los “objetos de la batalla” de las fiestas de moros y cristianos, plantea Brisset si: "¿Podría considerarse el 'robo del santo' de Caniles un esquema representativo mínimo de las luchas entre Moros y Cristianos, relacionado con una competición masculina por el control de la fiesta".[3] p. 505.

Patrimonio asociado a la fiesta

En la ermita de San Sebastián, de estilo mudéjar, es donde se sitúa normalmente la figura de San Sebastián, en concreto en detrás de su altar en el retablo. Levantado originalmente como un oratorio sobre un cementerio, primero árabe y más tarde cristiano. A finales del siglo XIX se arregla con los materiales de la antigua iglesia de San Pedro, que sufrió un derrumbe, y unos años después se instala el campanario, se termina de restaurar, y se abre al culto.

Ermita de San Sebastián

La actual imagen de San Sebastián fue encargada por un vecino del pueblo tras la guerra civil, ya que durante la misma se destruyeron por parte del bando republicano las imágenes religiosas que contenían la ermita y la iglesia, incluyendo la antigua figura de San Sebastián, del período barroco. Es descrita en el Inventario Parroquial de 1926 como antigua y tallada en madera, de poco mérito, con una diadema de plata y cinco flechas más un espadín, y medía un metro de altura. La actual escultura fue restaurada recientemente, y su estado y apariencia son óptimos. La cruz parroquial, que da paso a las procesiones, la custodian cuando no está en uso los hermanos de San Sebastián.

Otras fiestas con similitudes

En Arnedo, La Rioja, se celebra el robo de los santos, en la que habitantes del pueblo vecino Andosilla, de Navarra, van a robar las imágenes de San Cosme y San Damián para intentar llevarlos a Navarra, lo que todos los años es impedido por los riojanos. La leyenda de su origen es similar, se atribuyeron poderes curativos a los santos durante épocas de epidemias, lo que motivó el robo. Su antigüedad es similar a la fiesta granadina, sin embargo, cuenta con la declaración de Interés Turístico Nacional.

La localidad chilena de Panimávida también cuenta con una fiesta en honor a San Sebastián en la que se produce el robo del santo. Este robo se produce de forma más simbólica, consistiendo en una procesión de la imagen del santo hasta una capilla de la aldea vecina de Rari, y otra de vuelta al día siguiente. Ocurre de forma muy parecida en las fiestas de San Roque del municipio de Serra, en Valencia.

La pedanía de Higueral perteneciente a Tíjola, un municipio de Almería muy cercano a Caniles también ha celebrado el robo del santo como actividad en sus fiestas patronales a San Antonio. Sin embargo, no consta en la programación de los últimos dos años.

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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